sábado, 31 de enero de 2026

Sobre la figura de Beto Pianelli, a pocas horas de su muerte


Por Juan Carlos Beica

Murió Beto Pianelli, con quien he tenido, desde siempre, una buena relación personal, más allá de las diferencias políticas que tuvimos desde que se alejó del viejo MAS y se integró a organizaciones progres que defienden los intereses de la burguesía, como Nuevo Encuentro de Martín Sabatella o la CTA Hugo Yaski. Desde esa ubicación, envío mis condolencias a sus familiares, amigos y compañeros.

Sin embargo, como revolucionario debo referirme al Beto militante, que es lo que él hubiera hecho conmigo, en circunstancias parecidas. Hace mucho tiempo que Roberto Pianelli abandonó las banderas del socialismo revolucionario para sumarse a grupos e instituciones pertenecientes a nuestros enemigos de clase.

La crisis del viejo MAS debe haber colaborado mucho para que esto sucediera, como hizo con miles de jóvenes, que, entre los 80 y los 90, adhirieron a este partido hasta que explotó en mil pedazos, quebrando a muchos y empujando a otros a organizarse en distintos grupos de izquierda. Algunos, no la mayoría, como Beto, eligieron el camino de la colaboración de clases.  

Existió, desde mi punto de vista, un elemento que ayudó a que eso ocurriera, la desconfianza de Pianelli en que la clase obrera sea capaz de elevar su consciencia y avanzar en su lucha para liberarse del yugo de la explotación capitalista, concepción que lo llevó a militar, dentro del viejo MAS, en una de sus fracciones más escépticas.

Cuando me lo crucé, hace muy poco, en el velorio de un viejo dirigente de esta fracción, intercambiamos algunas palabras -como siempre, de manera muy cordial- a partir de las cuales corroboré que su escepticismo se había profundizado. 

Refiriéndome a esto, le dije al camarada que me acompañó al velorio, que en la época en que dentro del Subte surgió el activismo combativo que impulsó la lucha por las 6 horas -finalmente ganada- Beto lo enfrentó, planteándole que “no existían las condiciones para pelear por esa consigna". ¡Fui testigo de esos diálogos!

El gran conflicto que permitió la conquista de esta reivindicación, dio lugar a una camada de compañeros y compañeras que, dirigidos por Beto Pianelli, terminaron construyendo el sindicato de la empresa, otra gran victoria de la clase obrera, porque, para que se diera, las bases tuvieron que pasar por encima de los podridos “cuerpos orgánicos” de la UTA.

En este nuevo marco, y de manera coherente con su escepticismo, Beto se negó a lllevar el ejemplo del Subte al resto de la clase obrera, impulsando la ruptura en serio con la burocracia sindical. No solo no alentó la posibilidad de poner en pie una nueva institucionalidad obrera, sino que combatió todas las iniciativas que se plantearon en ese sentido, promovidas por la izquierda.

Justo cuando la clase trabajadora, que rompió mayoritariamente con el peronismo, comenzó a buscar desesperadamente una nueva opción, un punto de referencia para comenzar a reconstruirse, Beto Pianelli hizo todo lo posible para consolidar los viejos aparatos peronistas junto a enemigos declarados de la izquierda y la autoorganización, como Hugo Yaski.

No puedo dejar de sentir bronca, porque, al morirse tan joven, perdió la oportunidad de arrepentirse y volver atrás, retomando el camino que inició en la juventud del viejo MAS, el camino de la revolución socialista y la lucha implacable con los carcamanes peronistas que terminó defendiendo.

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El chavismo se maquilla la cara, bajo las órdenes de Trump, para garantizar el negocio de las petroleras yanquis


Por Ernesto Buenaventura 

En otro gesto hacia el régimen venezolano, Donald Trump otorgó permiso a las petroleras yanquis para operar en Venezuela, algo que, hasta ahora, solo tenía Chevron, que extrae crudo de esa región desde hace décadas. Esta resolución abre el ingreso al negocio para el resto de las multinacuonales yanquis.

La decisión fue anunciada este jueves por el Departamento del Tesoro y llega casi tres semanas después de que el presidente Donald Trump recibiera en la Casa Blanca a los líderes de más de 20 compañías petroleras estadounidenses, incluyendo ExxonMobile y ConocoPhillips, para presionarlos a invertir en Venezuela después de la captura del presidente Nicolás Maduro. (DW 30/01/2026)

En la misma línea, el presidente estadounidense abrió el espacio aereo venezolano para las empresas de su país, que también restringido. Es evidente, que la condición para el levantamiento de estas sanciones tiene que ver con la aceptación, por parte del regimen chavista, de abrirles el juego a las multinacionales yanquis.

En ese marco, y más allá de la captura hollywoodense de Nicolás Maduro, Donald Trump jamás cuestionó el carácter dictatorial del regimen encabezado actualmente por Delcy Rodríguez, más allá de reclamarle algunas modificaciones cosméticas para hacerlo más presentable y evitar la explosión del movimiento de masas.  

Para eso, Delcy Rodriguez pretende lavarse la cara liberando -según afirmaron desde el propio gobierno- a todos los presos políticos que están en las cárceles venezolanas desde 1999 en adelante. Se les borrarían, incluso, las causas judiciales que pesan sobre estos. Aunque la dictadura se pinte de amable, no reconoce lo más importante: perdió las elecciones y se negó a entregar el poder.  

En ese sentido, Donald Trump tampoco dice nada, ya que necesita al chavismo para controlar a la clase trabajadora y el pueblo venezolano. La dictadura es, para la Casa Blanca, la mayor garantía de sus negocios, para lo cual no solo cuenta con un ejército dispuesto a reprimir a mansalva, sino también con parapoliciales entrenadas en el oficio de perseguir opositores.

Este es un regalo extra para las empresas yanquis, que no solo tendrán acceso al crudo de la Cuenca del Orinoco, sino, además, mano de obra calificada que continuará estando sometida a punta de fusíl, un aspect fundamental para competir con el imperialismo chino, que súperexplota a sus trabajadores mediante la utilización de poderes dictatoriales.

Cada día queda más claro que Donald Trump no es ningún salvador del pueblo venezolano, sino el socio mayor de la dictadura. El pueblo de ese país debe tomar consciencia de esta realidad, para volver a las calles y luchar por la instauración de un régimen realmente democrático, sin el chavismo, ni los imperialistas -yanquis, rusos, chinos, europeos y demás- o sus socios menores, como María Corina Machado y compañía.

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viernes, 30 de enero de 2026

La debacle de Estados Unidos y la dinámica guerrerista de una potencia cada vez más agresiva


Por Musa Ardem

La pérdida de mercados y la tendencia guerrerista de los Estados Unidos, son la expresión concreta de un largo proceso de declive del imperialismo yanqui, que perdió su lugar como potencia hegemónica hace tiempo, e intenta -de manera agresiva- recuperar ese estatus que hoy le está disputando la China de Xi Xin Ping.

Uno de los símbolos más claros de este declive es la tendencia a la depreciación del dólar y la pérdida de su lugar como principal medio de cambio y atesoramiento mundial. La decisión de los países integrantes de los BRICS de intercambiar en otras monedas y el espacio que comenzó a ocupar el Yuan chino -tanto en el comercio como en los préstamos a países semicoloniales- corren a dólar del centro cada vez más.  

En ese marco, y desde hace algún tiempo, un importante sector del capital financiero comenzó a volcarse, más bien a regresar, al oro como medio de atesoramiento para enfrentar la crisis económica general la mayor volatilidad financiera.

El activo se encuentra en el centro del llamado “debase trade”, por el que los inversores preocupados por el derroche fiscal, la tensión geopolítica y el colapso de las normas institucionales venden bonos del Estado y dólares, y recurren en su lugar a uno de los activos más antiguos para protegerse.

Desde que Trump reveló al mundo su muro de aranceles globales el 2 de abril del año pasado, el índice S&P 500 ha caído más de un 1% en 27 ocasiones. En promedio, el precio del oro subió un 0,6% al día durante esas ventas masivas. Pero el oro también sube cuando suben las acciones. En los 24 días en que el S&P 500 subió más de un 1%, el oro se disparó un 0,2%.[i]

La caída del valor del dólar no es causada por una cuestión azarosa o por las inclinaciones puntuales de algunos especuladores, sino que está determinada por la pérdida de la capacidad de la industria de Estados Unidos en la carrera por la productividad con otras potencias, en particular con China, cuyos niveles de producción han superado a los yanquis.

El Índice Bloomberg Dollar Spot, que mide el valor del dólar frente a una cesta de las diez principales divisas mundiales, cayó casi un 11% en los primeros seis meses de 2025. Se trata de su peor desempeño en un primer semestre desde 1973[ii].

Esta caída no es una situación coyuntural, sino la reafirmación de una tendencia, de un proceso largo de decadencia de EEUU, que hoy lleva al imperialismo yanqui a acciones cada vez más agresivas, como las incursiones en Venezuela o las amenazas de invadir Canadá y Groenlandia.

Sin embargo, este proceso no implica que la caída constante de los Estados Unidos le cambie su carácter imperialista, ni, mucho menos, que detenga su tendencia guerrerista. La crisis y la pérdida de mercados empujan a las grandes potencias hacia una dinámica cada vez más voraz y expansionista, con el objetivo de ganar o recuperar mercados.

Esto retroalimenta la tendencia, propia del imperialismo -como expresión de un período histórico- a la guerra, que es el mecanismo que utilizaron y seguirán utilizando las potencia para repartirse el mundo, depredar sus riquezas y súper explotar a la mayoría de sus habitantes.

Solo la clase obrera de todo el planeta podrá frenar, con métodos revolucionarios, esta tendencia, si se decida a acabar con el capitalismo y construir una nueva sociedad, sin explotadores ni explotados, el socialismo, que nada tiene que ver con las caricaturas que de él han hecho los stalinistas, bolivarianos, progres y otros engendros.

Para eso, los verdaderos socialistas debemos, en unidad, construir una nueva conducción internacional, un estado mayor de la revolución, que planifique las acciones necesarias para llevar adelante esta gran obra, sin la cual prevalecerá la barbarie.



[i] The Economist 28/01/2026

[ii] Infobae 20/10/2025

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jueves, 29 de enero de 2026

Aunque la pinte de progre, Kicillof pretende una reforma laboral antiobrera, no muy diferencia a la que propone Milei


Por Damián Quevedo

El gobernador bonaerense Axel Kicillof presentará un proyecto de ley para cuando se debata la reforma laboral promovida por el gobierno libertario. En realidad, el dirigente peronista -opositor dentro del PJ a la fracción liderada por Cristina- Fernandez, no quiere algo demasiado diferente a lo deseado por el oficialismo, pretende meter gato por liebre.

A pesar de que el peronismo bonaerense sostiene que lo que presentará su jefe es una contrareforma, es decir un proyecto opuesto al de Milei, la normativa cuestión tiene un objetivo tan reaccionario como el de los libertarios: impedir que reclamos laborales lleguen al poder judicial, creando una instancia de “conciliación” previa entre los patrones y sus empleados.

A días de un nuevo capítulo de la disputa por la reforma laboral, la provincia de Buenos Aires volvió a sacar a la luz una iniciativa que pretende modificar estructuralmente el modo en que se resuelven los conflictos laborales. Se trata del proyecto de ley que crea la Instancia de Conciliación Laboral Obligatoria Prejudicial (ICLOP), enviado por el gobernador Axel Kicillof a la Legislatura en junio de 2025 y que fue recientemente defendida por el ministro de Trabajo, Walter Correa, quien pidió por avances en el tratamiento de la misma dentro de la Legislatura bonaerense.(pagina12 28/01/2026)

De concretarse, esta instancia “conciliatoria”, sería obligatoria, impidiendo que los conflictos lleguen a los tribunales y tengan la posibilidad de que los trabajadores consigan dictámenes favorables. Esta mentada y engañosa "contrarreforma" tiene, al igua que el proyecto de Milei, el propósito de de bajar los costos laborales para los empresarios, acabando con lo que denominan "industria" del juicio.

Si ya estaba claro que la burocracia de la CGT no iba a hacer nada, salvo acciones para la tribuna, y que el peronismo iba a negociar la reforma -la mayoria de los gobernadores ya lo reconocen- queda también claro que el sector “progre” del PJ va para el mismo lado, porque, en definitiva, defiende los intereses, de las grandes patronales, que, para aumentar la “productividad” buscan la destrucción de los derechos obreros.  

Tanto el gobierno nacional como los que se pintan de oposición están en la misma trinchera. Por eso la izquierda, si pretende mantener su independencia politica, debe dejar de rogarle a la CGT que haga lo que nunca hará -enfrentar a la reforma- para impulsar desde las bases una gran campaña contra esta política antiobrera y el conjunto del ajuste, campaña que desemboque en acciones de lucha coordinadas a nivel regional y nacional.

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martes, 27 de enero de 2026

La política libertaria crea cada vez más conflictos con fracciones importantes de la burguesía, debilitando aún más al régimen


Paolo Rocca, dueño de Techint, uno de los empresarios más enojados con el gobierno, debido a la política de importaciones indiscriminadas, debido a la cual acaba de perder una licitación importante frente a capitalistas de la India

Por Damián Quevedo

El gobierno de Javier Milei es una anomalía política desde todo punto de vista, siendo, en ese sentido, el producto de una profunda crisis del régimen político, o, dicho de otro modo, de la agonía de la democracia representativa que aún no encuentra una nueva institucionalidad que la reemplace.

La forma de administrar el gobierno es una clara evidencia de esta situación, ya que su gestión recae, en la práctica, en un núcleo muy pequeño de personas, en realidad, tres: los hermanos Milei y el ministro Caputo.

Estos, a su vez, son seguidos por una masa de funcionarios que operan como fusibles sin ningún poder de decisión, razón por la cual este gobierno ostenta el récord histórico -desde 1983 en adelante- de renuncias y despidos de funcionarios, sin un verdadero partido nacional como base de apoyo.

Pero, además de esto, Milei mismo es la expresión de la crisis, porque carece de una base social que lo sostenga de verdad. No nos referimos a una base electoral, sino a una fracción de la clase dominante a la cual representar, como sucede con los otros partidos patronales, particularmente el peronismo y el PRO.

Ante esa carencia, Javier Milei optó por actuar como un simple intermediario entre capitales de potencias imperialistas -con los que tampoco tiene un vínculo sólido o permanente- y el mercado local, utilizando al Estado como garante de los negocios, que, en los hechos, realizan los monopolios yanquis, chinos y europeos.

No es que los demás partidos mayoritarios gobernaran con “sentido patriótico”. Sin embargo, su calidad de representantes de ciertos capitalistas locales, otorgaba mayor estabilidad al régimen político. Cabe recordar la crisis del kirchnerismo, cuando, de manera involuntaria, chocó con fracciones de la burguesía agraria.  

Por esta razón, el gobierno, que tampoco cuenta con una base popular organizada que se movilice para defenderlo, tiene permanentes contradicciones con sectores de la burguesía local, conflictos que resultan verdaderamente desestabilizadores para el conjunto de instituciones y el motivo fundamental de las renuncias de sus funcionarios.

Una muestra de estas contradicciones es la denuncia de Paolo Rocca, dueño del grupo Techint, que se enfureció por la pérdida de una licitación estatal de caños para la industria petrolera, en manos de una empresa de la India. El empresario denunció la práctica de “dumping” -competencia desleal- que habría favorecido a esta otra compañía.  

Desde el punto de vista técnico, el reclamo se dirigiría contra la empresa india Welspun, que adquiere su principal insumo en China. El CEO del Grupo Techint, Paolo Rocca, viene alertando desde hace años sobre lo que define como una competencia “predatoria y desleal” de la industria siderúrgica china. La última advertencia pública la realizó en el encuentro anual Pro pymes, organizado por el holding[i].

El reclamo, en los hechos, apunta contra la apertura indiscriminada de las importaciones, que pone a los capitalistas locales en desventaja frente a empresas multinacionales que tienen un nivel de productividad mucho mayor y costos de producción mucho más bajos. De continuar, esta política significará la liquidación de buena parte del empresariado local.

Yendo para el mismo lado, el presidente de la Sociedad Rural, se quejó de la falta de apalancamiento estatal y proteccionismo. Nadie se salva solo. La salida es colectiva. Es con cooperación, con escucha, con acuerdos. Es entendiendo que cuando al campo le va bien, a la Argentina le va mejor”. Esa fue una de las primeras frases del discurso de Nicolás Pino, presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), en la inauguración de la 83° Expo Rural de Neuquén[ii].

Estos chisporroteos expresan una dinámica más que peligrosa para el gobierno y el conjunto del régimen, que tiene que ver con el inicio y la posible profundización y radicalización de las peleas entre los de arriba. Estos procesos significan grandes oportunidades para los trabajadores, porque cuando suceden, se debilitan sus enemigos de clase, los patrones y el Estado que defiende sus intereses.

La izquierda debe tomar nota de esta realidad, para agitar con fuerza el programa anticapitalista y antiburocrático, y, de esa manera, ganar el liderazgo en amplias capas de la clase obrera y el pueblo pobre, que, por suerte, ha roto lanzas con el partido del “orden”, el peronismo, y sus dirigentes políticos y sindicales.



[i] La Nación 26/01/2026

[ii] Infobae 26/01/2026

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domingo, 25 de enero de 2026

Otro aniversario de la muerte de Nahuel Moreno, máximo dirigente del trotskismo argentino


En un nuevo aniversario de su muerte, reproducimos tres artículos publicados por CS en estos últimos años

Por Damián Quevedo (artículo escrito en 2023)

El socialista peruano José Carlos Mariátegui, que no militó en las filas del trotskismo, pero tenía una alta valoración sobre Trotsky, escribió alguna vez en la revista Amauta, que el marxismo no es un itinerario, sino una brújula para el camino. En el mismo sentido en el que Lenin sostuvo que la concepción de Marx era una guía para la acciónSi hay algo que se puede rescatar en Nahuel Moreno, es justamente la apropiación del marxismo en ese mismo sentido, porque siempre trató de utilizarlo como una herramienta práctica. 

Describir a Moreno (falleció el 25 de enero de 1987) sobre todo para mí que no provengo de su corriente, ni me considero “morenista”, es difícil, ya que si hay algo que debemos reconocer es que, en sus muchos años de militancia, tuvo diversas facetas y se lo puede tomar desde varias tendencias, sin temor a la herejía. En esa prolongada actividad revolucionaria se puede destacar la lucha por construir un partido revolucionario, entendiendo que el único partido revolucionario en la sociedad actual debe ser un partido de la clase obrera, que organiza a lo mejor de la vanguardia proletaria.  

Esa fue la brújula que orientó a Moreno toda su vida, aunque, como dije al principio, citando a Mariátegui, una brújula muestra el norte, no determina el camino. En ese camino cometió errores, tuvo "bandazos" y aciertos, pero ambos signados por una característica que debe tener todo revolucionario, su más que marcada audacia.  

Moreno fue audaz en los procesos de unidad, como cuando colaboró con el nacimiento del PRT o cuando se acercó a la Revolución Cubana, enviando a varios de sus principales cuadros -liderados por el vasco Bengochea- a entrenarse a la isla. Esta misma actitud, que lo llevó a romper con el vasco, lo había empujado a llevar adelante una política de entrismo dentro de las organizaciones obreras que conformaron la Residencia Peronista.

Estos pasos, junto con la inserción en el proletariado de Villa Pobladora, sacaron al trotskismo argentino de los cafés y lo vincularon con el “sujeto histórico” que todo izquierdista consecuente pretende liderar. Desde ese lugar, Moreno construyó teoría socialista, campo en el que también expresó su audacia, proponiendo caracterizaciones polémicas, como cuando cayó la dictadura en Argentina, cuya debacle definió como la una “Revolución Democrática”. 

Probablemente uno de los aportes más importantes de lo que hoy se define como morenismo haya sido el intento, permanente y consecuente, de poner en pie una fracción internacional, con el propósito de ayudar a reconstruir la “Cuarta”. Como parte de esa lucha trató, también con aciertos y errores, de actualizar el Programa de Transición, documento fundamental del Partido Mundial de León Trotsky.  

De ese trabajo, reproducimos un fragmento que tiene vigencia, ya que se lo podría relacionar con aquellos progresos tecnológicos -militares, medicinales o relacionados a la virtualidad y robotización- que ciertos sectores de la izquierda caracterizan como “avances en el desarrollo de las fuerzas productivas”, pero que, en el marco de la crisis y descomposición del Capitalismo, no son más que invenciones al servicio de la destrucción de las dos más importantes, el ser humano y la naturaleza.

Para los marxistas el desarrollo de las fuerzas productivas es una categoría formada por tres elementos: el hombre, la técnica y la naturaleza. Y la principal fuerza productiva es el hombre; concretamente la clase obrera, el campesinado y todos los trabajadores. Por eso consideramos que el desarrollo técnico no es desarrollo de las fuerzas productivas si no permite el enriquecimiento del hombre y de la naturaleza; es decir, un mayor dominio de la naturaleza por parte del hombre, y de éste sobre su sociedad.  

La técnica —como también la ciencia y la educación— son fenómenos neutros que se transforman en productivos o destructivos de acuerdo a la utilización clasista que se les dé. La energía atómica es un colosal descubrimiento científico y técnico, pero transformada en bomba atómica es una gran tragedia para la humanidad; nada tiene que ver con el progreso de las fuerzas productivas sino con el de las fuerzas destructivas. La ciencia y la técnica pueden originar el enriquecimiento del hombre —desarrollar las fuerzas productivas— o la decadencia y destrucción del hombre.  

Depende de su utilización; y su utilización depende de la clase que las tenga en sus manos. Actualmente, el desarrollo de las fuerzas productivas no sólo está frenado por la existencia del imperialismo y la propiedad privada capitalista, sino también por la existencia de los estados nacionales, entre los que incluimos a los estados obreros burocratizados. En la época de agonía del capitalismo estos estados nacionales cumplen el mismo nefasto papel que los feudos en el período de transición del feudalismo al capitalismo[1] 

No sabemos qué hubiera dicho Moreno, frente a lo que desde nuestra corriente hemos caracterizado como un intento inédito, por parte de la burguesía, de imponerle un gigantesco e inédito aislamiento al movimiento de masas, en nombre de la "ciencia", cuyos portavoces dijeron que estaban "defendiendo a la salud". Quizá, siguiendo al pie de la letra las frases que hemos citado, el "Tigre Negro" podría simpatizar con quienes dijimos que los "avances científicos" desarrollados en este marco -por la burguesía más concentrada- como las vacunas y la industria de la virtualidad, lejos de representar un avance de las fuerzas productivas, significaron un retroceso hacia la Barbarie.

También podríamos decir, que, teniendo en cuenta este tipo de análisis, Moreno estaría encantado de ver, que, ese intento contrarrevolucionario -que metió en sus casas a millones, aterrorizándolos para que no hicieran otra cosa que no fuera "ir de la casa al trabajo y de este a su casa"- fue derrotado por los trabajadores y el pueblo de todo el mundo, que no aceptaron aislarse. ¡China es el ejemplo magnífico de esta dinámica, que, hoy por hoy, tiende a desarrollarse y a expresarse en rebeliones y grandes huelgas obreras como las que están aconteciendo en Perú o Francia, por citar un par de ejemplos! 

Recordar por lo que hizo, bueno o malo, a este gran optimista -que tenía una ilimitada confianza en la capacidad de lucha del sujeto histórico capaz de transformar al mundo- es lo que hacen, en general, sus seguidores, e incluso detractores. Con esta nota pretendemos encarar otro rumbo, dándole vida a sus teorías y fundamentos, para que nos ayuden a entender al mundo actual, algo que se condice con lo que él ha sido, un militante obrero e internacionalista práctico.


[1] Nahuel Moreno, actualización del programa de transición, 1980.

Nahuel Moreno y los debates con Ernst Mandel sobre la vanguardia

Artículo escrito en 2020, por Claudio Colombo  

El 25 de enero se conmemorará otro aniversario del fallecimiento de Nahuel Moreno, fundador de la corriente de la cual proviene la mayoría de las organizaciones revolucionarias de este país, como la nuestra. Desde CS reivindicamos su trayectoria, a pesar de que hemos criticado algunas de sus caracterizaciones y orientaciones políticas importantes. 

Reivindicamos a Moreno, porque se propuso sacar al trotskismo de las discusiones de “café”, con el propósito de instalarlo en lo más profundo del proletariado, de manera de construir una organización internacional e internacionalista que se juegue a aprovechar todas las oportunidades de la lucha de clases para hacer avanzar las luchas y la consciencia de la clase trabajadora. 

En ese sentido, uno de sus escritos fundamentales es "Partido Leninista o Partido Mandelista", a través del cual polemizó con Ernst Mandel sobre el carácter del partido revolucionario y sus políticas, polémica parecida a la que sostenemos con quienes defienden al teórico italiano Gramsci, como el PTS y otros grupos. 

En ese libro, la militancia revolucionaria descubrirá por qué, los centristas de izquierda de esa época y de ahora, en vez de interpretar y tratar de representar las aspiraciones de la clase trabajadora, en su conjunto, sucumben a las presiones de lo que consideran su vanguardia, un método que los empuja, más allá de sus aspiracones, a capitularles a las direcciones reformistas. 

“Nosotros creemos que el origen de las diferencias que tenemos con la mayoría en todos los terrenos -teórico, programático, estratégico y táctico- nace de una fundamental: la que mantenemos respecto al método de construcción de nuestras secciones. Los compañeros de la mayoría, entre los cuales se destacan Mandel y Germain con sus trabajos teóricos, plantean una serie de definiciones y tareas que pretenden cambiar las normas leninistas de construcción del partido.” 

“Para ellos, el sector esencial sobre el cual debemos volcar nuestra propaganda y agitación, el que define los rasgos fundamentales de nuestra política, es la "vanguardia de masas", que existe en todo el mundo. Estas afirmaciones se han transformado en un verdadero principio. Para asegurarnos el éxito de nuestra estrategia, que consistiría en ganar la hegemonía dentro de la vanguardia, deberíamos emplear dos tácticas:” 

“Realizar campañas políticas cuyos ejes estén definidos por las inquietudes de la vanguardia, con la única condición de que dichas inquietudes  -no se opongan a la lucha de las masas- y concentrarnos lo más posible para hacer conocer las acciones "ejemplares" de la vanguardia". “Una vez que hayamos ganado a esa vanguardia de masas, la utilizaremos para dos tareas. La primera, ayudar a los obreros avanzados de los sindicatos a luchar contra la burocracia; la segunda, propagandizar y agitar entre estos obreros la necesidad de que se organicen en comités de fábrica y órganos de poder dual para recibir preparados cualquier oleada futura de luchas masivas generalizadas.” 

“Para completar este esquema, Mandel eleva esta concepción, que al principio aparecía como específica de la actual etapa, al terreno general. Ya no se trata de la función de nuestros partidos en esta etapa y para una región, sino de su carácter para todo el mundo y toda la historia. Esta concepción no solo se opone a la leninista-trotskista de construcción del partido, sino que no sirve para nada: ni siquiera para ganar a la vanguardia (a lo sumo permitiría que la vanguardia nos gane a nosotros para sus acciones "ejemplares"). 

“Para los bolcheviques, las cosas son de otro modo: el partido revolucionario tiene que ganar la hegemonía política en la clase obrera y el movimiento de masas. Esto se consigue trabajando sobre ellos, con una política que se plantea para que ellos la tomen. Sólo cuando esto ocurre se puede derrotar a la burocracia. Y así solamente el partido gana su derecho histórico a ser considerado el partido revolucionario, la vanguardia de la clase obrera en la lucha contra el capitalismo.” 

La política “vanguardista” de los mandelistas, reeditada en la actualidad por los gramscianos, como el PTS y otros grupos, ni siquiera significa sucumbir a las aspiraciones de los sectores más combativos de la clase obrera, sino un activismo supuestamente más avanzado en términos "ideológicos". Esta vanguardia, que defiende, de palabra, ciertas ideas izquierdistas, tiende a ser arrastrada por las organizaciones “nacionales y populares”, “bolivarianas” o progresistas. 

Este tipo de centristas cree que la consciencia se expresa, centralmente, a través de las palabras o los escritos de las personas que integran una determinada clase social. Por eso, no tiene en cuenta -como cuestión fundamental de sus análisis- a las acciones del movimiento de masas, su dinámica y la manera en que se organiza para llevarlas adelante, sino a los discursos de esta supuesta “vanguardia ideológica”. 

Debido a este método de analizar la realidad, que tiene un carácter idealista -porque se basa en las ideas- los centristas tampoco saben distinguir cuál es la verdadera vanguardia, yendo, la mayoría de las veces, a la rastra de una retaguardia que esconde su esencia -reaccionaria- detrás de un palabrerío progresista, izquierdista, feminista, antiimperialista u obrerista.

 La crisis de los regímenes democrático burgueses y de los grandes partidos de izquierda, que no son ajenos a esta, nos obliga a retomar el método con el que Moreno discutió con Mandel, para saber cuáles son las verdaderas relaciones de fuerza entre las clases y en donde se encuentran los destacamentos de vanguardia del proletariado. Hacer eso nos permitirá calibrar la “puntería” a la hora de disputar la conducción del movimiento de masas. 

La construcción del partido revolucionario no se pone en práctica solo discutiendo las políticas y caracterizaciones de las organizaciones reformistas y reformistas, sino también con los partidos y dirigentes de la izquierda revolucionaria, que, utilizando un método de análisis equivocado les terminan haciendo el juego a los enemigos "progresistas" de la clase trabajadora, como hizo Nahuel Moreno con el mandelismo.

Algunas críticas a las concepciones de Moreno

Artículo escrito por Juan Giglio en 2017

Nahuel Moreno fue, sin lugar a dudas, el dirigente más importante del trotskismo argentino y uno de los más grandes a nivel internacional, ya que tuvo el mérito de instalar la corriente fundada por León Trotsky en el seno del proletariado y de intervenir en los procesos más avanzados de la lucha de clases del mundo, practicando el internacionalismo militante.

Moreno no hacía propaganda de la realidad - como muchas sectas que se reivindican trotskistas y terminan haciendo “periodismo revolucionario” - siempre trató de transformarla aprovechando oportunidades hasta las compañerasmás pequeñas, con el fin de convertir al partido nacional e internacional en un agrupamiento capaz de influir a las masas.

Varias camadas del activismo fueron educadas por el “morenismo”, que les inoculó “anticuerpos” contra la colaboración de clases o “frente populismo”. Textos como “La traición de la OCI”, enfrentando a los trotskistas franceses que capitularon a la socialdemocracia, o “Lora reniega del Trotskismo”, desnudando la estrategia frente populista del tándem Lora-Altamira, mantienen una vigencia excepcional.

En “El Partido y la Revolución” polemiza con el dirigente del Secretariado Unificado de la Cuarta Internacional, Mandel, anticipándose al debate que hoy plantean los seguidores de Gramsci, quienes al igual que los mandelistas no elaboran un programa al servicio de la movilización, sino en función de la educación y la organización de la vanguardia. Unos, promovían acciones ejemplificadoras, los otros, organizan la “contra hegemonía”.

“Conceptos políticos elementales” es un texto simple pero magnífico, ya que brinda las herramientas principales que debe tener un revolucionario para enfrentar los desafíos de la lucha de clases. Igual que “Problemas de Organización”, que trata sobre las distintas formas de  organizar al activismo, la militancia y la periferia partidaria, adaptándose a las circunstancias y sin caer en errores oportunistas o sectarios.  

Sin embargo Moreno no caracterizó correctamente a las revoluciones de post guerra, sino que las sobredimensionó, definiéndolas como “socialistas”. No alertó que lo central no había sido la expropiación de la burguesía - Cuba, China o Vietnam - sino el fortalecimiento de los Partidos Comunistas, que las estrangularon desde adentro y utilizaron para frenar el ascenso revolucionario obrero y popular mundial.

Moreno subestimó la ausencia de revoluciones conscientes, que sólo pueden darse cuando la clase trabajadora asume - a través de sus organismos democráticos  y su partido - la conducción de los nuevos estados proletarios, algo que en la historia se llegó a desarrollar durante períodos de tiempo muy pequeños y limitados, como en la Comuna de París o los primeros años de la Revolución de Octubre.

Con esa caracterización Moreno desorientó a sus continuadores, que no por casualidad terminaron construyendo frentes políticos con el stalinismo, justo en momentos en que los PCs de Rusia, de China y del este europeo estaban empezando a derrumbarse debido a su propia crisis y la lucha de los trabajadores y los pueblos de esos países.

Esta equivocación teórica desarmó política y metodológicamente a la Liga Internacional de los Trabajadores y a su principal partido, el Movimiento al Socialismo de Argentina, que estallaron por los aires dando lugar a dos tipos de tendencias: las dogmáticas, que reivindican al fundador de la corriente sin críticas - MST o IS - y las otras, que como el PTS, terminaron revisando todo, abrazándose a las concepciones mandelistas que Moreno había combatido con las mejores armas, aunque ahora bajo el ropaje teórico de Gramsci.

Hugo Mario Bressano nos dejó pilares fuertes sobre los cuales podemos y debemos apoyarnos para hacer política revolucionaria, nacional e internacional. La mejor manera de practicar el “morenismo” no es reivindicarlo de manera acrítica, que como aquellos que tiraron todo por la borda, caminan hacia el mismo lado: el retroceso y desbarranque teórico y programático.  

El programa se debe construir como las casas de los obreros que aprovechan los cimientos sólidos que les dejaron sus padres, aunque no vacilan a la hora de tirar paredes y otras estructuras. Frente a la crisis histórica del imperialismo y los nuevos procesos revolucionarios que están dando lugar a incipientes organismos de poder obrero y popular, las bases programáticas dejadas por Moreno continúan siendo inmejorables.  

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Mientras Milei sigue con sus relaciones carnales con Trump, les abre las puertas a los rivales de EEUU, chinos y europeos


Por Musa Ardem

Milei viajó a Davos para una reunión convocada por Donald Trump con el objetivo de crear una nueva organización mundial presidida por él mismo. Como una reconstitución del llamado Consejo de Paz, creado por Trump para intervenir en Gaza, el presidente yanqui pretende incorporarle poderes equivalentes a los de la ONU e incluso la OTAN, pero sin Europa.

El organismo, que estará presidido por el mismo presidente de Estados Unidos, es una organización internacional que busca promover la estabilidad, restaurar un gobierno confiable y legítimo, y asegurar una paz duradera en áreas afectadas o amenazadas por conflictos, según el preámbulo del estatuto enviado a los países invitados a participar. También realizará funciones de construcción de paz de acuerdo con el derecho internacional (La Nación 20/01/2026).

Con este tipo de gestos, Milei insiste en tratar de sostener un equilibrio insostenible entre su romance con el magante yanqui y las relaciones comerciales con otros bloques y potencias imperialistas, como la UE, con la que viene de firmar un acuerdo muy ambicioso, en el ámbito del Mercosur, pacto, que de refrendarse, beneficiaría a una parte de los productores agropecuarios argentinos.  

Probablemente el beneficiario más temprano sea la agroindustria ya que el acuerdo facilita de manera concreta el acceso de la carne vacuna al mercado europeo. Hoy, una parte significativa de las exportaciones queda fuera de los cupos preferenciales (cuota Hilton) y enfrenta aranceles altos, lo que reduce márgenes y limita envíos. Con el nuevo esquema, una mayor proporción de la carne argentina podrá ingresar a Europa en mejores condiciones, con menores costos. (Clarín 18/01/2026).

Al acompañar las cachetadas de Trump contra los gobiernos europeos, Mile pone en riesgo un mercado sumamente importante para la agro industria y el potencial ingreso de divisas que representaría para las arcas públicas. La tensión entre las grandes potencias crece, hacienda que resulte prácticamente imposible sostener la actual ambigüedad comercial y política del gobierno libertario, que tampoco tiene problemas en negociar con los grandes rivales de EEUU, los chinos.

Mas allá de la simpatía que el presidente argentino pueda tener, o no, con EEUU e Israel, la cruda realidad es que esos países no representan mercados importantes para los capitales que operan en Argentina. Por esa razón, el sostenimiento a mediano plazo de las relaciones carnales incrementará la presión de Trump para que Argentina deje de venderles y comprarles a los rivales de los yanquis, situación que hundirá aún más a la débil economía argentina.

Al mismo tiempo, el avance chino significará la destrucción casi total de la industria nacional, debido a las importaciones de productos mucho más baratos de los que aquí se podrían producir. Con los yanquis o con los chinos, Argentina terminará en una crisis nunca vista con niveles de pobreza similares a los del resto de los países más pobres del continente. Esto significa que no habrá ningún cambio de fondo, sin la rupture con todos los imperialismos y sus virreyes locales.

La izquierda debe ponerse al frente de esta lucha, agitando las banderas del antiimperialismo y la necesidad de que este proceso lo cumpla la única clase capaz de realizarlo, porque se beneficiará de manera directa, la clase obrera, liderando a todos los sectores perjudicados por la recolonización brutal que se está llevando adelante en nuestro país.

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La reaparición de las Panteras Negras en EEUU, símbolo de la radicalización de la lucha de clases a partir de Minneapolis


Por Damián Quevedo

Donald Trump no solo tiene conflictos externos, en el corazón del imperio también se desarrolla la lucha del movimiento de masas, empujada por la crisis y la política contra los inmigrantes de la Casa Blanca.

Las protestas contra el accionar salvaje del ICE, policía de control inmigratorio, comenzaron hace tiempo pero escalaron en masividad y radicalización desde el fusilamiento de una mujer por parte de un miembro de esta patota, que acaba de asesinar a otra persona en Minnesota.

En ese marco, la detención de un niño ecuatoriano despertó más la indignación popular y llevó que sindicatos e incluso pequeños comerciantes, organizaran un paro masivo con grandes movilizaciones contra la presencia de ICE en la ciudad.

Miles de personas desafiaron este viernes las bajas temperaturas en Mineápolis para protestar contra las masivas redadas antiinmigración del gobierno de Estados Unidos, y varios negocios cerraron sus puertas en medio de la indignación por la detención de un niño de cinco años.Restaurantes, comercios e instituciones culturales bajaron sus persianas tras las convocatorias para desafiar las operaciones de los agentes en esta ciudad del estado de Minnesota, en el norte del país. (Página 12 24/01/2026)

Estas movilizaciones democráticas ponen en evidencia que en EEUU es una olla a presión a punto de explotar. Minneápolis, la vanguardia de la resistencia a las políticas migratorias, tiene una riquísima historia de luchas obreras. Allí, en medio de otra gran crisis, la de los años 30, sus trabajadores protagonizaron grandes huelgas encabezadas por los combativos camioneros, bajo la conducción del trotskismo

La política de Trump golpea a la fracción más pauperizada de la clase obrera yanqui, los migrantes, que realizan, por lo general, las tareas más precarias e informales, prácticamente sin ninguna clase de protección legal. La reacción de este sector es comprensible, aunque lo más importante del estallido en Minneapolis es la solidaridad active de cientos de miles de estadounidenses que no son perseguidos por el ICE, y que, supuestamente, serían beneficiados por estas prácticas inhumanas.

La reaparición de algunos militantes de las Panteras Negras, exhibiendo armas y provocando de manera directa a las fuerzas paramilitares del ICE, le otorga a las movilizaciones un condimento especial, ya que las radicaliza mediante la agitación de la propaganda armada, algo que en Estados Unidos ha sido, a lo largo de su historia, moneda corriente.  

Los revolucionarios debemos solidarizarnos con esta lucha democrática que debilita aún más al imperialismo yanqui, ya que las huelgas y protestas podrían jugar un papel similar al de las masivas movilizaciones y el boicot a la guerra de Vietnam, en un contexto en el que las grandes potencias imperialistas se preparan para librar una nueva Guerra mundial por el dominio del mercado mundial.

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viernes, 23 de enero de 2026

Viva la huelga general contra Trump en Minneapolís

Milei, el equilibrista de Davos

 

Por Damián Quevedo

El presidente yanqui repitió en Davos la estrategia de su intervención en Venezuela, donde dejó de lado cualquier posibilidad de invasión militar para terminar negociando con el chavismo, y, en definitiva, dejar todo más o menos como estaba antes. Groenlandia no parece ser la excepción a la regla trumpista, ya que el jefe de la Casa Blanca cambió de exigir todo a negociar un acuerdo -poco claro- con las potencias europeas.  

El programa de Trump es problemático. Por eso muchos observadores apuestan a que, otra vez, él está apelando a su estilo de bróker inmobiliario de Manhattan, acostumbrando a pedir todo para, al final, llevarse algo. (La Nación 22/01/2026).

Lo de Trump no es un problema de estilos, sino de relaciones de fuerza. Así como el imperialismo yanqui se vio obligado a recurrir al chavismo porque no está en condiciones de ocupar Venezuela, mucho menos puede invadir Groenlandia. Trump gobierna una potencia que perdió la hegemonía, lugar que está tratando de ocupar el imperialismo chino y crea una situación que envalentona a los imperialismos menores, como el europeo, que, con Macron a la cabeza, se paró de manos.  

Aunque Trump sabe que para frenar a los chinos tendrán que pasar de la guerra comercial a la guerra directa, también asume, que, hoy por hoy, no puede encarar una aventura militar importante. Por esa razón, el presidente de los Estados Unidos, después de amenazar a diestra y siniestra, terminó dando un giro de 180 grados, situación que expresó nuevamente la extrema debilidad en la que se encuentran los que eran, hasta hace pocos, dueños indiscutibles del mundo.

La crisis capitalista acelera la competencia entre las grandes potencias, una realidad que quebró a la OTAN, puesta ahora en jaque por el imperialismo ruso, que aprovechó las circunstancias para invadir Ucrania e ir por más. Trump ya no puede seguir sosteniendo a la OTAN, porque sus integrantes tienen intereses más que contrapuestos con los Estados Unidos, una contradicción que debilita aún más a los yanquis.

Milei se pudo permitir, aunque sea por un momento, cierta ambigüedad en su discurso suizo. Por eso, en vez de chuparles las medias a Trump -como suele hacer- habló de cuestiones abstractas que hicieron bostezar al escasísimo público que se quedó a escucharlo. Una reivindicación de Trump habría incomodado a los jefes de Estado de Europa, que, junto con China, son los principales socios comerciales de Argentina.

En ese sentido, apenas salió de Davos, y para congraciarse con Xi Xin Ping, Milei reivindicó las relaciones con China: Lea más: En nuestra opinión, China es un gran socio comercial si se fijan en el peso comercial de China en el mundo, comprenderán que tengo que comerciar con China. (Bloomberg, 22 de enero, 2026)

La guerra comercial entre las grandes potencias se metió de lleno en Argentina, y, más allá de las intenciones pro-yanquis de Milei, dividió a todas las fracciones patronales, incluso dentro de La Libertad Avanza. Unas juegan para Estados Unidos, mientras que otras lo hacen por China o la Unión Europea. Esta situación, lejos de colaborar con la estabilización económica y social del país, es el principal motor de la crisis de los de arriba y el caldo de cultivo de las luchas de los de abajo.

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CONGRESO PROGRAMÁTICO DE CS Durante los días 6 y 7 de marzo de 2021 se realizará el Congreso de Convergencia Socialista, en el que se discut...