lunes, 28 de febrero de 2022

Derrotar la invasión rusa con milicias populares independientes de la OTAN


Por Damián Quevedo (En español e inglés)

A pesar de la enorme superioridad militar rusa, la invasión de Ucrania no parece ser un paseo, no por la fuerza que puedan oponer, tanto el gobierno como el ejército ucranianos, sino por el surgimiento de un proceso de resistencia popular que se extiende día a día.  

Ninguna potencia imperialista, como lo es Rusia, pudo sostener -en los últimos años- una ocupación sin un altísimo costo, militar y político. Desde Vietnam hasta hoy, pasando por la derrota de Israel en el Líbano o las de EEUU y Rusia en Afganistán, incluso contemplando la ocupación sionista de Palestina, es prácticamente imposible para los dueños del mundo desplegar tropas en ciudades sin sufrir bajas sustanciales.  

Es por esta razón, desde hace años, las invasiones o los ataques imperialistas se limitan a bombardear a la población civil, arrasando todo lo posible (lo que no es de interés para los capitalistas) antes de pensar en el desembarco de tropas. La actual invasión de Ucrania no parece ser la excepción, ya que si bien, el ejército de Putin da la impresión de avanzar sin pausa y a un ritmo acelerado, aún no ha podido tomar ciudades importantes y tampoco entrar a Kiev.  

En estos últimos días, comenzaron a organizarse milicias populares, formadas por trabajadores, pequeños comerciantes, hombres y mujeres sin experiencia militar que se organizan para frenar la invasión rusa. Estas formaciones irregulares, si bien fueron promovidas por el gobierno y formadas por el ejército, constituyen un arma de doble filo para el régimen y un problema para los imperialistas.  

Las características democráticas de estas, atentan contra un principio básico del Estado burgués, que es el control de las armas por parte de uniformados que responden disciplinadamente a sus mandos, la oficialidad educada en las escuelas del Capitalismo. Más allá de las intenciones del gobierno, al poner fusiles en manos de la clase obrera y el pueblo, está creando condiciones para que las masas experimenten el ejercicio del poder, auto-organizado la resistencia y, en los hechos, quitándole el monopolio de la fuerza al Estado.  

Esta situación puede abrir un proceso, cuya dinámica lo lleve a conformar, objetivamente, organismos de poder obrero y popular, una realidad que no solo empuja la guerra, sino el desarrollo de la situación, que tiende a convertirse en revolucionaria, algo parecido a lo que sucedió durante la Segunda guerra. Esta, a pesar de su carácter inter imperialista, dio lugar a la creación de guerrillas nacionales, como en Yugoeslavia, Grecia, Francia o Italia, que peleaban contra los nazis por sus propios intereses.

Los revolucionarios debemos apoyar decididamente al pueblo en lucha contra la invasión y, en ese marco, alentar la conformación de milicias para resistir la invasión, pero luchando para que estas sean independientes del gobierno y de cualquiera de las fracciones imperialistas. Para eso habrá que dotarlas de una dirección y un programa socialistas, siendo esta la única garantía para que se conquiste una verdadera autodeterminación en Ucrania y todos los pueblos.


Defeat the Russian invasion with independent NATO popular militias

Despite the enormous Russian military superiority, the invasion of Ukraine does not seem to be a walk, not because of the force that can be opposed, both by the Ukrainian government and the Ukrainian army, but because of the emergence of a process of popular resistance that is spreading day by day.  

No imperialist power, such as Russia, was able to sustain -in recent years- an occupation without a very high military and political cost. From Vietnam to today, going through the defeat of Israel in Lebanon or those of the US and Russia in Afghanistan, even contemplating the Zionist occupation of Palestine, it is practically impossible for the owners of the world to deploy troops in cities without suffering substantial casualties.  

It is for this reason that, for years, imperialist invasions or attacks have limited themselves to bombing the civilian population, destroying everything possible (what is not of interest to the capitalists) before thinking about landing troops. The current invasion of Ukraine does not seem to be the exception, since while Putin's army seems to be advancing steadily and at an accelerated pace, it has not yet been able to take major cities or enter Kiev.  

In recent days, popular militias have begun to organize themselves, made up of workers, small businessmen, men and women with no military experience who are organizing themselves to stop the Russian invasion. These irregular formations, although they were promoted by the government and trained by the army, constitute a double-edged sword for the regime and a problem for the imperialists. 

The democratic characteristics of these, threaten a basic principle of the bourgeois State, which is the control of weapons by uniformed men who respond disciplined to their commands, the officers educated in the schools of Capitalism. Beyond the intentions of the government, by putting guns in the hands of the working class and the people, it is creating conditions for the masses to experience the exercise of power, self-organized resistance and, in fact, taking away the monopoly of the force the state.  

This situation can open a process, whose dynamics lead it to objectively form organizations of workers' and popular power, a reality that not only pushes the war, but also the development of the situation, which tends to become revolutionary, something similar to what what happened during World War II. This, despite its inter-imperialist character, gave rise to the creation of national guerrillas, such as in Yugoslavia, Greece, France or Italy, which fought against the Nazis for their own interests.  

We revolutionaries must decisively support the people in the struggle against the invasion and, within this framework, encourage the formation of militias to resist the invasion, but fighting so that they are independent of the government and of any of the imperialist factions. For that, they will have to be endowed with a socialist leadership and program, this being the only guarantee to achieve true self-determination in Ukraine and all peoples.

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domingo, 27 de febrero de 2022

La guerra divide y debilita al Frente de Algunos


Por Damián Quevedo

A esta altura, el espacio político que gobierna debería pasar a llamarse Frente de Algunos, ya que FDT no expresa de forma fidedigna lo hoy queda de la unidad entre peronistas y otras tribus. Desde las elecciones de 2019 estaba claro que a los peronistas e izquierdistas conversos -que conforman esta alianza- solo los unió el espanto, o, mejor dicho, la ambición de hacerse con el manejo de los fondos públicos, gerenciando la entrega del país a los grandes monopolios.

Esa tenue fuerza centrípeta que los amontonaba se mantuvo mientras el gobierno se subió a la ola de las cuarentenas y otras yerbas, impuestas en lo que hemos denominado “Contrarrevolución Covid”. Sin embargo, apenas agotada esta política, debido a su carácter antipopular, Fernández y compañía tuvieron que comenzar a gobernar sin el “viento de cola” que tuvieron Néstor y Cristina, en medio de la crisis capitalista más grande la historia.

Ante esto, el PJ se encontró sin la “locomotora china” -comprando materias primas o comodities- con escases de dólares debido a la reducción de las exportaciones y con tremendos vencimientos de la deuda externa, la “heredada” y la propia. La aceleración de la crisis internacional, con la invasión de Ucrania por parte de Rusia y la irresolución del acuerdo con el FMI, están haciendo estallar lo poco que quedaba Frente de Todos.

El problema central para estos agentes “nacionales y populares” de las grandes multinacionales, es que ahora deben definir hacia dónde va Argentina, es decir delinear un alineamiento con alguna de las potencias capitalistas que se disputa, a dentelladas, el mercado mundial. ¡Eso hizo que crujieran más las diferencias de intereses, ya que el FdeT, o de algunos, es una verdadera bolsa de gatos!

Como venimos señalando desde hace tiempo, el gobierno tiene tres cabezas, por un lado, Alberto Fernández y su reducido círculo, que es un grupo que, aunque formalmente ejerce el poder carece de base social. No solo porque las encuestas muestran una imagen muy negativa del actual presidente, sino porque no representa a ningún sector de la burguesía local (eso es lo que hacen los partidos patronales) y tampoco termina de alienarse con alguna fracción del imperialismo.

Sin embargo, en las últimas semanas este sector mostró una tendencia -que tiene fuertes bases materiales, como son los swaps (prestamos en yuanes convertibles a dólares)- hacia China, lo cual explica la posición oficial de “ni” sobre la invasión de Ucrania.

El otro bloque gobernante está encabezado por el jefe de gabinete de ministros, Juan Manzur, que expresa los intereses de un sector de la burguesía local, ya que es la voz de los caudillos provinciales -los gobernadores del PJ- donde las operan empresas multinacionales centradas en el extractivismo. Manzur, en ese sentido, expresa al núcleo duro del aparato peronista, que fue el que mejor sobrellevó la derrota electoral del 2021, es por eso que tanto él, cómo Martín Insaurralde, asumieron cargos centrales.

Por esa razón, el ex gobernador tucumano corrió a calmar las aguas cuando Alberto Fernández enojó a los yanquis, reuniéndose con Vladimir Putin y efectuando declaraciones contra el FMI. Entonces, el jefe de gabinete, partidario del acuerdo, y muy cercano a la embajada yanqui, se reunió de inmediato con el embajador Marc Stanley, con el propósito de “aclarar que no habrá default voluntario”, aunque en la Casa Rosada sostuvieron lo contrario. ¡Esta reunión no fue planificada desde el círculo íntimo de Alberto Fernández, fue una decisión de Manzur!

El tercer grupo es el kirchnerismo, que también quiere alinearse a China, desde donde siguen entrando billetes. Esta gente tampoco representa alguna fracción del capital, es más bien un grupo de burócratas profesionales y arribistas enriquecidos con el Estado. En medio de la crisis económica y política que atraviesa el gobierno y con el silencio de radio de la Jefa, el kirchnerismo está en plena desbandada. Primero fue Sergio Berni el que tomó distancia pública, mientras que ahora, ha sido Hebe de Bonafini la que salió a criticar al gobierno, luego de descubrir “los efectos de la inflación en el bolsillo de los

Lo sustancial de estos desgajamientos, es que no son producto de un plan político común de ese grupo, sino consecuencia de la crisis que atraviesa. En el marco de la debacle general y de la necesidad de definiciones que abrió la invasión de Ucrania, el acuerdo -en stand by- con el FMI es una bomba de tiempo para el gobierno, ya que un default de hecho agravaría aún más la crisis política.

En términos técnicos, no podría considerarse un default si Argentina no cumple con la cuota del FMI, ya que esa terminología solo se utiliza para la deuda con privados. En este caso, se comenzarían a demorar los desembolsos, pero esa demora impide un refinanciamiento. Todo lo que no se paga, se acumula y el pago no tiene posibilidades de restructurarse.

Más allá de los tecnicismos, lo que puede generar un cambio brusco es el impacto político de la demora y el golpe exacto que dé en la macroeconomía. Si esa demora se concretara, Martín Guzmán quedaría en la cuerda floja por no haber podido evitar la hecatombe y cerrar un acuerdo a tiempo. Actualmente todos los sectores del Frente de Todos cuestionan por lo bajo al ministro de Economía. Antes era solo el kirchnerismo y La Cámpora, ahora también surgen críticas del albertismo y el peronismo federal. Sin embargo, el titular del Palacio de Hacienda sigue teniendo la banca de Alberto Fernández[i].

En medio de semejante debilidad de los de arriba, tanto aquí como en el resto del planeta, la izquierda revolucionaria debe iniciar una ofensiva, no sólo contra el gobierno y sus planes, sino también para repudiar la invasión de Ucrania y a los partidos que buscan alinearse con uno u otro sector del imperialismo. Hay que decirle a la clase trabajadora, que debe romper con el FMI y liberarse del viejo amo imperial sin atarse a los nuevos, como los chinos o los rusos. Para encarar semejante tarea, habrá que hacer una revolución social.

 


[i] https://www.infobae.com/politica

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sábado, 26 de febrero de 2022

Discurso de CS en acto contra invasión rusa frente a la embajada

 

Hoy realizamos, junto a otras organizaciones -Razón y Revolución y Comuna Socialista- un acto frente a la embajada rusa, repudiando la invasion del ejército comandado por el "Zar" Putin, convocando a la más amplia unidad de acción para solidarizarnos con el pueblo ucraniano que combate a las tropas del imperialismo ruso.


La negativa de EE.UU. a defender Ucrania y el carácter de la guerra


Un nuevo punto de inflexión en la invasión rusa de Ucrania

Por Medina Gunić, Corriente Comunista Revolucionaria Internacional, 25 de febrero de 2022, www.thecommunists.net  

Con el inicio de la invasión de Rusia en Ucrania, hemos denunciado este ataque imperialista, aunque manteniendo una posición derrotista al rechazar claramente cualquier postura de defensa del gobierno títere pro-OTAN de Zelensky, exigiendo su derrocamiento, justo cuando rogaba, y continúa haciendo, al imperialismo occidental que vaya a rescatarlo. Curiosamente, el cálculo del débil gobierno ucraniano parece fallado por completo, ya que ni la OTAN ni la Unión Europea, mucho menos Estados Unidos, han intervenido en ese sentido, de manera significativa.  

Las denuncias verbales de los imperialistas occidentales siguen como siempre, más allá de las sanciones económicas que impusieron, que son comparativamente leves y no representan ninguna amenaza grave para el imperialismo ruso. Mientras tanto, el ejército de Rusia avanza hacia Kiev a un ritmo vertiginoso.  

Desde la CCRI hemos dicho que “Apoyamos la lucha por una Ucrania independiente. Por lo tanto, apoyamos al pueblo ucraniano que resiste la invasión rusa. Tal lucha debe ser independiente del imperialismo occidental. (…) Enviamos nuestros más cordiales saludos a los heroicos socialistas de Ucrania que luchan contra la invasión rusa sin prestar ningún apoyo a los imperialistas de la OTAN ni a su régimen títere de Zelensky. Asimismo, saludamos a los valientes socialistas en Rusia que se oponen a Putin el carnicero y sus guerras reaccionarias”. (1)   

Ahora, surge la siguiente pregunta: ¿Hasta qué punto esta guerra sigue manteniendo el carácter de un conflicto inter-imperialista en el que el gobierno ucraniano actúa, esencialmente, como un títere o un representante de las potencias occidentales? Cada vez es más evidente que la OTAN no utilizan al régimen de Kiev para atacar, de manera severa, a Rusia, aunque Zelensky y su gabinete de cobardes lo piden a gritos. ¡Por ahora, los imperialistas occidentales se niegan a apoyarlo!   

En ese contexto, lo que sí resulta vigente y evidente, es que la invasión se trata de una agresión -contra Ucrania, un país semi-colonial- por parte de un país -Rusia- de carácter imperialista. Si bien la situación podría volver a cambiar rápidamente, en las actuales circunstancias la defensa de Ucrania contra la ocupación militar por parte de una potencia imperialista, se convierte, por lo menos por ahora, en una consigna o eslogan crucial. 

Los auténticos socialistas deben continuar denunciando contra cualquier injerencia por parte de la OTAN, EE. UU. y la UE en este conflicto, razón por la cual decimos explícitamente a todos los combatientes ucranianos, que la única manera de luchar consecuentemente contra Rusia, es mantenerse alejados de la OTAN y los gobiernos imperialistas de Estados Unidos y la Unión Europea. Tal como están desarrollándose las cosas, debemos tener en cuenta que una interferencia importante de la OTAN pareciera no ocurrir, una realidad que está cambiando la principal característica de la guerra, que comenzó como invasión inter-imperialista contra un país semi-colonial liderado por un régimen títere de las potencias occidentales.  

Sin embargo, los imperialistas occidentales no recogieron el guante, sino que retrocedieron y se limitaron a implementar sanciones económicas y financieras no muy severas. Como resultado, la guerra en Ucrania -insistimos, en la actual coyuntura- ya no es tanto un conflicto entre potencias, sino, cada vez más, una invasión imperialista sobre un país semi-colonial dirigido por un gobierno burgués cobarde que quiere ser un títere del imperialismo occidental, al que este lo abandona.  

Es absolutamente característico del carácter completamente burgués y cobarde del gobierno de Zelensky, su negativa -hasta el último momento- de organizar el armamento de las masas populares, de manera de encarar una guerra de liberación nacional. Por eso, recién ahora, en su desesperación y cuando el ejército ruso ya ha llegado a Kiev, empieza a hacerlo. Sin embargo, no es para nada consecuente, ya que como es un títere, este gobierno, sale a reclamar por un nuevo amo, diciéndole a Rusia -a través de una oferta anunciada por el asesor Mykhaylo Podolyak- que Ucrania dejará de intentar convertirse en miembro de la OTAN y que está dispuesta a negociar la paz con Rusia para convertirse en un país neutral.  

Putin es lo suficientemente inteligente como para aceptar rápidamente esta oferta sin aprovechar la oportunidad de conquistar más territorios ucranianos mediante una invasión a gran escala. Además, el gobierno actual podría quedar bajo el control de Rusia, estableciéndose como pro-ruso. Al mismo tiempo, la invasión, que Putin no desea desmontar, sirvió para que la Rusia imperialista avergonzara con éxito a la Unión Europea imperialista, la OTAN y, en menor grado, a Estados Unidos, todo ello con un esfuerzo y costos modestos.  

Los auténticos socialistas debemos proponer el derrocamiento del cobarde gobierno de Zelensky, proponiendo la formación de milicias populares que deben ser no solo el instrumento para avanzar en ese sentido, sino además para establecer un gobierno obrero y, obviamente, el único instrumento capaz de evitar una derrota en esta guerra. Mientras agitamos esta perspectiva, defendemos incondicionalmente a Ucrania contra la invasión rusa y, en Rusia, la derrota de “su” ejército junto con la de del gobierno imperialista. Al mismo tiempo, nos oponemos a todas las sanciones de los imperialistas occidentales, ya sean militares, económicas o políticas. (2)

No parece probable, pero si la situación vuelve a cambiar de manera que la interferencia imperialista occidental se convierta en una parte central de esta guerra, los auténticos socialistas tendremos que cambiar la caracterización del carácter de esta guerra, agitando nuevamente una postura derrotista para con todos los bandos en disputa. 

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viernes, 25 de febrero de 2022

26/2 acto unitario -embajada rusa- FUERA PUTIN de UCRANIA


Convergencia Socialista y la Corriente Comunista Revolucionaria Internacional convocan este sábado, a partir de las 11 horas a un acción de protesta frente a la embajada rusa de CABA, Rodríguez Peña 1741. La actividad, que tendrá el carácter de RADIO ABIERTA -donde podrán intervenir todas las organizaciones y personalidades que quieran sumarse- se realizará de manera unitaria junto a camaradas de Razón y Revolución y Comuna Socialista

Allí, juntos y juntas, vamos a repudiar la invasión de las tropas imperialistas rusas a Ucrania, trazando rayas, al mismo tiempo, con la OTAN y otras potencias imperialistas, involucradas en una guerra comercial que tiende a gestar enfrentamientos cada vez más directos, debido a la crisis fenomenal que cruza a todo el sistema capitalista mundial. Teléfono de contacto, 1159937071.

Organicemos un COMITÉ CONTRA LA GUERRA y acciones unitarias


Por Comité Ejecutivo de Convergencia Socialista, sección argentina de la CCRI

Desde la Corriente Comunista Revolucionaria Internacional y nuestro partido continuamos convocado a la realización de acciones unitarias contra la invasión rusa a Ucrania y por la no intervención de la OTAN. Varias organizaciones de izquierda coinciden con este punto de vista, algunas las cuales han decidido marchar hacia la embajada, como el MST o IS. 

¡Está muy bien, pero, en las actuales circunstancias debemos unificar fuerzas, única forma de ayudar a poner en el tapete la necesidad de rechazar las agresiones de las potencias! Por esa razón, reiteramos nuestro llamado a marchar unificadamente hacia la embajada rusa, poner en marcha una gran campaña contra la guerra y, en ese marco, construir un Comité permanente que motorice estas y otras iniciativas.  

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La guerra en Ucrania profundiza la crisis económica Argentina


Por Damián Quevedo

La invasión rusa a Ucrania ya impactó sobre la economía de Argentina, que si algo le faltaba era una guerra de estas características, cuyo efecto ya tuvo su réplica, directa e impactante, en las acciones de nuestro país en Wall Street. ¡En las actuales circunstancias, no sucederá como en épocas del general Perón, cuando la Segunda Guerra benefició, de manera espectacular, al comercio exterior nacional, otorgándole cierta independencia de las potencias en pugna!  

Los activos argentinos sintieron el impacto de la volatilidad global por el temor a una nueva guerra entre Rusia y Ucrania, con el apoyo de Estados Unidos. Y, aunque los principales índices bursátiles de Wall Street rebotaron sobre el final, ni los bonos ni las acciones argentinas pudieron evitar cerrar en rojo. El riesgo país, que al mediodía se había disparado por encima de 5%, terminó con una suba diaria de 1,4% a 1.760 puntos. En tanto, el índice Merval cayó 3%, con papeles que se hundieron hasta 4,8%[1] 

Esta caída es apenas unos de los efectos de este comienzo de guerra, que ya provocó la suba del precio del petróleo, cuya cotización llegó a los 100 dólares por barril, la mayor desde el año 2014. ¡El incremento de este insumo fundamental, aún no reemplazado por otros combustibles, afecta directamente al consumo energético, en un país, que como el nuestro, continúa estando obligado a importar uno de sus principales derivados, el gas!  

El país tenía previsto importar gas por US $800 millones durante este año, según Energía. La mitad era gas de Bolivia y el otro 50% era a través de GNL, el gas líquido que viene en barcos. Ambos aspectos lucen complicados. La mayor complicación viene por el lado del GNL. Energía presupuestó cerca de US $400 millones para comprar gas importado entre mayo y septiembre. En esa estimación, el millón de BTU que venía en barcos se pagaba entre US$ 23 y US$ 24[2] 

Todo indica que esos precios subirán, ya que Europa está dejando de recibir el suministro de gas que  provenía de Rusia, teniendo sus gobiernos que comprarles más GNL a otros exportadores, como Estados Unidos, Qatar y Australia. Esa realidad pondrá presión sobre los países sudamericanos (Argentina entre ellos), que verían como los embarques de GNL suben hacia los US$ 30 por millón de BTU.  

En lugar de US$ 400 millones, Argentina podría terminar pagando US$ 500 millones o más, lo cual significa que los subsidios, que ahora están en US$ 730 millones -dinero puesto por el Estado para no subir las tarifas actuales- podrían aumentar de manera considerable, generando un mayor déficit, justo en momentos en que desde el FMI están apretando para que este y los subsidios se reduzcan de manera considerable.  

Con la escalada guerrerista de Rusia, los aumentos en el costo de las importaciones ponen al gobierno argentino entre la espada y la pared, ya que, si Alberto se decide a liberar las tarifas, según las exigencias del Fondo, la crisis económica podría tener una aceleración gravísima, generando una nueva crisis política a un año de las próximas elecciones. ¡Esta y no otra es la principal causa del alineamiento del gobierno con la OTAN!

El comunicado de Cancillería, que llama a Rusia a detener la ofensiva bélica, es un retroceso en chancletas de los dichos en la gira de Alberto por Europa, quien después del coqueteo con Putin y Xi, terminó encuadrándose detrás de la fracción más cercana a Washington.

Sin embargo, en las actuales circunstancias, Biden, que tiene problemas mucho más graves que apurar la firma del acuerdo con el FMI con Argentina, dejará de mirar hacia el sur del continente, coyuntura que debe ser aprovechada por la izquierda para “pegar en caliente”, proponiendo la más amplia unidad para evitar que se firme el acuerdo con el Fondo Monetario.

[1] Clarín 24/02/2022

[2] Clarín 34/02/2022

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jueves, 24 de febrero de 2022

Llamado a organizar acciones unitarias contra invasión a Ucrania y la OTAN


Por Comité Ejecutivo de Convergencia Socialista, sección argentina de la CCRI

Desde la Corriente Comunista Revolucionaria Internacional veníamos alertando sobre la inminencia de la guerra de agresión rusa contra Ucrania, convocando, además, a luchar contra las potencias en pugna, organizadas alrededor de la OTAN y del régimen liderado por el "Zar" Putin. Caracterizamos a ambos bandos como imperialistas y, en ese marco, bregamos por lo que nuestros maestros denominaron una política de "derrotismo revolucionario". 

Sin embargo, más allá de estos planteos, llamamos a todas las fuerzas que, no coincidiendo con estas caracterizaciones, estén a favor de impulsar acciones unitarias contra la guerra, por el rechazo de la invasión de Rusia y por la no intervención de la OTAN. Las convocamos a reunirnos para organizar actos, marchas, declaraciones y otras propuestas, en nuestro país y, en el caso de las corrientes internacionales, en otras regiones del planeta.

Entre los días 5 y 6 de marzo, nuestro partido, Convergencia Socialista, realizará su Congreso Ordinario, en el que participarán delegaciones europeas, de México, Brasil y Rusia. Una vez finalizado el primer día de sesiones, organizaremos un acto internacionalista con los camaradas invitados, agitando estas banderas y abriendo nuestra tribuna para la intervención de todas las fuerzas que acuerden con la necesidad de rechazar las agresiones imperialistas.

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Fuera las garras rusas de Ucrania ¡Ni la OTAN ni Putin!


Declaración de urgencia de la CCRI y llamado de Convergencia Socialista

Desde la CCRI venimos alertando sobre la inminencia de la guerra de agresión rusa contra Ucrania, convocando a pelear contra las potencias en pugna, organizadas alrededor de la OTAN y del régimen liderado por el "Zar" Putin. Caracterizamos a ambos bandos como imperialistas y, en ese marco, bregamos por lo que nuestros maestros denominaron una política de "derrotismo revolucionario". 

Sin embargo, más allá de este análisis, llamamos a todas las fuerzas que, no coincidiendo con estas caracterizaciones, están a favor de impulsar la movilización unitaria contra la guerra y la invasión de Rusia y la no intervención de la OTAN. Las convocamos a reunirnos para organizar acciones unitarias de estas características, en nuestro país y, en el caso de las corrientes internacionales, en otras regiones del planeta.

Entre los días 5 y 6 de marzo, nuestro partido, Convergencia Socialista, realizará su Congreso Ordinario, en el que participarán delegaciones europeas, de México, Brasil y Rusia. Una vez finalizado el primer día de sesiones, haremos un pequeño acto, con los camaradas, agitando estas banderas internacionalistas. A continuación, la declaración de urgencia de la Corriente Comunista Revolucionaria Internacional, CCRI, de la cual somos su sección argentina:

¡Abajo la guerra imperialista de Putin contra Ucrania! 

¡Ni Rusia ni la OTAN, contra todas las potencias imperialistas! ¡Por una lucha popular independiente para defender Ucrania! ¡Por un gobierno obrero para derrotar a los invasores rusos! ¡No a las sanciones imperialistas! ¡Por una Ucrania socialista independiente!

Declaración de Emergencia de la Corriente Comunista Revolucionaria Internacional, en conjunto con la sección rusa de la CCRI, 24 de febrero de 2022 [UTC 09.00], www.thecommunists.net

1. Hace unas horas, Putin lanzó una operación militar a gran escala contra Ucrania. Si bien los detalles concretos aún no están claros, se sabe que las Fuerzas Armadas rusas están atacando ciudades en todo el país, las bombas caen, entre otros lugares, en Odessa, Mariupol, Kharkiv, Dnipro y la capital, Kiev. Al mismo tiempo, las tropas estacionadas en las llamadas “Repúblicas” de Donbas están atacando al ejército ucraniano, lo cual significa, que estamos frente a una guerra a gran escala contra Ucrania.

2. Putin anunció que el objetivo de esta guerra es “desmilitarizar y desnazificar” Ucrania. ¡Naturalmente, esto es una mentira cínica! El verdadero objetivo es expandir la esfera de influencia del imperialismo ruso y hacer retroceder a sus rivales de la OTAN. Entonces, contrariamente a las escandalosas afirmaciones de los partidos social-imperialistas de “izquierda” que están del lado de Rusia (y China), esta no es una guerra “progresista” o “antifascista” bajo ningún concepto. ¡Esta es una guerra imperialista!

3. Si bien la respuesta exacta de las potencias imperialistas estadounidenses y europeas aún no está clara, es obvio que impondrán una amplia gama de sanciones económicas y financieras masivas contra Rusia. No puede haber la menor duda de que esto representa una mayor escalada de la rivalidad entre las grandes potencias que tendrá consecuencias dramáticas para el orden mundial imperialista, así como para la economía mundial capitalista. The Washington Post señaló, acertadamente, ya antes de que comenzara la guerra, en un editorial: “Así es como termina el mundo de la posguerra, y también el mundo de la posguerra fría”. (22 de febrero)

4. Desde la CCRI condenamos sin reservas la guerra imperialista de Putin contra Ucrania, reafirmando nuestro análisis de este conflicto que elaboramos extensamente en las últimas semanas: esta guerra es el resultado de la aceleración masiva de la rivalidad inter-imperialista entre las Grandes Potencias. Desde 2014, Ucrania ha estado dividida entre el gobierno de derecha, que llegó al poder a través del movimiento Euro-Maidan y las llamadas “Repúblicas” de Donbass. Mientras que los primeros han sido efectivamente títeres del imperialismo de la OTAN, las últimas se han convertido, en los hechos, en colonias del imperialismo ruso. La profunda crisis del capitalismo provoca que la clase dominante de todas las grandes potencias intensifique sus agresiones tanto en casa como en el exterior.

5. Desde la CCRI reiteramos que las masas obreras y populares no deben ponerse del lado de ninguno de los campos imperialistas, tienen que oponerse intransigentemente a todas las grandes potencias: ¡Estados Unidos, Rusia, China, la UE y Japón! Los socialistas, en general, deben rechazar todas las formas de agresión imperialista, desde el belicismo chovinista, las sanciones hasta los ataques militares. Asimismo, denunciamos a todos los partidos de “izquierda” que, abiertamente o de manera encubierta, se alinean con una u otra potencia imperialista. Condenamos a la izquierda putinista, es decir, a los partidos prorrusos estalinistas y bolivarianos, como así también al “Partido de la Izquierda Europea” que apoya al imperialismo de la UE o a variantes izquierdistas, del tipo de Bernie Sanders y sus aliados, que son partidarios de la Administración Biden.

6. Como dijimos en documentos anteriores, los socialistas en Rusia deben oponerse firmemente a la guerra imperialista de Putin, apoyando todo tipo de actividades de protesta. Es una señal alentadora que hayan aparecido numerosos grafitis en las calles que dicen “Нет войне” (“No a la guerra”). También circula el hashtag #нетвойне en las redes sociales rusas. La política de los socialistas en Rusia se centra en las consignas "¡El principal enemigo está en casa!" y “Dar vuelta a las armas”, táctica que es una parte crucial del objetivo estratégico de transformar la guerra imperialista en una guerra civil. Los socialistas deben denunciar a los traidores estalinistas como la KPRF, que apoyan plenamente la política de agresión de Moscú. Es necesario, en ese marco, unir a los socialistas sobre la base de un programa internacionalista y antiimperialista.

7. Naturalmente, los socialistas de Ucrania enfrentan la tarea más difícil en este momento, ya que las masas obreras y populares de ese país experimentan devastadores bombardeos e invasiones por parte del ejército ruso. El gobierno de Zelensky es un lacayo cobarde del imperialismo occidental, su política de “defensa” siempre se ha reducido a llamamientos patéticos a la OTAN para que agreda a Rusia. ¡Ucrania no puede ni debe ser defendida con semejante régimen títere!

8. Desde la CCRI abogamos por la perspectiva de una Ucrania independiente y socialista, denunciando el chovinismo gran ruso y apoyando la defensa de la soberanía de esta nación agredida por las tropas rusas, como así también la existencia de Ucrania como Estado independiente, Estado que debería reconocer los derechos de todas las minorías, incluida la población de habla rusa y el derecho de este sector, si así lo definiera, a la secesión.

9. Apoyamos la lucha por una Ucrania independiente, lo que significa defender al pueblo ucraniano que resiste la invasión rusa, lucha que debe ser independiente del imperialismo occidental, que no es mejor que el imperialismo ruso. Debe ser independiente, porque la dominación de los EE. UU., la OTAN o la UE pone al pueblo ucraniano bajo dominio extranjero. Y debe ser independiente, porque no puede haber una verdadera victoria contra la invasión rusa si intervienen los imperialistas occidentales. Esta es una lección que muchos pueblos aprendieron en el pasado, como los bosnios, cuyo proceso de liberación fue frenado por la intervención de la OTAN en 1995, cuando las masas intentaron heroicamente liberar a su país de las tropas nacionalistas serbias. Hasta el día de hoy, el pueblo bosnio está pagando un alto precio, ¡un precio que ningún verdadero socialista quiere que pague el pueblo de Ucrania! Seamos claros: ¡Queremos una Ucrania independiente que no sea una colonia rusa ni de la OTAN!

10. Por lo tanto, las masas ucranianas deben derrocar al régimen de Zelensky y reemplazarlo por un gobierno obrero, basado en asambleas populares y milicias, la única manera de librar una auténtica guerra de liberación nacional contra el imperialismo ruso y, al mismo tiempo, oponerse al imperialismo de la OTAN. En las circunstancias actuales, los socialistas deberían apoyar todos los esfuerzos espontáneos para construir milicias populares para defender al país contra los agresores rusos, excluyendo a los criminales y a los fascistas. Los socialistas también deben buscar una estrecha colaboración con los activistas contra la guerra en Rusia, así como con otros pueblos oprimidos por el imperialismo ruso (por ejemplo, los chechenos, el pueblo sirio). ¡El enemigo no es el pueblo ruso sino el régimen de Putin y sus lacayos (incluido el estalinista KPRF)!

11. ¡Camaradas, hermanos y hermanas! Estamos viviendo un giro histórico en la situación mundial. Desde la CCRI hemos enfatizado, desde hace más de una década, que la rivalidad entre las Grandes Potencias imperialistas en el Este y el Oeste es una característica clave de la situación mundial. ¡No se puede ser socialista sin reconocer este hecho fundamental! ¡No se puede ser socialista sin oponerse a todas las potencias imperialistas! Y no se puede ser socialista sin apoyar a los pueblos oprimidos que luchan contra la agresión imperialista. Enviamos nuestros más cálidos saludos a los heroicos socialistas de Ucrania que luchan contra la invasión rusa sin prestar ningún apoyo a los imperialistas de la OTAN ni a su régimen títere Zelensky. Asimismo, saludamos a los valientes socialistas en Rusia que se oponen a Putin el carnicero y sus guerras reaccionarias. Hacemos un llamado a todos los socialistas a unirse sobre la base de un programa internacionalista y antiimperialista. ¡Llamamos a unirse a nuestra organización, la CCRI, para colaborar con la tarea de construir un Partido Mundial Revolucionario que luche por la revolución socialista internacional!

¡Abajo la guerra imperialista de Putin contra Ucrania!

¡Por una lucha popular independiente para defender Ucrania!

¡Apoya la creación de milicias populares!

¡Por un gobierno obrero para derrotar a los invasores rusos!

¡Una Ucrania independiente solo es posible contra Moscú, Washington y Bruselas!

¡Por una Ucrania independiente y socialista!

¡No a las sanciones imperialistas!

¡Solidaridad con el pueblo checheno y sirio que lucha contra la ocupación rusa!

Obreros y oprimidos: ¡Lucha contra todas las grandes potencias del este y del oeste!  

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miércoles, 23 de febrero de 2022

5 y 6M, congreso de CS y acto con delegaciones internacionales de CCRI


Por Comité Ejecutivo de Convergencia Socialista

El 5 y 6 de marzo realizaremos, en Buenos Aires, el Congreso Ordinario de Convergencia Socialista, en el que trataremos sobre la situación de la lucha de clases en el mundo y nuestro país. Allí pondremos a discusión un texto, referido a la tendencia general de la burguesía a imponer regímenes de carácter “bonapartista”, ya que la democracia burguesa no les sirve para encarar la crisis fenomenal que sufre el capitalismo desde hace varios años.

Como parte de esa dinámica, los capitalistas de todo el planeta aprovecharon al Covid-19 para desplegar una gran campaña de miedo, cuyo propósito nada tuvo que ver con la salud de las mayorías. Los de arriba, organizados a través de su centro de coordinación “político, militar sanitario”, la OMS, intentaron desmovilizar a la clase trabajadora y los pueblos, con una consigna sencilla pero efectiva: la del distanciamiento social o, como se planteó en Argentina, "¡Quedate en Casa!.

Esta línea, que luego de dos años de pandemia demostró no servir para nada -en cuanto a evitar contagios y cierta cantidad de muertes- consiguió -por un pequeño período de tiempo- frenar la tendencia natural de la clase obrera a juntarse para discutir sus problemas, y, en ese marco, resolver acciones de lucha contra las consecuencias más nefastas de los planes de ajuste de sus respectivos gobiernos. La burguesía utilizó esa coyuntura, para destruir fuerzas productivas, aplastando conquistas, expulsando mano de obra, acabando con sectores de la competencia e imponiendo cláusulas de precarización y flexibilidad laboral.  

Sin embargo, la lucha del movimiento de masas no se puede detener sino a través de grandes golpes contrarrevolucionarios, con la policía y el resto de las fuerzas represivas actuando de manera ofensiva. Por esa razón, la “Contrarrevolución Covid” comenzó a retroceder, obligando a los burgueses a buscar la implementación de salidas más “clásicas”, como los golpes de estado que se multiplican en el continente africano. La crisis empuja a los imperialistas a un combate feroz por los mercados, que tiende a convertirse en guerras entre las potencias.

Eso es lo que sucede en Europa, donde Rusia, un país imperialista menor, pero poseedor de un armamento de primera línea, acaba de invadir Ucrania, con la excusa de apoyar la declaración de las “Repúblicas Autónomas” de Donbass. La confrontación entre los grandes capitalistas, que incluye al resto, dará lugar a luchas cada vez más ofensivas por parte de la clase trabajadora, ya que, como decía Lenin, “cuando los de arriba no pueden, los de abajo…” aprovechan las circunstancias.

El programa y la dirección que surgirán de nuestro Congreso tendrán que ver con estos análisis, ya que nos preparamos para jugar un papel de vanguardia en las próximas rebeliones, que más temprano que tarde explotarán en Argentina y todo el continente latinoamericano. Trataremos, utilizando estas herramientas políticas y organizativas, de empalmar con las organizaciones o fracciones más consecuentes, de manera de poner el pie el cada vez más necesario Estado Mayor de la Revolución, nacional e internacional.

Estarán presentes en el Congreso de Convergencia Socialista delegaciones de varios de los grupos que conforman la Corriente Comunista Revolucionaria Internacional, CCRI, de la que formamos parte como sección argentina. Habrá camaradas de Rusia, Austria, México y Brasil, con los cuales, a la finalización del primer día de debates, realizaremos un acto de carácter internacionalista, a las 17 horas en nuestra sede central, Brasil 656, CABA.

Allí, el compañero Michael Probsting, autor del libro “Contrarrevolución Covid”, explicará cómo está desarrollándose este proceso y las tareas que se desprenden, en ese contexto, para los revolucionarios y las revolucionarias. Nao Hong, activista transgénero rusa, que está construyendo -con otros grupos y personalidades- una red socialista contra las agresiones imperialistas de Putin y su banda, convocará a luchar contra la OTAN, EE.UU. y Rusia, practicando lo que Lenin, Trotsky y otros maestros denominaron “derrotismo revolucionario”.

Además, hablarán activistas obreros con los que estamos promoviendo la unificación, por abajo, de los conflictos obreros -autoorganización y autodefensa- con la perspectiva de poner en pie un Centro Coordinador de la Resistencia, que cumpla el papel que no pretenden cumplir las direcciones sindicales que trabajan para el gobierno. Invitamos a nuestrxs simpatizantes, amigxs y organizaciones con las que tenemos relaciones fraternales, a participar en el acto y buffet que se realizará a su finalización.

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martes, 22 de febrero de 2022

Empresa Nacional de Alimentos, otra mentira "nacional y popular"

Por Damián Quevedo

En estos días se emitirá el decreto que crea una "Empresa Nacional de Alimentos" y un nuevo intento de acuerdo de precios, en el que el Estado pagará cosechas por anticipado, con el supuesto fin de controlar los precios.

Hasta hoy, a pesar de los 11 acuerdos y controles de precios que rigieron desde que asumió Alberto Fernández, la inflación acumulada entre diciembre de 2019 y enero de 2020 es del 121,45%. Para comprar algo que salía $100 hace dos años, se necesitan $221 actualmente[1] 

El objetivo de esta empresa nacional de alimentos sería asociarse con productores de alimentos y regular el precio final al consumidor controlando los costos de producción y comercialización. El proyecto es impulsado por Rafael Klejzer, director nacional de Políticas Integradoras del Ministerio de Desarrollo Social[2] 

Inclusive si obviamos los sucesivos fracasos del gobierno en cuanto mantener estables los precios de la mayoría de los productos que resultan “indispensables” o conforman la “canasta familiar”, esta idea no es más que una cortina de humo, cuyo propósito es encubrir nuevos negocios de aquellos, que como el jefe del Movimiento Popular la Dignidad -Klejzer- viven de la caja del Estado.  

Eso que llaman "controlar los costos de producción" es una quimera (y el gobierno lo sabe) ya que desde que existe el capitalismo y también antes, el costo de producción está determinado por la productividad del trabajo, es decir por el mayor o menor tiempo que lleve producir algo, en este caso los alimentos.

Además de la tecnología, el volumen de la producción influye en el costo y, finalmente, en los precios. Es decir que cuanto mayor es el volumen producido, sembrado, etc. menor será el costo total, debido a la acción objetiva de la ley del valor, que rige en la economía actual e incluso durante los primeros intentos de construcción del Socialismo, en el siglo pasado.  

Siendo así, el intento de fijar un precio de referencia, sin existiera un desarrollo de la productividad general capaz de imponer el descenso relativo de los precios, terminaría perjudicando a los pequeños y medianos productores, cuyos costos son mayores que los de las grandes multinacionales, justamente por el volumen de la producción y el acceso a la tecnología.  

Por otra parte, como es común en la apología del progresismo, si el Estado realiza pagos por adelantado a pequeños productores, cooperativas, etc., eso implica obligar a estos productores a venderle a los funcionarios del gobierno a un determinado precio, pera comprar después los insumos y materias primas -del siguiente ciclo de producción- a precios mayores, contemplando la inflación proyectada para este año. Como siempre, el resultado de este tipo de transacciones tiene dos grandes beneficiarios, los burócratas que ofician de intermediarios por parte del Estado y los grandes monopolios.  

Tampoco es posible un control unilateral de precios, ya que los alimentos, como todas las mercancías, requieren transporte, entonces el valor del combustible que es un componente del costo de producción (que además está atado al mercado mundial) termina presionando hacia arriba el precio final de los alimentos.  

La hipocresía de este tipo de medidas es aún más obscena cuando son impulsadas por un gobierno que, justo cuando las anuncia, está buscando un acuerdo con el FMI, que vendrá con un ajuste mayor del que viene realizando este mismo gobierno desde su inicio. El aumento de tarifas de energía y servicios, que es parte del acuerdo, impulsará el resto de los precios a mayores aumentos.  

La izquierda revolucionaria debe denunciar el oportunismo y los negociados detrás de estas medidas demagógicas, señalando que solo la derrota -mediante una rebelión obrera triunfante- del ajuste del gobierno, el FMI y los grandes monopolios, podrá garantizar el acceso a una alimentación adecuada, como a todas las condiciones de vida que requiere un ser humano. ¡Es que el Capitalismo, que no va más, debe ser reemplazado, sí o sí, por una sociedad realmente justa, la sociedad socialista! 



[1] El Cronista comercial 21/02/2022

[2] Infobae 21/02/2022

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lunes, 21 de febrero de 2022

El reconocimiento de las "Repúblicas" del Donbass y la escalada guerrerista


El reconocimiento de Putin de las “repúblicas” de Donbass: una gran escalada en el conflicto inter-imperialista entre la OTAN y Rusia

Declaración de emergencia de la Corriente Comunista Revolucionaria Internacional, CCRI, 21 de febrero de 2022 www.thecommunists.net Texto realizado de manera conjunta, por la Oficina Internacional de la CCRI y los compañeros de la CCRI de Rusia

1. Después de varios días de enfrentamientos militares en el este de Ucrania, el presidente de Rusia, Putin, reconoció oficialmente hoy a las dos "Repúblicas" de Donbass como "estados independientes". Estos territorios ya han sido controlados efectivamente por Moscú desde la guerra civil en 2014. Putin y los dos líderes de esa región firmaron un “tratado de amistad y ayuda mutua” formal, frente a una cámara en vivo. Este tratado significa efectivamente, entre otras cosas, que Rusia promete apoyo militar a estas “Repúblicas”.

2. La decisión de Putin representa una importante escalada del conflicto en Ucrania, así como de las tensiones entre la OTAN y Rusia. Efectivamente, este paso es una declaración de guerra contra Ucrania, más aún cuando ambas "Repúblicas" de Donbass reclaman oficialmente más territorios en el este de Ucrania que actualmente están bajo el control del gobierno de Kiev.

3. La Corriente Comunista Revolucionaria Internacional, CCRI, denuncia sin reservas la decisión de Putin, porque en los hechos representa una agresión rusa contra Ucrania y un avance en la política expansionista de esa Gran Potencia, destinada a robar y ocupar una parte del territorio de Ucrania. Nos oponemos incondicionalmente a tal agresión.

4. La decisión de Moscú de reconocer formalmente a las dos “Repúblicas” de Donbass como “Estados independientes” es básicamente el resultado de dos acontecimientos. Primero, refleja el deseo del imperialismo ruso de expandir su esfera de influencia (un proceso que se ha acelerado desde la guerra contra Georgia en 2008). En segundo lugar, Putin no logró obtener ninguna concesión significativa de la OTAN en las negociaciones de las últimas semanas y en las que exigió “garantías de seguridad”.

5. Estas negociaciones se llevan a cabo en el contexto de la aceleración de la rivalidad entre las Grandes Potencias imperialistas -EE.UU., China, la Unión Europea, Rusia y Japón- en el actual período de decadencia capitalista. A partir de la década de 1990, la OTAN hizo retroceder a Rusia paso a paso y expandió su influencia en Europa del Este. Sin embargo, este proceso cambió en 2008-10. Desde entonces, EE. UU., la hegemonía absoluta, que tuvo durante un largo período, declinó (dramáticamente manifestada en la histórica derrota de EE. UU. en Afganistán en agosto de 2021). Al mismo tiempo, China surgió como una Gran Potencia imperialista y Rusia comenzó a expandir su influencia. En este contexto, el régimen de Putin siente que ahora tiene la oportunidad de hacer retroceder a la OTAN. Como parte de este proceso, espera poner a Ucrania bajo su control o, al menos, transformarla en un “estado tapón” neutral. Además, Moscú espera abrir una brecha entre Estados Unidos y sus aliados europeos.

6. Es muy probable que el reconocimiento formal de Moscú de las dos “Repúblicas” provoque una nueva guerra en Ucrania, que sería una agresión contra Ucrania y tendría el carácter de guerra imperialista, librada bajo el pretexto chovinista de la Gran Rusia. En este conflicto, las milicias de Donbass estarán respaldadas por las fuerzas armadas rusas, mientras que el ejército ucraniano recibirá un apoyo masivo del poder imperialista occidental.

7. Asimismo, es muy probable que la decisión de Putin sea utilizada por las potencias imperialistas occidentales como pretexto para imponer sanciones financieras y económicas masivas contra Rusia. Esto, a su vez, podría provocar contra-sanciones por parte de Rusia que podrían afectar sus exportaciones de energía a Europa. Como explicamos en el pasado, Rusia ya comenzó a utilizar su monopolio energético en otoño de 2021 para fortalecer sus posiciones de negociación. Todas estas medidas representan una especie de guerra económica. Está claro que tal escalada de tensiones tendría enormes consecuencias disruptivas para el orden político mundial, así como para la economía mundial capitalista.

8. Como explicamos en declaraciones anteriores, nuestra corriente caracteriza a ambos campos, la OTAN y Rusia, como imperialistas. El gobierno ucraniano y el liderazgo de las “Repúblicas” de Donbass no son más que representantes de las Grandes Potencias. Esto se ha revelado una vez más en las últimas semanas, cuando Zelensky y los líderes de Donbass no jugaron ningún papel en las negociaciones entre la OTAN y Rusia. Sin embargo, no excluye que el pueblo ucraniano tenga una preocupación legítima contra Rusia y su política imperialista que niega su existencia como nación independiente.

9. Por lo tanto, caracterizamos las tensiones actuales entre la OTAN y Rusia respectivamente entre sus representantes como un conflicto inter-imperialista, en el cual los socialistas tienen que oponerse a ambos lados, que son igualmente reaccionarios. Por supuesto, ni Ucrania ni las “Repúblicas” de Donbass son fuerzas imperialistas en sí mismas. Sin embargo, ambos actúan durante mucho tiempo como marionetas de sus amos imperialistas. Por lo tanto, es ilegítimo que los socialistas apoyen a cualquiera de estas fuerzas.

10. La CCRI defiende la política de derrotismo revolucionario contra la OTAN y el imperialismo ruso, así como contra sus respectivos representantes en Ucrania. Decimos: “¡El principal enemigo está en casa!”. La tarea de los socialistas hoy es oponerse a la propaganda chovinista y belicista de todos lados. También necesitan denunciar todas las formas de guerra económica de las grandes potencias imperialistas.

11. Asimismo, los socialistas deben librar una guerra política contra todas las variaciones de la política social-imperialista de las llamadas fuerzas de “izquierda”, como, entre otras, la KPRF estalinista en Rusia (y sus aliados internacionales). Fue esta organización la que presentó el proyecto de ley en la Duma Estatal, proponiendo el reconocimiento formal de las llamadas “Repúblicas” de Donbass. Otro ejemplo de social-imperialismo es el senador Bernie Sanders y sus aliados, que apoyan a la Administración Biden contra “Putin y su pandilla de oligarcas”. Otros son el “Partido de la Izquierda Europea” socialdemócrata y ex-estalinista (por ejemplo, LINKE en Alemania, PCF en Francia, IU y PCE en España) que propone a los gobiernos de la UE que “Europa debe desarrollar una actitud geopolítica independiente”. Su partido español es actualmente integrante del gobierno, que conduce un estado miembro de la OTAN.

12. Como explicamos en declaraciones anteriores, la CCRI defiende el derecho a la libre determinación nacional del pueblo ucraniano. Esto significa el derecho a tener un estado independiente y a oponerse a cualquier negación de la existencia de la nación ucraniana. También defendemos este derecho para las minorías nacionales dentro de Ucrania, incluida la población de habla rusa. Sin embargo, el conflicto actual no representa una lucha por el derecho a la autodeterminación nacional de ningún lado. Las “Repúblicas” de Donbass no defienden el derecho a la autodeterminación nacional, sino la posibilidad de convertirse en colonia del imperialismo ruso. Mientras tanto, el gobierno de Zelensky presiona para contar cdon su “derecho” a convertirse en miembro de las alianzas imperialistas de la OTAN y la UE, actuando como un títere de Washington y Bruselas. Es cierto que la OTAN reconoce formalmente al pueblo ucraniano como una nación separada. Sin embargo, sería un trágico error confiar en las potencias occidentales. Dichos gobiernos ven al pueblo ucraniano solo como una moneda de cambio con Rusia. Están dispuestos a dejar de apoyar a Ucrania para llegar a un acuerdo favorable con Moscú. ¡La CCRI enfatiza que el derecho a la autodeterminación nacional solo puede lograrse en la lucha contra todas las Grandes Potencias y no como apoderados imperialistas! ¡La única forma de realizar el derecho a la autodeterminación nacional, tanto del pueblo ucraniano como de otros, es una Ucrania independiente y socialista!

13. Nos oponemos a la agresión rusa y, por lo tanto, defendemos el derecho del pueblo ucraniano a la autodefensa como pueblo oprimido. Pero tal autodefensa es imposible bajo el régimen títere de Zelensky. El único camino a seguir es derrocar a este gobierno proxy pro-occidental y abrir el camino para una auténtica lucha de liberación nacional que sea independiente de todas las grandes potencias.

14. En esta hora difícil de belicismo y tensiones explosivas entre las Grandes Potencias, la CCRI llama a los socialistas a unir fuerzas sobre la base de un programa internacionalista y antiimperialista. ¡Construyamos juntos un Partido Mundial Revolucionario que luche contra todas las Grandes Potencias y por la liberación de la clase obrera internacional y los pueblos oprimidos a través de una revolución socialista internacional!

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Científico de izquierda destroza las políticas "sanitarias" del gobierno

Juan Garberi, biólogo molecular de amplia trayectoria, destroza la política "sanitaria" del gobierno, afirmando que la implementación de ciertos protocolos impuestos desde la OMS y el Ministerio de Salud, produjo una cantidad fenomenal de muertes que se pudo haber evitado. Con muchos años de experiencia en el uso de las pruebas PCR, denuncia que estas han sido muy mal utilizadas, debido a la necesidad -política y comercial- de agigantar la "positividad" de los casos. Este compañero comprometido con las luchas obreras y populares, concluye su exposición afirmando que los de arriba cometieron crímenes de lesa humanidad que deben ser juzgados y condenados. (ver video)

domingo, 20 de febrero de 2022

Ucrania, la crisis capitalista mundial y un gobierno a la deriva


Por Damián Quevedo y Juan Giglio

Los dichos y desmentidas por parte del gobierno nacional, a raíz de la gira asiática de Alberto Fernández y las negociaciones con el FMI, no solo expresan los choques y reacomodamientos de las diferentes fracciones oficialistas, sino también el desconcierto de los capitalistas locales frente a la crisis del imperialismo y las peleas por la hegemonía que está teniendo lugar entre las grandes potencias.  

El mundo atraviesa un proceso similar, en algunos aspectos, al período previo a la Segunda Guerra, una voraz y acelerada lucha por el reparto del mercado mundial, aunque en condiciones diferentes, ya que hoy por hoy no emerge ningún imperio capaz de ubicarse, rápida y efectivamente, por encima del resto. Los yanquis pierden una hegemonía que chinos, rusos y europeos no están en condiciones, por lo menos por un tiempo, de adquirir.

Alberto es, en ese contexto, un presidente desconcertado y sin orientación, como también lo es, en gran medida, la burguesía argentina, que carece de brújula. El gobierno, partido en tres facciones, busca a tientas las alianzas más convenientes, dicho en otras palabras, una potencia imperialista de la cual pueda depender, ya que el capitalismo vernáculo no tiene otra opción -que no sea esta- para seguir existiendo.  

En la Segunda Guerra, cuando el imperialismo británico retrocedió Estados Unidos ocupó su lugar. El peronismo, con su creador a la cabeza, aprovechó esas circunstancias, que crearon, momentáneamente, una especie de “vacío de sumisión”, para ganar cierta independencia. Gracias a eso, Perón pudo otorgar ciertas concesiones a la clase trabajadora, pero, esa situación ya no existe, restándole margen de maniobra a cualquier variante del populismo.

Aquel reordenamiento mundial se produjo, luego de que una potencia en pleno ascenso, los EEUU, conquistara los mercados que abandonaron los británicos y otros imperios europeos. Los yanquis aprovecharon la destrucción de fuerzas productivas llevada adelante durante la guerra,, para liderar -Plan Marshal mediante- un nuevo ciclo de expansión capitalista, que llenó los bolsillos de los nuevos dueños de mundo.  

Hoy, ese proceso destructivo aún no se produjo, a pesar de que los grandes capitalistas lo intentaron mediante lo que hemos denominado Contrarrevolución Covid. Las medidas de aislamiento social, cuarentenas masivas y restricciones a las libertades democráticas fueron implementadas no para garantizar la "salud" de millones, sino para aplastar a la clase trabajadora y liquidar una cuota significativa de competencia burguesa.  

Sin embargo, aunque los de arriba avanzaron mucho en esa dirección, con los laboratorios farmacéuticos y la industria “virtual” a la cabeza, no pudieron ir a fondo; la clase trabajadora se los impidió, resistiendo a capa y espada. El movimiento de masas no solo defendió sus derechos y conquistas, también frenó -de manera solapada a veces y otras de forma abierta- la tendencia guerrerista de las grandes potencias, que hoy tiene su manifestación más abierta en el conflicto de Ucrania, que involucra a EE.UU., Europa y Rusia. 

EE.UU. está siendo empujado por esta realidad para ir a la guerra y recomponer su poderío. Sin embargo, la principal potencia mundial atraviesa la peor crisis de su historia, que se agravó con la derrota en Afganistán y la pasmosa debilidad del actual gobierno. Todo esto, sumado a la pérdida de mercados frente China, que aprovecha el conflicto ucraniano para seguir avanzando, ya no le posibilitan jugar el papel de gendarme mundial.  

Ahora el imperialismo yanqui se encuentra ante una guerra que no esperaba, al menos tan pronto, ya que sus cañones apuntaban centralmente sobre China, que, aunque creció mucho, tampoco puede imponerse como nuevo patrón del planeta. Su productividad sigue estando por debajo (aunque no en todas las ramas de la producción) de las grandes potencias europeas, Japón y EEUU, de las que necesita, para terminar varios de sus productos de última generación, proveerse de los accesorios más sofisticados.  

Aunque el tremendo negocio de las "vacunas" otorgó cierto oxígeno a las multinacionales ligadas a este rubro, ese proceso se está agotando, provocando enfrentamientos mucho más duros entre los capitalistas que se disputan el mercado mundial. Alberto y sus secuaces tratan de hacer equilibrio entre una y otra fracción, jugando a “varias puntas”, situación que lejos de favorecer al capitalismo argentino, lo terminará ahogando, porque -como dijimos al principio- la situación actual no es igual a la que favoreció al peronismo durante la segunda guerra. 

Hoy por hoy no existen márgenes objetivos para conquistar algún tipo de independencia nacional sin liberarnos, rápida y efectivamente, del yugo imperialista, política que ninguna de las fracciones que están al frente del gobierno pretende encarar. Por eso, todos estos sectores acuerdan con los aspectos centrales del Plan de Ajuste ordenado por el FMI, cuyos efectos provocarán un ascenso obrero y popular mucho más poderoso que el que dio lugar al Argentinazo de 2001. 

La izquierda revolucionaria debe prepararse para esta perspectiva, poniéndose al frente de la resistencia y levantando la bandera de la Independencia Nacional. ¡La clase trabajadora y el pueblo deben asumir la necesidad de expulsar del país a todas las potencias y sus representantes, desconociendo los pactos coloniales firmados por todos los gobiernos capitalistas! Hay que expropiar sus empresas, campos y capitales y ponerlos a funcionar bajo control de sus trabajadores.

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sábado, 19 de febrero de 2022

Crisis capitalista y tendencia decreciente de la renta agraria


Por Damián Quevedo

La propiedad privada de la tierra, atravesó diversas formas de sociedad desde su surgimiento en las sociedades esclavistas. Pero bajo el capitalismo asumió la forma de monopolio, por excelencia, ya que bajo este modo de producción la apropiación individual del suelo no solo se convirtió en monopolio, sino también en una mercancía que se rige por las leyes propias del capitalismo, como el resto de estas.

Es entonces que la posesión de una porción del mundo por parte de uno o de varios terratenientes, les permite a ellos usufructuar esa parte del planeta, ya sea haciéndola producir directamente (en ese caso se puede hablar de fracciones del campesinado) o alquilando esta porción a otros, lo que le permite al propietario de la tierra obtener una suma dineraria o un pago es especies por el arriendo, en un tiempo determinado. (Leer todo)

Rusia, debate con la LIT/CI sobre el carácter de esta potencia


¿Es Rusia “dependiente del imperialismo occidental”?  

Comentarios críticos a la declaración de LIT-CI sobre el actual conflicto OTAN-Rusia  

Por Michael Pröbsting, Secretario Internacional de la Corriente Comunista Revolucionaria Internacional (CCRI), 14 de febrero de 2022, www.thecommunists.net  

El belicismo entre la OTAN y Rusia es una característica clave en la situación mundial actual. Por primera vez desde el comienzo de la rivalidad acelerada entre los campos imperialistas, existe el peligro de guerra entre estas Grandes Potencias respectivamente sus apoderados en Ucrania.  

Este evento representa una prueba clave para todas las corrientes políticas. Como hemos elaborado en una serie de documentos, la Corriente Comunista Revolucionaria Internacional (CCRI) caracteriza a ambos campos, la OTAN y Rusia, como imperialistas. Por lo tanto, consideramos que el conflicto entre estos poderes, respectivamente entre sus representantes en Ucrania, es completamente reaccionario. En consecuencia, los socialistas se oponen a ambos bandos en este conflicto. [1] Necesitan abogar por un programa de derrotismo revolucionario, es decir, trabajar por la derrota de los respectivos gobiernos y la transformación de este conflicto en una crisis revolucionaria en casa. [2] (Leer todo)

viernes, 18 de febrero de 2022

Diez años atrás conquistábamos la libertad de Carlos Olivera


Por Juan Giglio

Estamos a pocos días de conmemorar lo que fue una gran victoria de la lucha por la defensa de las libertades democráticas, la liberación de nuestro camarada, Carlos Olivera, cuando el 29 de febrero de 2012 la justicia de Lomas de Zamora determinar su libertad, absolviéndolo de los delitos de “Tentativa de Homicidio Agravado y Compulsión Asociativa”. Días después, Carlos salió de la cárcel de Melchor Romero en donde estaba detenido. 

En diciembre de 2009, él y otros compañeros del SITRAIC -Sindicato de los Trabajadores de la Construcción y Afines- realizaban una asamblea con los trabajadores de una obra de Lomas de Zamora, cuando fueron atacados brutalmente por una patota enviada por la UOCRA, compuesta por más de 40 personas armadas hasta los dientes. 

Esta banda, que actuaba en total y absoluta complicidad con el gobierno kirchnerista y estaba dirigida por matones a sueldo del Secretario General de la UOCRA, Gerardo Martínez, hirió a varios obreros, entre ellos a nuestro camarada, a quien después de acorralarlo dentro de un banco cercano al lugar, lo acuchillaron y golpearon salvajemente, produciéndole heridas en la cabeza y distintas partes del cuerpo.

Cuando arribó la policía, en vez de detener a los agresores apresó a Carlos, quien fue detenido en la comisaría tercera de Temperley. Luego de esto le montaron una causa “trucha” acusándolo de “intento de homicidio”, una mentira cuyo objetivo fue cubrirle las espaldas a Gerardo Martínez y amedrentar a los obreros del nuevo sindicato.

Desde ese momento Carlos -quien tenía 48 años- perdió 20 kilos por mala alimentación, pasó cuatro meses Sierra Chica y tres en Olmos. Luego fue trasladado a la cárcel de Alvear -a más de 300 kilómetros de CABA- donde estuvo alojado varios meses. Después de varias movilizaciones se consiguió su traslado al penal de Melchor Romero, cerca de La Plata, donde se incorporó a Convergencia Socialista.

La liberación de Carlos, luego de más de dos años de injusta detención, significó un enorme triunfo de la movilización obrera y popular que abarcó todos los días del juicio y un duro golpe al accionar patoteril del jefe de la UOCRA y ex agente de la dictadura militar, Gerardo Martínez, quien continúa conduciendo la UOCRA, apoyándose en el accionar de bandas de pistoleros que impiden la expresión democrática de las bases. Martínez, no casualmente, es uno de los principales sostenedores del actual gobierno. 

CONGRESO PROGRAMÁTICO DE CS Durante los días 6 y 7 de marzo de 2021 se realizará el Congreso de Convergencia Socialista, en el que se discut...