sábado, 30 de diciembre de 2023

¿Cómo se vincula la lucha del pueblo palestino con México?

 


¿Cómo se vincula la lucha del pueblo palestino con México?

Por Jorge Arboleda, CCRI México, diciembre 26, 2023, https://ccrimexico.blogspot.com

Palestina es un país que vive una forma de colonización brutal por parte de Israel y otros países imperialistas que se encuentran detrás de un proyecto colonizador y que es parte de una agenda de control regional del Medio Oriente. La historia reciente de Palestina está marcada por el horror al que el sionismo ha sometido a su pueblo, bajo las dinámicas de guerras, desplazamiento de sus tierras, el robo de sus propiedades, la apropiación de su cultura, e incluso la negación de su historia. Todo este horror es característico de lo que han sido los procesos de colonización de los pueblos oprimidos en la historia humana. 

Los palestinos viven una segregación en su propia tierra mediante lo que se conoce como Cisjordania y la Franja de Gaza, cercados por mallas y muros que les impiden regresar a las tierras que les han robado los colonos israelíes, además de varios puestos de control y vigilancia que les limitan el libre tránsito aún en la tierra donde se encuentran segregados. Son acosados todo el tiempo por el ejército israelí, y casi todos los días alguna persona o grupo de personas palestinas son detenidos de manera arbitraria por las Fuerzas de Ocupación Israelí para ser encarcelados y torturados. Israel limita el paso del agua, controla los servicios de energía y mantiene incluso un control de consumo de calorías por persona. Los palestinos que viven en el territorio controlado por el Estado de Israel cuentan con ciudadanía israelí, pero sufren de discriminación sistemática por parte de los judíos israelíes. Un número importante de la clase obrera israelí es musulmana o palestina con permisos de trabajo. 

Los habitantes de Cisjordania son constantemente atacados por colonos armados, quienes poco a poco los van desplazando de sus tierras con ayuda del ejército israelí, mientras que la Franja de Gaza es un gigantesco complejo de hacinamiento de palestinos que es constantemente atacado con bombas y misiles. México no padece este tipo de horrores colonialistas, pero sin duda existe una tendencia hacia ello. 

Palestina y México tenemos más en común que solamente un muro que nos separa de un país imperialista que nos quitó más de la mitad de nuestra tierra. Así como los israelíes pueden entrar a territorio palestino sin ningún problema, los gringos son capaces de cruzar por el territorio mexicano a voluntad sin ningún tipo de restricción, mientras que los mexicanos, para cruzar la frontera norte, tenemos que someternos a la política migratoria militarizada de los Estados Unidos y pasar por rigurosos filtros que excluyen por lo general a las personas pobres, que no hablan inglés, que carecen de propiedades o que venden su fuerza de trabajo para subsistir. 

Este filtro también incluye la vigilancia fronteriza de la empresa israelí Elbit Systems. Así como los palestinos son un porcentaje importante de la clase obrera de Israel, los mexicanos que residen en E.U. son también pilar de la economía estadounidense. En nuestro propio país, muchos de los gringos que llegan a vivir aquí discriminan de manera recurrente a la población mexicana con ayuda de algunos empresarios locales, creando comunidades de extranjeros blancos y comercios en los que se habla solamente en inglés y se atraen a turistas blancos para recibir sus dólares y euros mientras ellos gastan pesos. Muchos de ellos también propician la inflación del mercado inmobiliario en zonas turísticas y los llamados “pueblos mágicos” para asegurarse de convivir solamente con otros extranjeros blancos o con mexicanos con un alto poder adquisitivo. Esto es ya una realidad en lugares como Cancún (así como buena parte de la Riviera Maya), Los Cabos, San Miguel de Allende, Cuetzalan y Tepoztlán. 

México además de ser un país semicolonial sometido a la economía gringa, también es sometido a su política de seguridad nacional, lo cual ha convertido a México en un campo de batalla de grupos paramilitares que ayudan a empresas multinacionales a apropiarse de territorio de comunidades indígenas, bajo el pretexto de combatir el narcotráfico. En el marco de esta guerra contra el narco que ha dejado aproximadamente 400 mil muertos, el Estado de Israel vende armas, adiestramiento y equipo de vigilancia y espionaje al ejército mexicano, a la policía y a la Guardia Nacional, los cuales usan para combatir a manifestantes, activistas, campesinos, periodistas e inmigrantes que tratan de cruzar la frontera norte de México, mientras que los capos de la droga viven bajo completa impunidad, haciendo negocios con la burguesía nacional e imperialista, y negociando con las autoridades gringas para que Washington continúe manteniendo un control del negocio de las drogas hasta que estos sean desechados y otros grandes capos tomen su lugar, perpetuando un control de la región latinoamericana mediante políticas de militarización. 

Y así como Israel exporta un aparato de violencia a países como México, también contribuye a que personajes que han cometido crímenes en nuestro país gocen de completa impunidad. Tales son los casos de Andrés Roemer, un político que durante su tiempo en TV Azteca acosó sexualmente y violó a varias mujeres, y Tomás Zerón, uno de los exprocuradores creadores de la “verdad histórica”, un invento sobre falsos hechos que encubren hasta hoy el paradero de 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa que en 2014 fueron secuestrados por policías y militares. En el caso particular de Andrés Roemer, éste fue detenido por las autoridades israelíes apenas en octubre de este año, sin embargo, Zerón es protegido por una red de empresarios israelíes que venden sistemas de vigilancia y espionaje a México, conocida como NGO. En el pasado, un funcionario israelí reveló que el resguardo de Zerón es intencional, debido a que México fue uno de los países que en el pasado votó a favor de indagatorias sobre crímenes de guerra de Israel contra Palestina, además de que los lazos que tienen exfuncionarios criminales como Zerón con la burguesía sionista en México son muchos, motivo por el cual también se protegen ellos al protegerlo a él. 

Y es que aquí la burguesía sionista ha hecho grandes negocios con inmobiliarias y con el agua. Tan solo en 2015 hubo un intento de imponer una Nueva Ley de Aguas de mano del entonces director general de la Conagua, el empresario israelí David Korenfeld, mientras que la empresa Mekorot (también israelí) se ha beneficiado de muchos contratos sobre obras hídricas en México. También empresas inmobiliarias, como QuieroCasa, del empresario José Shabot, han llevado varios proyectos de despojo que han contribuido a la gentrificación y a la inflación del mercado inmobiliario, construyendo edificios de manera ilegal y arrebatándole a colonias pobres su derecho al agua. Tal es el caso de Aztecas 215, un edificio de departamentos que se construyó en el pedregal de Santo Domingo en la CDMX, donde no se cuenta con un servicio eficiente de agua. Cuando QuieroCasa comenzó a construir su edificio, descubrieron un río subterráneo, pero para evitar que la construcción se interrumpiera, optaron por conectar el río al drenaje, lo que provocó una lucha de los habitantes del pedregal por el agua entre los años 2015 y 2019, pero la inmobiliaria tuvo siempre el apoyo del gobierno de la CDMX. 

El gobierno mexicano se ha negado a romper cualquier tipo de relaciones diplomáticas, comerciales o militares con Israel, exhibiendo su subordinación a la burguesía sionista y al imperialismo gringo que la respalda, a pesar de que muchos países, incluyendo Colombia, Bolivia, Chile, Honduras y Belice han realizado algún tipo de acción en contra del genocidio que lleva a cabo Israel contra la Franja de Gaza. Siendo así, es a los oprimidos que sufrimos la segregación y la opresión de los gringos y los sionistas los que debemos solidarizarnos con los oprimidos de Palestina. Llamamos a continuar apoyando al pueblo palestino desde todas las trincheras posibles, y a combatir el discurso pacifista burgués que criminaliza la resistencia palestina, pues, así como en México los grupos de autodefensas y policías comunitarias protegen a sus comunidades del crimen organizado y de los grupos paramilitares, así las brigadas de resistencia en Palestina se defienden ante la guerra de exterminio que sufre su pueblo. 

¡Viva Palestina libre desde el río hasta el mar! 

¡Por el triunfo del movimiento mundial de solidaridad con Palestina!

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viernes, 29 de diciembre de 2023

Fuera las tropas imperialistas pro sionistas del Mar Rojo, solidaridad con los hutíes que apoyan al pueblo palestino



Estados Unidos y sus aliados envían fuerza naval al Mar Rojo para apoyar al Estado terrorista de Israel contra los hutíes de Yemen - Declaración de la Corriente Comunista Revolucionaria Internacional, 18 de diciembre de 2023, www.thecommunists.net

1. El secretario de Defensa estadounidense, Lloyd Austin, anunció la formación de un grupo de trabajo naval que realizará patrullas en el Mar Rojo. La misión encabezada por Estados Unidos –llamada “Operación Guardián de la Prosperidad”– también incluye a Gran Bretaña, Francia, Italia, Canadá, Países Bajos, Noruega, España, Bahréin y Seychelles. Su tarea es, según Austin, "mantener seguras las vías fluviales estratégicas" porque "estos imprudentes ataques hutíes son un grave problema internacional" que "exige una respuesta internacional firme".

2. Esta misión naval de los imperialistas occidentales no es una sorpresa. Desde el primer día, Ansar Allah –nombre oficial de la fuerza rebelde yemení conocida popularmente como “hutíes”– ha declarado su apoyo incondicional al pueblo palestino que enfrenta una guerra genocida por parte del Estado de Terror y Apartheid de Israel. Han advertido a las compañías navieras internacionales que dejen de comerciar con Israel para presionar al Estado sionista. Golpearon a varios buques de carga que se negaron a obedecer tales órdenes. En un caso, las fuerzas armadas de Ansar Allah incluso lograron secuestrar el Galaxy Leader, un carguero de propiedad israelí.

3. Las acciones solidarias de Ansar Allah han sido muy efectivas. Como resultado de su campaña, los costos de seguro para el comercio con Israel a través del Mar Rojo aumentaron en un 250%. La compañía naviera “Orient Overseas Container Line”, con sede en Hong Kong, anunció que dejaría inmediatamente de enviar mercancías hacia y desde Israel. Gigantes del transporte marítimo mundial, como Mediterranean Shipping Company, CMA CGM, Maersk y Hapag-Lloyd, que representan el 53% del comercio mundial de contenedores, han anunciado que suspenderían sus operaciones en el Mar Rojo. 

Dado que el 12% del comercio mundial pasa por el Mar Rojo, incluido el 30% del tráfico mundial de contenedores, lo que representa un billón de dólares de comercio cada año, los retrasos y el desvío allí causan importantes perturbaciones en el comercio mundial. Como señaló un director de “The Global Counsel”: “Los precios del gas natural en Europa aumentaron un 12%, los precios del gas natural en el Reino Unido aumentaron un 10% y el precio del petróleo también aumentó un 4% en las últimas 24 horas”. En resumen, la campaña de solidaridad de Ansar Allah con el pueblo palestino perjudica tanto a Israel como a sus aliados occidentales.

4. El propósito de la misión naval encabezada por Estados Unidos es: a) proteger los barcos contra cualquier ataque de Ansar Allah y, b) lanzar ataques militares contra los rebeldes yemeníes, que efectivamente controlan la mayor parte de la populosa parte occidental del país, incluida la ciudad capital Saná.

5. Desde la Corriente Comunista Revolucionaria Internacional (CCRI), incluidos nuestros camaradas en Israel/Palestina Ocupada, denunciamos enérgicamente la misión liderada por Estados Unidos en el Mar Rojo. Llevamos varias semanas advirtiendo contra tal operación imperialista. Esta es una amenaza reaccionaria a los pueblos oprimidos en tres sentidos. Primero, ayuda a Israel a continuar su guerra genocida que apunta a la derrota de la heroica resistencia y la expulsión del pueblo palestino de Gaza (una nueva “Nakba”). 

En segundo lugar, su propósito es aumentar el control del imperialismo occidental sobre el Mar Rojo y, por tanto, sobre una ruta clave del comercio mundial. Y, en tercer lugar, pretende debilitar a Ansar Allah, una fuerza islamista pequeñoburguesa que desempeñó un papel destacado en el levantamiento popular de 2014, así como en la guerra de liberación nacional contra la invasión saudí y de los Emiratos Árabes Unidos –respaldada por las potencias occidentales– que comenzó en marzo de 2015.

6. Como hemos manifestado desde el principio, consideramos los ataques de los hutíes como acciones legítimas de solidaridad con el pueblo palestino. Desde la CCRI siempre hemos estado del lado de la lucha de liberación palestina y, por lo tanto, defendemos en la actual guerra de Gaza –como en las pasadas– la victoria militar de la resistencia liderada por Hamás, aunque sin prestar apoyo político al programa ni a todas las tácticas de su dirección. 

Asimismo, apoyamos las acciones de solidaridad de Ansar Allah que efectivamente constituyen una forma de sanciones populares contra el Estado de Terror y Apartheid de Israel. Las acciones que debilitan económicamente a Israel o a sus aliados imperialistas occidentales y, por lo tanto, los presionan para que detengan su genocidio contra el pueblo palestino, son completamente legítimas en esta guerra de vida o muerte (similar a las acciones de boicot de los países árabes en 1956-57 y 1967). -75).

7. En cualquier enfrentamiento entre los hutíes y las fuerzas occidentales defendemos la victoria militar de las fuerzas yemeníes y la derrota de los imperialistas sin prestar apoyo político a las primeras. Desde la CCRI llamamos a los socialistas y a todos los activistas que son solidarios con el pueblo de Palestina, a intensificar su apoyo a la heroica lucha del pueblo palestino y sus facciones de resistencia.

¡Victoria para la resistencia palestina! ¡Derrota para Israel! ¡Expulsión de la fuerza naval liderada por Estados Unidos del Mar Rojo! En cualquier confrontación: ¡Apoyo a los hutíes contra los imperialistas occidentales! ¡Por un movimiento global de boicot contra el Estado de Terror y Apartheid de Israel! - Buró Internacional de la CCRI.

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jueves, 28 de diciembre de 2023

Transformar el medio paro de la CGT en una Paro Activo de 24 horas que sea el comienzo de un verdadero Plan de Lucha

 

Por Convergencia Socialista

La CGT convocó a un paro de 12 horas para el próximo 24 de enero, que comenzará a partir del mediodía. De esa manera, los burócratas consensuaron entre quienes querían realizar una medida más contundente y aquellos que estaban a favor de “pasar las vacaciones” en paz, como Pablo Moyano, que declaró a los medios su voluntad de estirar todo hasta marzo.

Una huelga general citada en ese horario es un arma de doble filo, porque significará una presión tremenda, por parte de la patronal, sobre amplios sectores obreros, que, sin asambleas y con conducciones burocráticas que no los representan, tendrán que retirarse de sus puestos laborales luego de haber ingresado a la mañana. Además, las fracciones de la CGT más dialoguistas no harán nada para garantizar el paro.

Más allá de estos límites, el activismo combativo debe tomar como propia la medida y jugarse a convertirla en paro activo, y, allí donde sea posible, extenderlo a 24 horas de duración. La izquierda y las organizaciones dispuestas a pelear en serio, deben impulsar la realización de asambleas de base que discutan esta perspectiva y piquetes para concretar la huelga en los parques industriales y las terminales de transporte.

En ese marco, la izquierda y el sindicalismo clasista tendría que convocar, inmediatamente, a reuniones en todas las provincias y ciudades, en las que se discuta y resuelva qué hacer para impulsar el paro, organizar columnas unitarias y defenderlas, ya que desde el gobierno han declarado su disposición a reprimir las movilizaciones.

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Pablo Moyano quiere una tregua con Milei hasta marzo ¡Burócratas cómplices del Plan de Ajuste, hay que pasarlos por encima!


 Por Juan Giglio

“Creo que ya hay que instalar un plan de lucha. En enero y febrero los laburantes se toman vacaciones. Entonces tomar una medida en ese momento no tiene mucho valor. Pero sí ir movilizando con actos, plenarios, en las regionales del interior, y que en cada provincia visiten a sus diputados y senadores para que después no voten leyes contra los derechos de los trabajadores. 

Alerta y movilización sí”, dijo Moyano el martes en una entrevista en la Revista Zoom. De esta manera, blanqueó su postura para el Confederal que comenzará a partir de las 12 en el salón Felipe Vallese de la CGT. (La Nación, 28 de diciembre)

La CGT es cómplice del ajuste, porque, si la postura de Moyano se concreta, dejarán pasar las políticas del gobierno en los dos meses cruciales, aquellos en los que Milei se juega a consensuar el DNU en el Congreso. ¡Las conducciones burocráticas fueron y serán agentes de las grandes patronales en las filas obreras, por lo tanto siguen cumpliendo con este “mandato”!

La izquierda y los sectores combativos dispuestos a enfrentar el Plan Motosierra deben, sí o sí, convocar a una reunión nacional para poner en pie un Centro Coordinador de la Resistencia, que haga lo que no harán nunca estos traidores. 

Desde allí habrá que impulsar la realización de asambleas en los lugares de trabajo y los barrios, para votar un Plan de Lucha, un Programa Obrero y Popular alternativo y las medidas de autodefensa necesarias para enfrentar la represión con la que intentarán imponer el ajuste.

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La clase trabajadora y la izquierda tendrán que defenderse de los palos y las balas de Bullrich y Milei


En este contexto, el proyecto contempla un capítulo dedicado a la Seguridad Interior, cuya primera sección busca reglamentar la organización de las manifestaciones, fijando duras sanciones para los organizadores y aquella persona que impida el funcionamiento normal de los transportes. Además de la modificación propuesta al Código Penal, a través del artículo 331 del proyecto, el Gobierno define a la reunión o manifestación como una “congregación intencional y temporal de tres o más personas en un espacio público”, con el propósito de ejercer el derecho a la protesta. (Infobae 28 de diciembre)

Por Damián Quevedo y Juan Giglio

El presidente continúa con sus intentos de imponer grandes reformas económicas y políticas. Sin embargo, por ahora se tiene que resignarse a que su “mega proyecto” sea aprobado por el Congreso, en el que tiene muy pocos legisladores propios.  

En nombre del Poder Ejecutivo, el ministro del Interior, Guillermo Francos, entregó esta tarde al presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, un ambicioso proyecto de ley “ómnibus” que, en sus 664 artículos, contiene amplias delegaciones legislativas al Poder Ejecutivo nacional de emergencia pública en materia económica, financiera, fiscal, social, previsional, de seguridad, defensa, tarifaria, energética, sanitaria y social por dos años, con la posibilidad de prorrogar este plazo por otros dos años más, es decir, hasta la finalización del mandato de Javier Milei.

No solo eso: en sus disposiciones finales, el Poder Ejecutivo requiere que, además, el Congreso le apruebe el mega decreto de necesidad y urgencia 70/23 -con sus 366 artículos- que dictó la semana pasada para desregular la economía[1].

El paquetazo libertario puso en evidencia la debilidad gubernamental, ya que, luego de que Milei amenazara con ejercer el poder por decreto, se vio obligado a consensuar en el Congreso y a tender puentes hacia la CGT. Esto último es tan importante para Milei, que ordenó a sus fuerzas represivas que no “provoquen” a los burócratas en Tribunales.  

Más allá de estos retrocesos, el presidente, tratará de pasar por encima del parlamento e imponer reglas de juego mucho más duras. Esta manera de gobernar no es propia de Milei, es el producto de la crisis del régimen, que empuja a sus funcionarios a valerse de herramientas más antidemocráticas, de carácter bonapartista.

Así hicieron durante la cuarentena, cuando desde el Kirchnerismo trataron de meter al movimiento de masas en sus casas, asustándolo con los controles policiales en las avenidas o el bloqueo liso y llano de las provincias, como el que impuso Gildo Insfrán en Formosa.

Eso mismo hicieron, luego del fracaso de esta política de miedo, con el helicóptero y las fuerzas especiales del “Rambo” Berni, que, a la primera de cambio, tuvo que retroceder en chancletas frente al paro y la movilización de los colectiveros, que, para colmo, le llenaron la cara de dedos.

Eso mismo hace otro peronista, de la rama “cordobesa”, su gobernador, Llaryora, que reprimió los cacerolazos y ahora, luego de recortar los salarios de los empleados públicos, prepara nuevos operativos, que irán en consonancia con el protocolo de Bullrich y Milei.

Nada distinto hubiera hecho Massa, si hubiera ganado las elecciones, ya que él, como sus laderos más íntimos, tuvieron que admitir que no les quedaba otra que devaluar, lo que significa ajustar. ¡No existe ningún plan de estas características que no vaya de la mano de políticas represivas, es la historia del capitalismo que lo demuestra!

En ese sentido, y en muy pocos días de gobierno, Milei tuvo que enfrentarse con varias movilizaciones, frente a las que mostró los dientes, pero no mordió, ya que todavía está tanteando y se siente débil. Sin embargo, más allá de esta debilidad de origen, el gobierno irá más a fondo de lo que ha ido hasta ahora, ya que si no lo hace se caerá muy pronto. 

La izquierda y los sectores combativos deben asumir esta perspectiva y organizarse, no solo para impulsar las luchas y el centro coordinador de la resistencia, sino también para poner en pie la más que necesaria organización de la defensa de las marchas, las huelgas y del conjunto de la militancia, que será un objetivo de guerra por parte de Milei, que le ha declarado la guerra a la clase trabajadora y a su vanguardia.



[1] https://www.lanacion.com.ar/politica/javier-milei-envio-el-congreso-el-proyecto-de-ley-de-bases-y-puntos-de-partida-para-la-libertad-de-nid27122023/

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La CGT no quiere enfrentar el ajuste, organicemos la resistencia desde las bases y con un Centro Coordinador Independiente

miércoles, 27 de diciembre de 2023

Fracasó nuevamente el protocolo antipiquetes frente al amague inofensivo de la CGT, que no quiere parar el país

Luego de la invasión de Gaza aumentó exponencialmente el odio hacia Israel y EE.UU. y la simpatía para con la lucha armada del pueblo palestino


La guerra de Gaza y el mundo árabe: un cambio masivo en la opinión pública - Una nueva encuesta muestra una creciente hostilidad de los árabes contra Estados Unidos y un creciente apoyo a la lucha armada contra Israel.

Por Michael Pröbsting, Corriente Comunista Revolucionaria Internacional (CCRI), 18 de diciembre de 2023, www.thecommunists.net

Hemos enfatizado repetidamente que la actual guerra de Gaza es un acontecimiento histórico. El genocidio de Israel contra el pueblo palestino, el apoyo ilimitado de Estados Unidos y todo el mundo occidental, la lucha heroica de la resistencia palestina, que hasta ahora ha impedido con éxito al ejército sionista conquistar Gaza, a pesar de su pequeño tamaño y de la guerra terrorista que pretende hacer la franja inhabitable. Todo esto ha sacudido al mundo y ha provocado un movimiento de solidaridad pro Palestina sin precedentes en todos los continentes. [1]

Las votaciones en la Asamblea General de la ONU demostraron que, nunca antes, Estados Unidos había estado tan aislado en un tema crucial de la política mundial. El apoyo a la lucha por la liberación palestina está aumentando enormemente, incluso en países donde la clase dominante y sus medios de comunicación han emprendido una campaña incesante de apoyo a Israel y de odio contra el “terrorista” Hamás (por ejemplo, en América del Norte, Europa Occidental y Australia).

Este cambio en la opinión pública es particularmente fuerte en el mundo árabe. Como era de esperar, esto pone cada vez más nerviosos a los estrategas occidentales. Hace unos días Foreign Affairs publicó un ensayo que confirma plenamente nuestra valoración. Esto es aún más notable dado que esta revista es publicada por el Consejo de Relaciones Exteriores, un grupo de expertos con estrechos vínculos con el Departamento de Estado de Estados Unidos. [2]

Este ensayo se basa en los resultados de una extensa encuesta realizada en Túnez por la firma de investigación Arab Barometer. Por casualidad, aproximadamente la mitad de las 2,406 entrevistas se completaron en las tres semanas anteriores al 7 de octubre, y la mitad restante ocurrió en las tres semanas posteriores. De esa manera, los investigadores pudieron observar el cambio en la opinión pública después de este evento histórico.

Si bien la encuesta se limita a un país, es representativa del mundo árabe. Túnez es –como señalan los autores– “lo más cercano a un referente como uno podría imaginarse. En encuestas anteriores del Barómetro Árabe, los tunecinos tenían opiniones similares a las de la mayoría de los demás países árabes”.

Personalmente, diría incluso que Túnez es uno de los países más prooccidentales del mundo árabe, dados sus vínculos de larga data con Europa occidental no sólo a través del comercio sino también a través del turismo, uno de los sectores más importantes de la economía del país. En cualquier caso, los autores ciertamente tienen razón al afirmar que “los analistas y funcionarios pueden asumir con seguridad que las opiniones de la gente en otras partes de la región han cambiado de manera similar a los cambios recientes que han tenido lugar en Túnez”.

Los números no mienten

Resumamos ahora brevemente los hallazgos más importantes de la encuesta. Confirmando la dimensión histórica de la guerra de Gaza, los autores dicen: “Esos cambios han sido dramáticos: rara vez se ven cambios de esta magnitud en el transcurso de unas pocas semanas”.

Un hallazgo crucial es el colapso de la simpatía popular por Estados Unidos. En las entrevistas realizadas antes del ataque del 7 de octubre, el 40% de los tunecinos tenía una visión positiva de Estados Unidos, en comparación con el 56% que tenía una opinión desfavorable. “Pero después de que comenzó la guerra en Gaza, eso cambió rápidamente. Al final de nuestro trabajo de campo, sólo el diez por ciento de los tunecinos tenía una visión positiva de Estados Unidos. Por el contrario, el 87 por ciento tuvo una impresión desfavorable”.

Por el contrario, China y Rusia, que adoptan una postura neutral en la guerra de Gaza, podrían mantener o incluso aumentar sus valores de simpatía. Asimismo, la visión de los tunecinos sobre Arabia Saudita, que estaba considerando la llamada “normalización” de su relación con Israel antes del 7 de octubre, también se ensombreció.

Las tasas de aprobación del gobernante saudita, el príncipe heredero Mohammed bin Salman, disminuyeron del 55% antes del ataque al 40%. Lo mismo puede decirse del gobernante de los Emiratos Árabes Unidos, Mohammed bin Zayed, cuyo índice de aprobación cayó del 49% antes del ataque a un tercio a finales de octubre. Asimismo, la idea de “normalización” se volvió aún más despreciada. Ya antes de la guerra, sólo el 12% de la gente apoyaba la normalización. Sin embargo, desde el 7 de octubre, esta opinión desapareció de facto: ¡sólo el 1% expresó su simpatía por esta idea!

Irán adoptó la postura opuesta y se expresó públicamente y en términos firmes como partidario de Hamás. Por lo tanto, aunque sólo el 29% de los tunecinos tenía una opinión favorable de la política exterior de Irán antes del 7 de octubre, esta cifra aumentó un 41%.

Las opiniones sobre el conflicto palestino-israelí también cambiaron de manera importante. Antes del 7 de octubre, el 66% de los tunecinos “estaba a favor de una solución de dos Estados basada en las fronteras de 1967, mientras que el 18 por ciento estaba a favor de una vía diplomática alternativa, como un Estado único con iguales derechos para todos o una confederación. Sólo el seis por ciento de los tunecinos eligió “otro”, la gran mayoría de los cuales propuso una resistencia armada a la ocupación de Israel, que posiblemente implicara la eliminación del Estado de Israel.”

“Pero al final de nuestro trabajo de campo, sólo el 50 por ciento de los tunecinos apoyaba la solución de dos Estados. Los partidarios de una solución de un solo Estado o de una confederación cayeron siete puntos en conjunto. La mayor ganancia fue la categoría "otros", que aumentó en 30 puntos hasta el 36 por ciento. Una vez más, la gran mayoría de estos tunecinos quería una resistencia armada continua”.

Muchas preocupaciones para los líderes occidentales

No es de extrañar que los autores del ensayo sobre Asuntos Exteriores estén profundamente preocupados por este desarrollo que consideran, con razón, representativo del mundo árabe. “En sólo 20 días, las opiniones de los tunecinos sobre el mundo cambiaron de una manera que rara vez ocurre, incluso en el transcurso de unos pocos años. No hay ningún otro tema en todo el mundo árabe con el que la gente se sienta tan conectada individual y emocionalmente”.

Temen que Estados Unidos haya sufrido un revés estratégico en su influencia global, particularmente en el mundo árabe. “La opinión pública importa incluso en países no democráticos, donde los líderes deben preocuparse por las protestas, y estos cambios de opinión remodelarán la política en el mundo árabe, así como en todo el mundo. Estados Unidos y sus aliados regionales tendrán grandes dificultades para ampliar los Acuerdos de Abraham, que normalizaron los vínculos entre varios estados árabes e Israel. Washington también puede perder la ventaja en su competencia con una China en ascenso y una Rusia renaciente. Estados Unidos podría incluso descubrir que muchos aliados de larga data, como Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos, se vuelven menos amigables con Estados Unidos y más receptivos hacia sus rivales”.

Igualmente alarmante para Israel y para Washington es el espectacular aumento del apoyo a la lucha armada del Estado sionista. “Hoy en día son más los tunecinos que quieren que los palestinos resuelvan su conflicto con Israel por la fuerza en lugar de mediante un acuerdo pacífico. El creciente apoyo a la resistencia armada también podría tener consecuencias peligrosas”.

Cabe añadir que la encuesta finalizó a finales de octubre. Se puede dar por sentado que, desde entonces, el prestigio de Estados Unidos en el mundo árabe se ha derrumbado aún más, la simpatía por una solución de dos Estados ha seguido disminuyendo y el apoyo a la lucha armada contra el Estado sionista ha aumentado aún más. Los recientes y exitosos ataques de los hutíes en Yemen contra el transporte marítimo vinculado a Israel no pueden sino haber aumentado el apoyo popular a una actitud militante. [3]

Si bien no podemos prever cuál será el resultado de la actual guerra de Gaza, no existe duda de que se trata de un acontecimiento que sacudirá al mundo. Está politizando y radicalizando a las nuevas generaciones en todo el mundo y las pone en contacto con ideas antiimperialistas y antisionistas. Esto incluye, por cierto, también a una nueva generación de jóvenes judíos estadounidenses que están hartos de la hipocresía y la brutalidad del Estado colonial de Israel.

Camaradas, hermanos y hermanas, estamos en medio de un acontecimiento histórico similar al de 1968 o 2003. ¡Grandes acontecimientos nos esperan y debemos educar y organizarnos para estar a la altura de estas tareas! ¡Desde la CCRI llamamos a todos aquellos socialistas que comparten nuestros principios internacionalistas y antiimperialistas a unirse a nuestra organización, para avanzar en la construcción de un nuevo Partido Revolucionario Mundial!

¡Victoria para la resistencia palestina! ¡Derrota para Israel!

[1] Remitimos a los lectores a una página especial en nuestro sitio web donde se compilan más documentos de la CCRI sobre la Guerra de Gaza de 2023, https://www.thecommunists.net/worldwide/africa-and-middle-east/compilation-of-articles-on-the-gaza-uprising-2023/

[2] Michael Robbins, MaryClare Roche, Amaney A. Jamal, Salma Al-Shami, and Mark Tessler: How the Israel-Hamas War in Gaza Is Changing Arab Views. Support Is Falling for America and the Two-State Solution—but Rising for Iran and Violent Resistance, Foreign Affairs, December 14, 2023, https://www.foreignaffairs.com/middle-east/how-israel-hamas-war-gaza-changing-arab-views. Todas las citas son de este ensayo a menos que se indique lo contrario.

[3] Ver sobre esto, por ej., CCRI: Guerra de Gaza: Los hutíes y la inminente intervención imperialista en el Mar Rojo, https://www.thecommunists.net/worldwide/africa-and-middle-east/the-houthis-and-the-looming-imperialist-intervention-in-the-red-sea/#anker_1 ; ver también Michael Pröbsting: Gaza War: The Houthis Have Opened the Second Front. Major international shipping companies stop their operations through the Red Sea after a series of attacks by the Yemeni rebels, 16 December 2023, https://www.thecommunists.net/worldwide/africa-and-middle-east/gaza-war-the-houthis-have-opened-the-second-front/

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martes, 26 de diciembre de 2023

Más allá del reclamo a la CGT, hay que convocar a un Encuentro de todos los sectores dispuestos a luchar contra el ajuste


Por Convergencia Socialista

Los partidos que integran el Frente de Izquierda y otras organizaciones, convocaron a marchar este miércoles 27 a Tribunales, para exigirle a la CGT que declare un paro nacional, ya que sus dirigentes se presentarán allí para pedirle a la justicia que invalide el DNU presidencial, que, de aplicarse, significará la puesta en marcha de un ajuste inédito.  

Los burócratas sindicales, en vez de abrir un debate en las bases que dicen representar, para que sean estas -a través de asambleas democráticas- las que decidan qué hacer frente a las políticas del gobierno, irán a Tribunales para negociar la implementación del plan de ajuste con los jueces, de la misma manera que lo están haciendo con otros funcionarios del Estado.

Es que, a estos personajes, que no hicieron nada durante los cuatro años de ajuste del gobierno peronista, no les interesa la situación de miseria que sufre la mayor parte de la clase trabajadora. Su único objetivo es mantener sus privilegios, que reciben de las patronales y el Estado, gracias al papel de bomberos de las luchas que cumplen desde sus respectivos sindicatos.

Más allá de esto, no está mal exigirles que paren o que convoquen a asambleas en todos los gremios. ¡Pero, aunque estos dirigentes vendidos, debido a la presión y a sus propias contradicciones, se vean obligados a organizar alguna que otra medida de acción directa, nunca llevarán adelante el plan de lucha que hará falta para derrotar el ajuste, ni, mucho menos, para imponer una salida al servicio de la clase obrera!

Para comenzar a construir esa perspectiva, la izquierda y las organizaciones combativas, que protagonizaron la primera marcha a Plaza de Mayo, tendrían que organizar un Encuentro de todos los sectores dispuestos a pelear contra el ajuste, sean o no de izquierda. Desde allí habría que impulsar la realización de asambleas en todos los lugares de trabajo y los barrios, para discutir de qué manera enfrentarlo, a nivel general y en cada uno de los sectores.

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Kicillof, Díaz Canel y el ajuste de los populistas


Por Damián Quevedo 

La crisis internacional golpea a todos los países del planeta, incluso a aquellos que dicen ubicarse por fuera del capitalismo, como Cuba, cuyo gobierno anunció un paquete de ajuste a lo Milei, en sintonía con la exigencia de las grandes potencias y los organismos financieros internacionales. 

El gobierno ha anunciado un aumento de la luz, el gas, el agua, el transporte público y el combustible -que ya no estará subsidiado-, además de nuevos recortes a la escuálida cartilla de racionamiento. También se congelarán y ajustarán las plantillas estatales. Todo, en el marco de una contracción de la economía de entre 1% y 2% en 2023, y una inflación del 30% anual, según el ministro de Economía, Alejandro Gil Fernández[1]. 

Díaz Canel sostuvo que no se trata de un conjunto de medidas contra el pueblo, sino que el resultado será “más revolución y más socialismo”. Cuba, al igual que China, es un país capitalista, a pesar de que aún conserva algunas características formales de la revolución castrista. Desde hace décadas, ha vuelto a ser una semicolonia del imperialismo europeo y chino. 

Este paquete de ajuste contra los trabajadores y el pueblo cubanos, es una clara muestra del carácter de esa sociedad. Como lo señalamos en varias publicaciones, la crisis capitalista es tan extensa que no deja a ningún país afuera ni permite que se implementen medidas económicas populistas, mucho menos en los países dependientes. 

El ajuste de Díaz Canel es la confirmación de que, en actual contexto, los populismos más emblemáticos o tradicionales optan por el ajuste. Es por eso que seguimos sosteniendo que, si en Argentina hubiera ganado las elecciones el peronismo, estaríamos en la misma situación que hoy, sufriendo un ajuste salvaje. 

Kicillof en la línea de Milei y Díaz Canel 

En la otra punta del mapa, otro populista, el gobernador de Buenos Aires Axel Kicillof, hace lo mismo que Díaz Canel, Milei y todos los gobiernos latinoamericanos. La estrella del peronismo y único gran ganador del peronismo en las últimas elecciones, acaba de anunciar el envío al parlamento de varias medidas de ajuste. 

El ajuste impositivo “nacional y popular”, que irá de la mano de un nuevo pedido de endeudamiento para la principal provincia del país, que, como todas las deudas, serán pagadas por la mayoría del pueblo, incluye un fuerte aumento de las patentes vehiculares y del impuesto inmobiliario, este último oscilará entre el 140 y el 300 por ciento, según el valor del inmueble. 

Kicillof, que, para la tribuna, intentó diferenciarse del gobierno nacional, negándose a aplicar el protocolo de Bulrrich, se alinea de manera tajante con Milei y Caputo cuando se trata de ajustar al pueblo. El “programa” del peronismo es el mismo que el de Macri o Milei, ya que todos trabajan para los grandes capitalistas. 

Para eso, todos coinciden en mantener al país bajo el control o “monitoreo” del FMI, en el ciclo de endeudamiento que implica enormes negociados para una fracción de los capitalistas locales, especialmente aquellos que están relacionados a emprendimientos extractivistas o la gran timba financiera, como el propio Caputo. 

El proyecto del peronismo bonaerense es, además, una señal para las grandes multinacionales y los organismos financieros que definen los rumbos del país, ya que, ante la actual crisis no se puede descartar la salida antes de tiempo del actual gobierno. Frente a esa posibilidad, Kicillof les dice a los dueños del mundo, que él está dispuesto a garantizar la continuidad del ajuste. 

Aquí, como en Cuba y en el resto de la región, los populistas no tienen contradicciones económicas con los derechistas, ya que todos están llevando adelante una guerra contra la clase obrera y el pueblo. Por esa razón, los trabajadores y las trabajadoras deben romper con todos estos y construir una organización propia, que se proponga acabar con el capitalismo.

 


[1] La Nación 25/12/2023

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lunes, 25 de diciembre de 2023

Capitalismo, concentración y aumento de la miseria, o el peronismo y el mito del mercado interno


Las políticas de Milei, no muy distintas de las que, de haber ganado, hubiera implementado Massa, no responden a la voluntad "maligna" de ciertos burgueses de "derecha" , sino a determinadas de leyes del sistema capitalista, que, en la medida en que avanza, destruye capitales, salarios, conquistas y la propia naturaleza, para terminar concentrando las riquezas en cada vez menos manos. Esta concentración monopólica no destruye la competencia, sino que la exacerba, razón por la cual esta tienda a transformarse en guerra directa entre las potencias más grandes, como la que está gestándose entre China y Estados Unidos.

Argentina, que, como país semicolonial, no es ajena a este contexto, no puede sino responder a las mismas leyes. En ese sentido, el actual gobierno pretende acelerar el proceso de concentración monopólica, entregando todo a los grandes capitales y destruyendo conquistas obreras. No existe ninguna posibilidad de que resurja una burguesía "nacional" -de la mano del peronismo u otras variantes populistas- que, como en otros períodos, enfrente esta perspectiva y genere una época de prosperidad para los trabajadores y el pueblo. Solo la revolución socialista podrá frenar la caída a pique de los salarios y calidad de vida del conjunto. Para entender todo esto, reproducimos un artículo, titulado "Peronismo y el mito del mercado interno" que publicamos meses atrás.

Por Damián Quevedo

Existe una idea muy propagada por el sentido común, en torno a la posibilidad de salir de las crisis impulsando el mercado interno, que ha sido uno de los caballitos de batalla del peronismo en la Argentina y del neo keynesianismo en general. 

Esta política es la que impulsó Juan Domingo Perón en los años cuarenta y el kirchnerismo desde el 2003, con subsidios a los capitales más chicos (menos productivos) y a los trabajadores, a través de un aumento indirecto de salarios. Es que, tanto la parte de la ganancia de las fracciones más grandes de la burguesía local, repartida entre las fracciones más chicas del capital, surge en última instancia del trabajo no pago a la clase obrera en su totalidad, por lo tanto no es otra cosa que reparto de plusvalía.

Ahora bien, las crisis en el capitalismo surgen por el exceso de mercancías que no encuentran lugar para realizarse, es decir ser vendidas y con ello acrecentar las arcas de las patronales. Este incremento de mercancías producidas requiere, también llegado determinado punto, acrecentar los medios para su fabricación: las máquinas y eventualmente el empleo de más trabajadores, que cuando arriban estos procesos críticos son echados a la calle nuevamente.

“Para acumular, es forzoso convertir en capital una parte del trabajo excedente. Pero, sin hacer milagros, sólo se pueden convertir en capital los objetos susceptibles de ser empleados en el proceso de trabajo; es decir, los medios de producción, y aquellos otros con que pueden mantenerse los obreros, o sean, los medios de vida. Por consiguiente, una parte del trabajo excedente anual deberá invertirse en crear los medios de producción y de vida adicionales, rebasando la cantidad necesaria para reponer el capital desembolsado. En una palabra, la plusvalía sólo es susceptible de transformarse en capital, porque el producto excedente cuyo valor representa aquélla, encierra ya los elementos materiales de un nuevo capital.[1]

La posibilidad de reproducir el ciclo de expansión del capitalismo, concediendo aumentos de salarios, que para el neo keynesianismo llevaría a incrementar la capacidad de consumo de la clase obrera, tiene un límite objetivo y es que la clase obrera consume solo medios de subsistencia, los cuales varían en épocas y lugares diferentes de acuerdo a las relaciones de fuerza entre obreros y patronos, ya que si los obreros de un país cualquiera acceden a consumir una variedad mayor de productos (los que puede comprar su salario) es porque lograron quitarle al capital una tajada mayor de su trabajo.

Ciertamente, para el capitalista individual el obrero es tan buen consumidor, es decir, tan buen comprador de su mercancía (si puede pagar), como un capitalista o como cualquier otro miembro de la sociedad. En el precio de la mercancía que vende al obrero, el capitalista individual realiza su plusvalía exactamente igual que en el precio de cualquier mercancía vendida a otro comprador. Pero no sucede así desde el punto de vista de la clase capitalista en conjunto. 

Ésta sólo da a la clase obrera un libramiento sobre una parte exactamente determinada del producto total por el importe del capital variable. Por tanto, si los obreros pueden comprar medios de subsistencia, le devuelven a la clase capitalista la suma de salarios que han recibido de ella hasta el total del capital variable”[2].

Entonces queda una masa de productos que no están destinados estrictamente a la subsistencia de los trabajadores, aquella parte de la producción destinada a fabricar máquinas y herramientas sofisticadas, o mercancías como los aviones, barcos, coches de alta gama o elementos suntuarios muy caros, que no son consumidas por los obreros sino por otros capitalistas y que encuentran el mismo freno en un mercado siempre limitado. Esta realidad lleva a que entren en crisis algunas ramas de la producción, pero esto solo muestra el prólogo del estancamiento que tarde o temprano termina alcanzando al resto de los capitales, que se encuentran entrelazados en la producción social.

Como señalamos más arriba el aumento de salarios ya sea directo o indirecto, mediante subsidios, no permite a la clase obrera consumir más allá del producto socialmente destinado a su subsistencia, la parte destinada al capital variable[3], pero no le permite transformarse como clase, en consumidor del resto de las mercancías y mucho menos en el grado que el capital requiere para continuar su ciclo de crecimiento.

El desarrollo del mercado interno como medio para la salida de las crisis y la prosperidad  es uno de los mitos más comunes promovidos por peronismo y al que muchas veces la izquierda concede cierta validez, razón por la cual vemos necesario refrescar algunos conceptos elementales del marxismo que conservan validez para el análisis de la sociedad capitalista, ya que estas caracterizaciones contribuyen a la elaboración programática de un partido revolucionario y pueden tener un peso sustancial en el desarrollo de una línea acertada o empujar a graves errores políticos.


[1] K. Marx; El Capital TI.
[2] Rosa Luxemburgo; La acumulación de capital.
[3]  K Marx El Capital TI. “Las mismas partes integrantes del capital, que se distinguen desde el punto de vista del proceso de trabajo como factores objetivos y subjetivos, medios de producción y fuerza de trabajo, se diferencian desde el punto de vista del proceso de valorización como capital constante y capital variable”.

El mito del mercado interno 

Hay historiadores que atribuyen -de manera unilateral- el magro desarrollo capitalista de Argentina a la fertilidad de sus tierras, que por ser tan ricas fomentaron la existencia de una clase terrateniente ociosa, distinta a la que tuvo lugar en los Estados Unidos, que desarrolló una poderosa industria vendiéndole sus productos a millones de “farmers”, los pequeños propietarios rurales poseedores de un gran poder adquisitivo.

Esta idea, desligada de otros elementos que hicieron al desarrollo de nuestra débil clase capitalista -en contraposición al de sus pares estadounidenses- relacionándola solo a las características de sus mercados internos, es insuficiente para comprender las razones por las que ciertos países han podido o no crecer, ya que el avance de la burguesía no responde a la vitalidad de esos pequeños capitales.

Lo que distinguió al capitalismo naciente de la vieja sociedad feudal, de la que emergió; al burgués del artesano, es justamente la capacidad de producir más mercancías en un tiempo considerablemente menor. Para conseguirlo fue necesario el surgimiento de la manufactura primero y de la gran industria después. ¡Fue el tamaño productivo el que hizo la diferencia, porque este y la división del trabajo crearon las condiciones objetivas para inundar de mercancías a las sociedades que hasta entonces se fundaban en la pequeña producción artesanal!

En ese mismo sentido, en los EEUU no fueron los granjeros del norte quienes sentaron las bases de lo que hoy continúa siendo la súper potencia más poderosa del planeta, sino las grandes extensiones -capitalistas- de tierra del sur y la producción algodonera, basada contradictoriamente en la mano de obra esclava que abastecía las fábricas textiles de Manchester, en Inglaterra. Esta relación, diría Trotsky, tenía un carácter “desigual y combinado”.

“El régimen gremial de la edad media restringió a un máximo muy exiguo el número de trabajadores a los que podía emplear un solo maestro. El poseedor de dinero o de mercancías no se transforma realmente en capitalista sino allí donde la suma mínima adelantada para la producción excede con amplitud el máximo medieval. Se confirma aquí, como en las ciencias naturales, la ley descubierta por Hegel en su Lógica…”[1]

Esta misma relación, en cuanto a niveles de productividad, existe hoy por hoy entre los capitales más chicos y los más grandes y concentrados. El empleo de mayor fuerza de trabajo, en las pequeñas industrias, es porque son menos eficientes, ya que no cuentan con capitales y recursos tecnológicos como las más grandes. Existe una tendencia en el capitalismo a reducir la cantidad de trabajadores destinados a una producción, por eso cuando las empresas de ciertas ramas crecen allí aumenta la utilización de maquinarias, supliendo en gran medida el trabajo de los obreros, aunque sin llegar jamás a prescindir del trabajo humano, que es el que “valoriza” los productos.

Por esta razón los capitalistas pequeños tampoco pueden absorber la sobre producción derivada de las crisis, ya que esencialmente consumen materias primas, muchas veces importadas, pero no productos con un alto valor agregado, como las maquinarias pesadas. El otro elemento que hace que las llamadas Pymes no puedan constituirse en motor económico -mucho menos de un capitalismo tardío y dependiente como el de Argentina- es que no están en condiciones de subsistir por sí solas, ya que dependen de la gran producción, de la que son subsidiarios. 

En ese marco no pueden sobrevivir a la competencia entre capitalistas, que tiende a eliminar a los capitales menos productivos, sin contar con la transferencia de parte de la plusvalía extraída a los obreros de las grandes empresas, capital que el Estado les otorga en forma de subsidios. En el caso argentino, existen quince programas diferentes de subsidios para Pymes[2], en el caso de la provincia de Buenos Aires son pocas las empresas que subsisten sin ayuda estatal.

Recientemente el gobierno provincial realizó un  “convenio entre el Banco Provincia y el Fondo de Garantías Bonaerense (FOGABA) para el otorgamiento de garantías en los créditos emitidos por el BAPRO para pago de sueldos y capital de trabajo para MiPyMEs. Este convenio lo que busca es garantizar a las PyMEs que requieran de financiamiento reinsertar en el sistema financiero a las empresas que hayan tenido incumplimientos en el pago de los créditos con el aval de Fogaba y otorgar garantías por un monto mayor en un contexto de mayor estabilidad”[3].

Las pequeñas empresas son también las que mantienen la mayor parte de los trabajadores en “negro”, sin aportes jubilatorios o cobertura de salud, situación a la que recurren para poder competir con las empresas más grandes. Por eso siempre terminan siendo las que más exprimen a sus empleados, que trabajan allí en las peores condiciones.

Embellecer a los pequeños empresarios, como emprendedores honestos casi sin intereses mezquinos, como si los tendría el capital financiero, es una de las más burdas patrañas del populismo pequeño burgués, que en el fondo nunca asumirá que estas empresas no solo no pueden impulsar el desarrollo de un país, sino que constituyen una carga para la sociedad, siendo por lo tanto uno de los mayores síntomas del atraso social.

La izquierda revolucionaria no puede capitularle al mito de las Pymes “buenas”, debe señalar que el carácter reaccionario de estas es igual o mayor que el de las grandes, del capital financiero o cualquier otro, razón por la cual en las actuales circunstancias no habrá ningún tipo de salida progresiva en base a estas, sino a la expropiación del conjunto a través de un gobierno de trabajadores que inicie el camino hacia el Socialismo


[1] El Capital, libro primero.
[2] https://www.argentina.gob.ar/tema/emprender/financiamiento
[3] https://www.infobae.com/economia/2020/04/29/kicillof-anuncio-credito-blando-para-las-pymes-y-el-comercio-electronico/

Como vimos en notas anteriores, el estrecho marco de las fronteras nacionales es absolutamente insuficiente para que el Capitalismo coloque la sobre producción de mercancías, que sucede durante diferentes períodos de su desarrollo, en forma de “ciclos”, como el que estamos viviendo en la actualidad. Una expresión concreta de esa producción excesiva, es la crisis petrolera, cuyos precios se han hundido porque no existen los compradores suficientes para llevarse el crudo puesto en el mercado por los productores, esto quiere decir que la “oferta” supera con creces a la “demanda”.

El exceso de mercancías es una consecuencia directa de la falta de planificación productiva, o, dicho con otras palabras, de las características “anárquicas” que constituyen el mercado capitalista, para el cual cada capitalista produce de acuerdo a sus necesidades particulares, que están obviamente orientadas hacia un solo objetivo: la búsqueda de una mayor ganancia. La competencia de estos burgueses con otros capitales de igual o mayor tamaño, empujan a todos ellos a acrecentar su capital y buscar la reducción de los “costos productivos”, de forma tal que puedan colocar en el mercado mercancías más baratas que las de sus competidores, que es la manera en que algunos capitalistas van eliminando a otros y adueñándose del mercado.

En ese sentido, existe un camino para abaratar las mercancías, que es achicando su costo de producción bajando el precio de la única mercancía que otorga valor a las otras, que es el trabajo humano. Esta reducción puede ser directa -achicando el salario nominal- o indirecta, aumentando las horas laborables o haciendo que estas transcurran con mayor intensidad, o sea “flexibilizándolas”. Otra forma de reducir costos es incrementando el capital, convirtiéndolo en un capital más grande y productivo, incorporando maquinarias y tecnologías nuevas, mucho más eficientes. Este proceso es lo que se denomina reproducción ampliada del capital, o más sencillamente, acumulación.

El problema para los capitalistas, es que esta última opción modifica lo que se denomina “composición orgánica del capital”, que es la relación entre el trabajo vivo - los seres humanos que le dan “valor” a las mercancías- y la parte del capital compuesta por maquinarias y todos los recursos materiales “sin vida”, que sirven para poner en marcha la producción. Concretamente, al disminuir la cantidad de operarios/as que “valorizan” los productos, por más que las máquinas aumente la producción en términos cuantitativos, se genera una “desvalorización” de los productos, imponiendo la tendencia a la baja de la tasa de la ganancia, lo cual obliga a los capitalistas a súper explotar a sus empleados, para sacarles el “valor” perdido mediante el aumento de su “productividad”.

“Con la progresiva disminución relativa del capital variable respecto al capital constante, la producción capitalista genera una composición orgánica crecientemente más alta del capital global, cuya consecuencia directa es que la tasa de plusvalor, manteniéndose constante el grado de explotación del trabajo e inclusive si éste aumenta, se expresa en una tasa general de ganancia constantemente decreciente (...) La tendencia progresiva de la tasa general de ganancia a la baja sólo es, por tanto, una expresión, peculiar al modo capitalista de producción, al desarrollo progresivo de la fuerza productiva social del trabajo.[1]

En determinadas circunstancias existe la apariencia de que la ganancia del capital crece porque este aumenta en cantidad. Sin embargo, la relación entre el dinero desembolsado para incorporar capital “muerto” -máquinas- y la ganancia neta, resulta desfavorable para los inversores, lo que significa, en términos más coloquiales, que el costo supera al beneficio.

“Si se aplica el análisis de Marx con rigor, se hace evidente que la evolución de la tasa de rentabilidad no puede compensar este incremento de forma permanente. A diferencia de la rentabilidad, limitada por el tamaño de la fuerza de trabajo, el stock capital crece sin límite. Puede alcanzar una evolución tan importante que no hay reducción de salarios, no importa cuán grande sea, que pueda compensar este efecto en la tasa de ganancia. Así, incluso la tasa de beneficios en EEUU calculada en términos tradicionales habría caído al 15% en 1980. Ni siquiera un recorte salarial del 50% –aplicado sin precedentes durante el fascismo- pudo reponerla hasta el 20%[2]”.

Este proceso, denominado por el marxismo como “Baja tendencial de la tasa de la ganancia”, obliga permanentemente a los empresarios a atacar los salarios y las condiciones laborales, buscando el incremento del beneficio, que ocurre cuando logran apropiarse de una tajada mayor del “plusvalor” generado por los trabajadores. Esa lucha por la “plusvalía”, que es la base de la ganancia capitalista, no depende de la voluntad o características personales de los burgueses, es inevitable debido al accionar de la ley de la baja de la tasa de la ganancia, que empuja siempre a la burguesía a “apretar las tuercas” de la explotación humana. ¡No habrá manera de romper con esta lógica, sin romper con el sistema que le da lugar, que es el capitalismo!

Esta realidad, junto con los ciclos constantes de súper producción, son dos de los factores principales de las crisis capitalistas, que explotan cada vez con más asiduidad y profundidad, exacerbadas por el propio desarrollo tecnológico. Sin embargo, continúan siendo las relaciones de fuerza en la lucha constante entre las clases -burguesía y proletariado- el centro del problema, que para resolverse, aunque sea circunstancialmente, requiere la destrucción de fuerzas productivas, de manera de recrear nuevos “ciclos virtuosos”, desde el punto de vista del capitalismo.

Nuevos ciclos en los cuales -luego de aumentada la “productividad” obrera, a través de la imposición de pautas flexibilizadoras más potentes que las que estaban vigentes- aparezca un mercado donde la “demanda” supere a la oferta, como sucedió luego de las Guerras Mundiales. El problema, en términos de la lucha de clases, es que hoy por hoy la burguesía imperialista no cuenta, como en esas ocasiones, con la anuencia de millones de proletarios dispuestos a alistarse en las filas de sus ejércitos, para ir a una nueva carnicería mundial. Esto es así, porque a lo largo y a lo ancho del planeta, lo que prima no es la “quietud” obrera, sino por lo contrario, un proceso de rebeliones.

Entonces, si sumamos a la crisis de súper producción, la profundización de la caída de la tasa de ganancia capitalista y el ascenso de las luchas del movimiento de masas, nos encontramos con lo que podríamos denominar la “tormenta perfecta” para los capitalistas, o, en otras palabras, la “gran oportunidad” para los/as de abajo, de acabar de una vez y para todas con este sistema explotador, que ya no tiene razón de ser.

Como dijimos en las dos notas anteriores, la crisis actual, que se produce por una combinación inédita de estos tres elementos, no podrá ser superada, como plantean los “populistas” o “progresistas”, con una “reactivación del mercado interno” o parches. ¡El Capitalismo, en su etapa de mayor putrefacción, no tiene posibilidad de ser reformado! El Capitalismo, para no transformarse en Barbarie, que es a lo que vamos sino se lo supera de forma positiva, debe ser reemplazado por el único sistema que, desarrollando como nunca antes la productividad humana, ponga a esta no al servicio de la ganancia de unos pocos, sino para satisfacer las necesidades de las mayorías.

Este fenomenal aumento de la productividad, que se hará mediante el control democrático de las bases de sus empresas y la planificación de las economías nacionales, a través de gobiernos obreros y populares, quebrará la lógica infernal de las crisis generadas durante la existencia del Capitalismo y otras sociedades de clase, dando lugar a la existencia de lo que Marx denominó el “Reino de la Libertad”, donde el trabajo deje de ser una carga para convertirse en el recurso para la satisfacción de las necesidades del conjunto.   


[1] K. Marx, El Capital, libro III.
[2] http://www.vientosur.info/IMG/pdf/Las_causas_de_la_crisis_en_EEUU.pdf


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