Por Claudio Colombo
miércoles, 31 de agosto de 2022
9 años atrás, Cristina entregaba buena parte del patrimonio nacional a Chevron
Por Claudio Colombo
En Brasil, votemos a Vera Lúcia y Raquel Tremembé
Por Corriente Comunista Revolucionaria de Brasil
Ni Bolsonaro, ni Lula, fuera todos los capitalistas,
que gobiernen los trabajadores
Ganemos las calles para derrotarlos a todos, y, en las
elecciones, votemos al Polo Socialista Revolucionario, la fórmula presidencial Vera
Lúcia – Raquel Tremembé
El gobierno de Bolsonaro aplicó y continúa aplicando un plan capitalista, que profundizó la miseria de millones de brasileros y brasileras, a través de políticas de ajuste, saqueo y represión al servicio de las ganancias de la burguesía más concentrada, a la que le entregó los recursos naturales y sociales del país.
Por otra parte, Lula y el PT, que se presentan como
“alternativa”, no cambiarán nada, ya que no van a Luchar
para cambiar realmente el sistema capitalista, porque su política no es, y
nunca ha sido, revolucionaria en el sentido de la toma del poder por la clase
obrera.
Por el contrario, el proyecto lulista apunta a algo
absolutamente imposible, que es buscar una supuesta humanización del sistema
capitalista a través de pequeñas reformas. Reformas que en la práctica permitan
continuar con el sistema de explotación contra la clase obrera.
En ese sentido, un nuevo gobierno de Lula no vendrá a gobernar
para los trabajadores y el pueblo pobre, sino para ese pequeño grupo de
capitalistas privilegiados que manejan la economía de Brasil. Por eso, no es
casual que el PT haya insistido en aliarse con Alckmin, que gobernó Sao Paulo, entre 2001 y 2006, 2011 y 2018, para esa misma
burguesía.
Para quienes integramos la Corriente Comunista
Revolucionaria Internacional, las elecciones no cambiarán la situación de
hambre, miseria y desocupación del movimiento obrero y popular.
Eso sucederá solo a través de la movilización
revolucionaria del movimiento de masas, cuando los trabajadores acaben con el
Estado burgués, impongan su propio gobierno y comiencen a construir el
Socialismo.
Sin embargo, las elecciones burguesas son una buena
oportunidad para decirles a los trabajadores y al pueblo pobre que sigan ese
camino, poniendo en pie sus organismos democráticos de decisión y la conducción
revolucionaria que reclaman las actuales circunstancias, que surgirá a partir
de la unidad de los revolucionarios consecuentes.
Por todo esto, desde la sección brasilera de la
Corriente Comunista Revolucionaria Internacional, nos sumamos a la campaña
electoral del Polo Socialista Revolucionario, encabezada por la fórmula Vera -
Tremembé, quienes han remarcado la necesidad de construir una salida obrera,
negra, indígena y socialista.
Mientras tanto, continuaremos impulsando la más amplia
unidad de acción, para derrotar las amenazas golpistas de Jair Bolsonaro, con
el método de la movilización independiente de la clase trabajadora, que, para
ir a fondo con sus luchas, debe poner en pie sus órganos de decisión
democráticos y las brigadas o piquetes de autodefensa.
martes, 30 de agosto de 2022
Debate: el PTS y una peligrosa pérdida de la independencia de clase
Por Damián Quevedo
Uno de los argumentos del PTS, a través del cual cuestiona al procesamiento contra Cristina, es la utilización, por parte de los fiscales, de la figura de "Asociación ilícita". Los compañeros dicen, que si la condenan por esa razón, los jueces sentarán un precedente que después utilizarán para perseguir y reprimir a luchadores obreros y de izquierda.
Aunque esta misma figura se usó contra Mauricio
Macri, en un juicio por corrupción en las obras públicas, el PTS no puso el
grito en el cielo como ahora. A pesar de
que en el fallo el juez reconoce que la “asociación ilícita” comenzó en 2003,
cuando Iecsa era propiedad de los Macri, incluido el presidente, tanto Franco
como sus hijos quedaron afuera[1]
Los camaradas no miden con la misma vara a los dirigentes del PJ y a los de Juntos por el Cambio. Que el reaccionario poder judicial se empodere utilizando mecanismos para la persecución política, es preparatorio para dirigirlo contra el pueblo trabajador. Un experimento que ya está haciendo Morales en Jujuy contra toda organización que sea opositora[2].
El PTS embellece, en los hechos, a los kirchneristas, usando la misma lógica que aplicaron para defender a Lula da Silva o Evo Morales, cuando dijeron, que, los procesos judiciales contra ellos, fueron golpes de Estado. La principal fuerza del FITu, se ubica a la cola de personajes que ejercieron o ejercen el poder, a quienes los marxistas denunciamos como verdugos de la clase obrera.
No rechazamos la lucha por los derechos democráticos, que son conquistas del movimiento de masas, sabemos, por la experiencia histórica, que es mucho mejor para la organización y la lucha obrera que existan esas libertades. ¡No es igual vivir en un régimen militar, que en una democracia burguesa, por más limitada que sea!
Pero hacemos esto cuando realmente está amenazada la libertad de reunión o a manifestarse, o cuando existe la posibilidad de que los de arriba impongan un régimen más reaccionario o una dictadura abierta. ¡Ninguna de estas amenazas subyace detrás del proceso a la vicepresidenta, que no irá presa, por todo lo que falta para llegar a un fallo definitivo y, además, por sus fueros!
Los compañeros se colocan frente al kirchnerismo, como si expresara a un sector o un campo burgués superior al que encarnan Macri, Larreta, Bullrich y compañía. En los hechos, y más allá de sus intenciones, están empezando a jugar un papel parecido al de de aquella izquierda que construyó los Frentes Populares, durante el siglo XX.
Los Frentes Populares fueron alianzas de gobierno
con fracciones burguesas, a las cuales, comunistas y socialistas definieron
como progresistas. Aunque no integraron esos frentes, otros sectores de
izquierda, aún más radicalizados que los partícipes directos de estos frentes, capitularon, acompañándolos desde afuera, de manera "crítica".
Esta clase de posicionamientos es producto de la presión de las capas medias dentro de los partidos revolucionarios. La historia, como dijimos muchas veces, muestra que la lucha de clases, que no es lineal, pone a los partidos revolucionarios ante presiones y pruebas, que, según cómo las enfrentan, definen sus rumbos estratégicos.
Trotsky, al ser consultado en medio de las
discusiones sobre la revolución española, por el revisionista Schachtman, si
los revolucionarios debían apoyar en las Cortes el presupuesto militar
solicitado por Negrín. Su sorpresa (según aclara él mismo) fue mayúscula, al
recibir la siguiente respuesta de Trotsky: “Si hubiésemos tenido diputados a
Cortes, hubiéramos votado contra el presupuesto de Negrín (...) Votar el
presupuesto militar de Negrín significa otorgarle apoyo político”
Aquí la política de los campos, tal como la
aplica Schachtman, tiene un aparente asidero en la realidad, puesto que los dos
campos realmente existen y están enfrentados en guerra civil. El presupuesto
que solicita Negrín es para combatir al fascismo; por ello, dice Schachtman,
deberíamos aprobarlo.
La respuesta de Trotsky, de evitar cualquier acto
de solidaridad política con el gobierno burgués, es la que se desprende de la
política bolchevique y las lecciones de la revolución rusa. Así como se derrotó
a la sublevación de Kornilov y a la contrarrevolución denunciando a Kerenski y
conquistando el poder, la única garantía para la victoria definitiva e
histórica contra el fascismo es la política de independencia de clase,
orientada hacia el derrocamiento del gobierno burgués frentepopulista de Negrín
y la conquista del poder por el proletariado[3].
Es fundamental recordar esta enseñanza de Trotsky, en cuanto a que los revolucionarios y las revolucionarias consecuentes no pueden ni deben tener ningún gesto de solidaridad para con un gobierno burgués, como es el caso de Cristina, cuyo poder real en el manejo del Estado es muy superior al del mismísimo presidente.
Consideramos de suma importancia debatir estas posiciones, con el propósito de fortalecer las filas de la izquierda revolucionaria, en un contexto en el que la clase obrera necesita contar con una dirección política consecuente, que para serlo debe ser, total y absolutamente independiente de cualquier fracción burguesa o burocrática.
[1] La izquierda Diario 18/09/2018
[2] La Izquierda Diario; Editorial 28/08/2022
[3] Nahuel Moreno; La traición de la OCI.
lunes, 29 de agosto de 2022
Crisis en las alturas y nuevas oportunidades para la izquierda
Por Damián Quevedo
La comedia montada con el procesamiento de la vicepresidenta, forzó a todas las fracciones del peronismo a alinearse en la defensa de su jefa. Desde el presidente formal del país, Alberto Fernández, hasta la burocracia sindical, pasando por todo el arco del progresismo vernáculo, se sumaron a la batalla por la recuperación de la épica del relato.
Sin embargo, este disciplinamiento peronista, está sosteniendo por hilos muy finos, ya que el actual relato no se apoya en las situaciones anteriores, cuando existía un “viento de cola”, que le permitía a los líderes del PJ otorgar ciertas concesiones. Ya no existen esas bases materiales, por lo tanto todo este circo durará muy poco.
Los “nacionales y populares” solo pueden vender humo, porque, hoy por hoy, no cuentan con la abundante caja que les permitió, durante el “primer kirchnerismo”, domesticar al PJ. Esta situación hace que las lealtades, tan mentadas dentro del peronismo, sean volátiles, mucho más en momentos en que todos los caudillos provinciales están pensando en el 2023.
En un comunicado reciente estos mandatarios, agrupados en la liga de gobernadores, plantearon que pretenden garantizar la continuidad de los programas de obras públicas y viviendas con el objeto de dinamizar la actividad económica y facilitar el acceso de los derechos sociales de sus comunidades locales. Si bien no lo explicitan, el temor de los mandatarios es que la tijera de Massa vaya más allá de los subsidios energéticos.
Según informes de la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC), las transferencias a las provincias –por fuera de la coparticipación federal- habían crecido 13,1% en términos reales (descontando la inflación) en el primer semestre. Con Batakis bajó al 12%, con 311.966 millones de pesos en los primeros siete meses del año. Y ahora hay temor de que la guadaña para la reducción del déficit fiscal nacional pase por allí[1].
La crisis económica corre cabeza a cabeza con la crisis política. En estas condiciones, el relato de la persecución a Cristina o del "ataque a la democracia”, apenas convence a la tropa propia, que está más preocupada en mantener las prebendas y los negocios con el Estado. ¡Mientras tanto, se profundiza y extiende el rechazo hacia Cristina y los suyos, de parte de la gran mayoría de la clase obrera que sufre el ajuste!
Esta unidad del peronismo, presentada por los medios progresistas y entendida por muchos izquierdistas, como una jugada maestra de Cristina Fernández, será tan efímera como las lealtades de Sergio Massa, ya que la crisis económica va a empujar hacia nuevos reacomodamientos en todos los partidos patronales y en la propia burocracia sindical.
Este nuevo episodio de crisis en las alturas, demuestra que el régimen está profundamente debilitado, lo que significa que se está presentando otra oportunidad para que la clase obrera intervenga de forma independiente. Lamentablemente, una parte importante de la izquierda, que no comprende esto, ha salido a defender a Cristina, de manera directa o indirecta.
Este es el momento de trazar rayas con todas las fracciones patronales, presentándose a la clase obrera como la fuerza que pretende echarlos a todos y cambiar en serio al país, imponiendo, con la movilización, medidas de fondo. Para eso, como dijimos en otros artículos, hay que agitar la necesidad del Argentinazo y del gobierno obrero y Socialista.
domingo, 28 de agosto de 2022
Los revolucionarios frente y los hechos sucedidos en Recoleta
Por Comité Ejecutivo de CS
La oposición patronal, empujada por jueces y
fiscales que se acomodan frente a un posible, o casi seguro, cambio de gobierno, salió a la ofensiva contra el
peronismo, pegándole en su lado más visible: la corrupción de su principal figura,
Cristina Kirchner, que, según sus propias palabras, no es otra cosa que una “gran burguesa”.
Maestros en el arte del engaño, los peronistas se
encontraron con la posibilidad de montar un nuevo número, otro de esos, en los que
el amo -como en la canción de cierto rockero- “juega al esclavo”, pero no cualquiera, sino a su líder, un reciclado y decadente Espartaco, que le dice a su tropa que “es
hora de descansar, ha sido un día largo” desde su casa, ubicada en uno de
los barrios más conchetos de la capital.
La unidad peronista, montada alrededor del circo
judicial, le sirve más a Massa que a la propia Cristina. Al súper ministro le
importa, igual que a la columna vertebral del PJ, que no son los gobernadores
ni los intendentes, sino la burocracia sindical, que pase el ajuste de la manera
más disimulada posible. ¡La movilización por “la jefa”, es, en ese sentido, la
cortina de humo que estos personajes necesitan, por lo menos, hasta que duren
sus efectos adormecedores!
La maniobra de creación de una nueva “gesta popular”, que oculte, o disimule, esta pelea entre bandas que se disputan la caja del estado, les acaba de
aportar un condimento nuevo, la represión ordenada por el jefe de gobierno capitalino, Horacio Rodríguez Larreta. ¡Vale aclarar, que, a la jefa de los
reprimidos, no la protegen ni las milicias montoneras ni los piquetes obreros
de autodefensa, sino efectivos de la Policía Federal!
Esta situación
terminó por unificar al peronismo y a una parte de la izquierda, que cuando
Alberto y los suyos llenaron las calles de uniformados -para imponer la reaccionaria política del “quédate en casa”-
no dijo ni pío, aceptando la política represiva que ordenaban desde la OMS y
las cuevas del imperialismo. Ahora, esta izquierda exageró lo sucedido y puso el
grito en el cielo “en defensa del derecho
a protestar”.
Desde
CS no avalamos el despliegue policial realizado por Larreta, ni su intento de fortalecer el aparato represivo de CABA, pero tampoco le vamos
a dar más valor del que tiene, ya que la condenable represión no cambia lo central: ¡Continúa la pelea entre facinerosos, frente a la cual la izquierda debe delimitarse, diciendo
que no solo Cristina debe ir presa, sino todos los que han gobernado y
gobiernan al servicio de los grandes monopolios y el FMI!
Así lo
entiende la clase obrera, que, mayoritariamente, mira con desconfianza o desprecio, tanto a Cristina como al resto de los políticos patronales, entendiendo que, mientras todo esto pasa, siguen aumentando los precios y las tarifas de una manera exorbitante. Que,
mientras mantienen encendidas los reflectores del circo judicial, los de arriba aumentan los niveles de súper flexibilización y precarización laboral.
Por esa razón, quienes ponen la “carne en el asador”, para garantizar las movilizaciones en defensa de la “jefa”, no son los trabajadores, sino una gran caterva de burócratas, arribistas y personas que maman de la teta del Estado nacional y de la mayoría de las provincias, que no están en manos de la oposición patronal, sino el Partido Justicialista o Frente de Todos. El movimiento obrero no cayó en la trampa, porque está sufriendo a Cristina y a su gobierno.
Marx siempre insistió, en cuanto a que“el método de la economía política” debe ordenar siempre el pensamiento de los revolucionarios, que, para analizar la realidad, nunca podemos perder de vista la totalidad, y en ese marco, su dinámica principal, que no la marca el limitadísimo avance policial que tuvo lugar en Recoleta, sino el plan de ajuste de Massa, Cristina y el FMI y la crisis en las alturas.
No podemos
apartarnos de esta premisa, razón por la cual debemos seguir proponiendo la movilización para acabar con todas las bandas que se disputan el manejo del Estado burgués. ¡Basta
de ajuste y circo, construyamos -desde abajo- otro Argentinazo para echarlos
-y meterlos presos- a todos! ¡Que abunden los trajes de rayas, para vestir a Cristina,
Macri, Alberto, Larreta y compañía!
El gobierno nacional, a través de Página 12, quiere convertir los hechos de Recoleta en el punto de partida de su campaña electoral, con el verso de "enfrentar a la derecha". En una nota del 28 de agosto, firmada por Mario Wainfeld, titulada “A las calles contra la ofensiva de la derecha”, lanza esta consigna, que no puede engañar a los auténticos revolucionarios. ¡Hace rato que gobierna una fracción de derecha, que se llama Partido Justicialista!
sábado, 27 de agosto de 2022
Mientras nos distraen con el circo judicial, Massa y la CGT preparan otro acuerdo antiobrero
Por Claudio Colombo
Sergio Massa se prepara para iniciar su gira por los Estados
Unidos, en la que rendirá cuenta frente a sus jefes, los dueños de los grandes
monopolios. Para eso, junto con la poda en el presupuesto educativo, de salud y
otras áreas, mostrará las reuniones que viene llevando adelante con los
capitalistas locales, poniéndose a disposición de los mismos.
Sin embargo, la “frutilla del postre” será -si le sale bien-
haber puesto en caja al movimiento obrero, tejiendo un acuerdo estratégico con
las cúpulas sindicales de la CGT, para lo cual acaba de “devolverles” una suma
importantísima, cerca de 21.000 millones de pesos, cuyo destino será,
supuestamente, cubrir el déficit de las obras sociales gremiales.
La decisión fue tomada por el ministro de Economía en las
últimas horas y apunta a descomprimir la tensión con el sindicalismo,
que le había advertido que “el sistema de obras sociales está al borde de
la quiebra” luego del ajuste que se instrumentó en el Ministerio de Salud, entre otros, y que iba a determinar que desde octubre no quedara dinero en
la Superintendencia de Servicios de Salud para compensar los reintegros de las
prestaciones de alta complejidad y medicamentos. (Infobae, 27 de agosto)
Por esa razón, y por lo que se viene, desde las cúpulas
gremiales, luego de amenazar con “paros” y otras medidas de lucha, están
dispuestos a apoyar la gestión que lleva adelante el ex presidente de la cámara
de diputados, convertido en “súper ministro”. Lo ven como una esperanza en
materia de gestión eficiente, en contraposición con Alberto Fernández, y como
una posibilidad de serenar las variables económicas y de que el
Frente de Todos llegue con mejores chances a las elecciones. (Infobae,
27 de agosto)
Los dirigentes que viven ejerciendo el oficio de traicionar a la clase
obrera, a cambio de este tipo de prebendas, saben que Massa se
guarda otro as en la manga para calmarlos, según indica la misma
fuente: está negociando contra reloj la prórroga del decreto 300, que vence
el 31 de agosto y que desde la pandemia estableció beneficios impositivos
y previsionales para las empresas de salud, como la reducción del 95%
de las contribuciones patronales al Sistema Integrado Previsional
Argentino (SIPA).
En ese marco, la burocracia va a seguir tratando de desviar
la atención, poniendo en el centro de su prédica al “ataque
del Partido Judicial” contra su jefa, Cristina Fernández de Kirchner, para que pase más desapercibido el ajuste. Sin embargo, como decía el ideólogo de
estos personajes, el general Perón, “la única verdad es la realidad”, y
la realidad es que crece la bronca obrera y popular por los tarifazos, el
aumento de los precios, la falta de trabajo, la súper explotación laboral, etc.
La izquierda y los sectores combativos deben hacer lo que no harán las cúpulas cegetistas, preparar la pelea de
fondo, impulsando la
construcción de una nueva conducción, sindical y política, del movimiento de
masas, que organice asambleas en los lugares de trabajo y los barrios, se juegue
a coordinar -por abajo- los conflictos y ponga en marcha otro Argentinazo.
viernes, 26 de agosto de 2022
El imperialismo ruso y sus monopolios
MICHAEL PRÖBSTING
Es ampliamente aceptado que la rivalidad acelerada entre las grandes potencias ‒Estados Unidos, China, Unión Europea, Rusia y Japón‒ es una característica clave de la política mundial y seguirá siéndolo en un futuro previsible. Esto hace que sea urgente que las fuerzas progresistas tengan una visión clara sobre el carácter de las potencias involucradas, lo que a su vez requiere un análisis concreto de las características políticas, económicas y militares de estas potencias que va más allá de la denuncia de la política reaccionaria nacional y extranjera de sus respectivos gobiernos/1.
Desafortunadamente, amplios sectores de la izquierda no asumen una posición de principios de oposición a todas las potencias imperialistas. Más bien, muestran algún tipo de simpatía o incluso apoyo a China y Rusia y reconocen solo a las viejas potencias occidentales como imperialistas/2. En el caso de China, varios intelectuales comunistas y revistas conocidas como Monthly Review no solo niegan el carácter estalinista-capitalista de su régimen, sino que lo glorifican vergonzosamente como una especie de socialismo/3.
Si bien estos partidarios chino-estalinófilos del régimen de Xi no se atreverían a caracterizar la Rusia de Putin en términos tan optimistas, todavía afirman que no es una potencia imperialista (y, por lo tanto, supuestamente es un mal menor que sus rivales occidentales). Esta es una discusión no solo de interés teórico, sino también de importancia política, como lo demostró el tiroteo en el Mar Negro entre un destructor naval británico y las fuerzas rusas en junio del año pasado.
Para justificar tales afirmaciones, los defensores de este punto de vista a menudo se refieren a la relativa debilidad de la economía de Rusia en comparación con EE UU o Europa Occidental. En el siguiente artículo, no me ocuparé de todos los aspectos del imperialismo ruso, sino que me concentraré en algunas características de su economía/4. Con este fin resumo los hallazgos de un estudio completo que publiqué recientemente/5. (Continuar leyendo)
jueves, 25 de agosto de 2022
Mientras Baradel defiende a su "jefa", nos liquidan el presupuesto educativo
Por Lista Verde, docentes Suteba Lanús
Mientras,
desde el gobierno, la oposición patronal y los medios, nos distraían con el
juicio a Cristina Fernández, el súper ministro Massa anunciaba un recorte presupuestario
para la educación pública, que acompañará al tarifazo en los servicios y otros
aumentos imparables, como el del combustible.
Desde arriba quieren
obligarnos a discutir si la vicepresidenta es culpable o no, si robó o no se
dio cuenta de que lo hicieron sus subordinados. Sin embargo, todos y todas sabemos
que no irá presa ni un solo día, como no lo fueron Menem, Macri, De La Rua y
otros personajes que entregaron al país y se enriquecieron metiendo la mano en
la “lata” del Estado.
De manera vergonzosa,
Baradel y sus socios sindicales convocaron a defender a la jefa de su banda. Mientras
tanto, el magro presupuesto educativo disminuye, las escuelas se caen a pedazos
y el salario vale cada vez menos. ¡No dejemos que, desde los medios de
comunicación, el gobierno y la oposición patronal, nos impongan la agenda!
Nuestras
prioridades no son esas, sino enfrentar la política de destrucción del salario y
la infraestructura escolar, la reforma educativa, la violencia cotidiana y la
situación, cada vez más preocupante, de las familias de nuestras/os estudiantes,
que sufren las políticas anti populares, que afectan a toda la clase
trabajadora.
En cada
escuela debemos discutir todo esto, sacar conclusiones y organizarnos para llevar
adelante la resistencia contra este tremendo ajustazo, asumiendo que nada vendrá
del gobierno y la burocracia sindical, que trabaja para Massa y el FMI. ¡Hay
que hacer asambleas, y coordinar, desde abajo, entre las escuelas y distritos, porque,
como quedó demostrado a lo largo de nuestra historia, es la única manera de ganar!
Con el CIRCO JUDICIAL pretenden tapar el ajuste peronista
Por Damián Quevedo
En medio de
la novela judicial de Cristina Fernández y de los llamados del kirchnerismo, en
su amplio espectro, a la defensa de la “jefa”, el ministro de economía -en
función presidencial- en consonancia con los planes acordados con el FMI, avanzó
con el ajuste del gasto público.
Massa está
aprovechando el revuelo por el pedido de condena a la vicepresidenta y el apoyo
político del que todavía tiene, para acelerar la aplicación de medidas
antiobreras, en medio de una crisis que va mucho más rápido que las medidas gubernamentales.
En total,
el Ministerio de Economía redujo en $70.000 millones las partidas a la cartera
que dirige Jaime Perczyk (Educación), ya que también recortó en $5000 millones
una asignada originalmente a “infraestructura y equipamiento” para Educación.
En menor
medida, el Gobierno redujo el presupuesto para el Ministerio de Salud en
$10.000 millones, una partida que estaba destinado a la compra de productos
farmacéuticos y medicinales, bajo el programa de Prevención y Control de
Enfermedades Transmisibles e Inmunoprevenibles. En el entorno de Massa dijeron
que ese dinero estaba destinado a las vacunas COVID que iban a comprar a Rusia
(la Sputnik)[1].
Sin embargo, estos
recortes en salud y educación, que ni el propio Mauricio Macri se atrevió a
llevar adelante, son insuficientes para las exigencias de los grandes
capitalistas, que, cada vez que tienen la oportunidad, le reclaman a Massa que “pise
el acelerador”.
Junto con
liquidar el salario, mediante el ajuste inflacionario, las patronales quieren
avanzar aún más en contra de las conquistas históricas de la clase obrera argentina.
¡El ejecutor de estos ataques es, como siempre, el peronismo, que cuenta con la
complicidad de la burocracia sindical!
Pero, como recién
señalamos, la crisis va mucho más rápido que el ajuste del gobierno, situación
que es acelerada por la crisis política, lo cual llevó al superministro a pedir
auxilio nuevamente al FMI. ¡Es decir, que la salida que ofrece el gobierno, es
más y más endeudamiento!
En busca
de algo de alivio para la crisis de inflación, escasez de reservas y abultado
déficit fiscal, el Gobierno analiza solicitar un nuevo préstamo al Fondo
Monetario Internacional que está diseñado para ayudar a los países a garantizar
un crecimiento sostenible, según consignó la agencia Reuters.
Se trata
de un préstamo del Fideicomiso de Resiliencia y Sostenibilidad (RST), un fondo
especial del organismo, que podría solicitarse formalmente a partir de octubre.
El tema podría ser afilado en la gira que realizará el ministro de Economía,
Sergio Massa, a principios de septiembre, por Washington y New York[2].
Los
trabajadores no debemos dejar que nos distraigan las peleas entre los de
arriba, ya que, en el proceso judicial que involucra a la vice presidenta, no
está en juego ninguno de nuestros intereses. ¡Que se maten entre ellos, así,
cuando salgamos a pelear, será más fácil derrotarlos!
Debemos
prepararnos para enfrentar con dureza la topadora del ajuste, que aumenta tarifas,
recorta en salud y educación y aplasta el poder de compra de nuestros salarios.
Para eso, tenemos que organizar, desde abajo, asambleas, la coordinación nacional
de los conflictos y para pasar por arriba a la burocracia sindical, que está en
la misma vereda que los patrones.
miércoles, 24 de agosto de 2022
Compañeros del PTS ¡Se equivocan de cabo a rabo defendiendo a Cristina!
Imagen: la tapa de Página 12 reflejando la posición del PTS, a través de las declaraciones de la diputada Myriam Bregman
Por Juan Giglio
El PTS, más allá de sus intenciones, salió a apoyar a Cristina Kirchner en la pelea que la jefa de la banda "nacional y popular" está librando con la oposición patronal. En vez de aprovechar la crisis fenomenal que está atravesando el régimen, de manera de incentivar la irrupción independiente del movimiento de masas, los camaradas, en los hechos, terminaron "pegados" al gobierno, como lo expresan Página 12 y otros medios.
Cuando los burgueses se matan entre sí, como sucede ahora entre el oficialismo y la oposición, los revolucionarios no tomamos partido, les afilamos los cuchillos para que se liquiden más rápido y expeditivamente. Solo reclamamos el cese de la persecución de ciertos dirigentes capitalistas, cuando las dictaduras, que eliminan los derechos y las libertades, los encarcelan, torturan y asesinan junto a la izquierda y la vanguardia.
Como no estamos viviendo una situación de esas características, nuestro deber no es actuar como bomberos, sino avivar el fuego de estas disputas, asumiendo que una condena a Cristina, o a cualquier otro dirigente burgués, no es un golpe a las libertades, sino un misil a la línea de flotación del régimen. ¡Es que ella continúa siendo una de las cartas de recambio para el 2023, al servicio de garantizar el ajuste del FMI y los grandes monopolios!
El gobierno y las patronales se valen del circo judicial para distraer a los trabajadores mientras profundizan la entrega de los recursos, la rebaja de los sueldos y los tarifazos. ¡Los camaradas del PTS tienen que dejar de enredarse en la madeja de las maniobras populistas, para ponerse al frente de la denuncia de todas estas maniobras, delimitándose de todas las fracciones de la burguesía, empezando por la que gobierna.
Otras notas escritas sobre el mismo tema:
Debate con el PTS: Los revolucionarios no defendemos a CFK
Por Damián Quevedo y Juan Giglio (23 agosto)
En el juicio a Cristina Fernández y ex funcionarios de la banda “nacional y popular”, el fiscal que lleva la causa pidió una condena de 12 años de prisión y la inhabilitación para ejercer cargos públicos. El progresismo vernáculo, la burocracia sindical y los barones del conurbano cerraron filas en defensa de la jefa, sosteniendo que se trata de una persecución política.
Lamentablemente, algunos sectores de izquierda, como los camaradas del PTS cayeron en la trampa montada por el circo político y judicial de la burguesía. En ese sentido, desde su página, La Izquierda Diario, ubicaron a Cristina como una perseguida política, convocando, en los hechos, a defenderla.
En el caso de Cristina Kirchner, el pedido implica una clara persecución política, que incluye un antidemocrático pedido de inhabilitación para ejercer cargos públicos. Un pedido muy a tono con lo planteado en muchas ocasiones por sectores de la derecha y la gran corporación mediática[1].
Cuando los burgueses se matan entre sí, para ver quien o quienes se hacen cargo del manejo del Estado -incluyendo este tipo de “persecuciones”- los revolucionarios no tomamos partido, dejamos que se debiliten, peleándose entre sí. ¡Que se revuelquen en el mismo fango apestoso del Capitalismo, que todos estos personajes defienden con uñas y dientes!
Solo reclamamos el cese de la persecución de ciertos dirigentes capitalistas, cuando las dictaduras eliminan derechos y libertades democráticas y, en ese marco, los reprimen, encarcelan, torturan y asesinan junto al activismo de izquierda y la vanguardia obrera. Cuando nos hagamos cargo del poder, a través del Estado socialista, serán juzgados por tribunales obreros por el hecho de corrupción más importante, que es el de haber gobernado al servicio de los grandes monopolios, nacionales y extranjeros.
Queda claro, que, detrás del juicio, existe una pugna electoral, como también, que, durante los anteriores gobiernos kirchneristas, hubo actos de corrupción que ahora son aprovechados por la oposición, que cuando gobernó fue tanto o más corrupta que Cristina y compañía. ¡Los actos de corrupción ligados al Estado son inherentes al Capitalismo, que, para seguir existiendo, se nutre de estos de la misma manera que lo hace mediante la súper explotación obrera y la depredación de las riquezas naturales!
Por esto, tampoco acordamos con la conclusión del artículo del PTS, que después de caracterizar la existencia de un proceso de “politización del poder judicial”, que es utilizado para “perseguir opositores políticos”, reclama, que los acusados sean juzgados por tribunales populares. ¡Esto, en los hechos, significa, que estarán libres hasta que gobiernen los trabajadores, un verdadero despropósito!
Más allá de la abstracción que significa hablar de tribunales populares -en el marco del régimen democrático burgués- el PTS no puede dejar de ver que la justicia dentro de esta sociedad tiene un carácter de clase, al igual que lo será en el Socialismo, aunque de signo opuesto. Por lo tanto, los jueces nunca serán independientes ni imparciales, ni, mucho menos, se podrán por encima de los intereses de los capitalistas.
No existiendo ninguna dictadura, o posibilidad de que se imponga un régimen de estas características, los revolucionarios debemos aprovechar estas peleas entre los partidos patronales para alentar la lucha del movimiento de masas. ¡Cuando el régimen “democrático” burgués se debilita, como sucede ahora, los y las de abajo estamos en inmejorables condiciones para pegarles con dureza!
El deber de los socialistas es avivar el fuego de las peleas burguesas, para que se cocinen todos dentro de la misma olla. Una condena a Cristina no sería un ataque en regla a las libertades democráticas, ni nada parecido, sino un misil a la línea de flotación del régimen, ya que ella es una de las cartas de recambio para el 2023, una figura de enorme gravitación dentro del PJ, que es el gran garante del ajuste.
Los camaradas del PTS y otras organizaciones de izquierda, que consideran que una condena a la jefa de la banda kirchnerista sería un precedente nefasto, se equivocan de cabo a rabo. Si ese fuera el caso, si lo que estuviera en juego fueran las conquistas democráticas y su pérdida implicaría, que, a partir del fallo, estaríamos en peores condiciones para pelear, entonces habría que rechazar este juicio, sin dejar de señalar que la corrupción de la vicepresidenta.
Sin embargo -repetimos- este no es el caso, lo que hay es una tremenda y sangrienta puja entre los de arriba. En ese contexto es una inaceptable pérdida de independencia política, asumir -aunque sea de forma indirecta- la defensa de uno de los sectores patronales que están metidos en este combate, más aún cuando es la vicepresidenta, es decir una de los ejecutores del ajuste.
[1] La Izquierda Diario 22/08/2022
Todos los políticos patronales son corruptos
Por Damián Quevedo y Juan Giglio (22 de agosto)
La prensa y los partidos patronales están prestando atención a varios casos de resonancia nacional, íntimamente relacionados a la corrupción y el narcotráfico en el ámbito del Estado. Estos son, entre otros, los de ciertos policías ligados al narcotráfico, Milagro Sala y la mismísima vicepresidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner.
Un caso de funcionarios judiciales y policías que se quedaban con parte de los cargamentos secuestrados a los narcotraficantes en la provincia de Buenos Aires estalló como una granada en el interior de la política argentina. No solo por las capas freáticas de protección política que emergieron alrededor del caso, que tiene al fiscal Claudio Scapolan en su epicentro[1].
En ese marco, el caso de mayor repercusión mediática, cuyo devenir podría afectar las próximas elecciones presidenciales, es el conjunto de causas que enfrenta Cristina Fernández sobre desviación de fondos públicos y lavado de dinero.
Los negocios y negociados de funcionarios de Cambiemos, o Juntos por el Cambio, podrían convertirse en otros casos emblemáticos, debido a la feroz interna que existe en esos ámbitos. Lilita Carrió acaba de “prender el ventilador”, acusando de corruptos a varios funcionarios o ex funcionarios del espacio.
Si “rascamos” bien a fondo, encontraremos infinidad de situaciones que involucran a funcionarios o personas que pretenden serlo, ya que el Estado es una “caja” que colabora, no solo con los negocios de la burguesía a la que defiende, sino con los que realizan quienes comandan sus instituciones, aún las más insignificantes.
Por esta razón, los negocios -lícitos e ilegales- que tienen lugar dentro del ámbito estatal, no constituyen una anomalía o una cuestión que tenga que ver con actos fortuitos de individuos de reprochable ética, sino más bien una parte constitutiva del funcionamiento del Estado capitalista. ¡En ese sentido, todo lo relacionado al narco tráfico no es ajeno a este "modus operandi"!
Al igual que en el proceso de la denominada “acumulación originaria”, el Estado juega un papel fundamental en el impulso de los grandes capitales que giran en torno a la producción y comercio de drogas ilegales. Esta es, no queda ninguna duda, una de las ramas de más dinámicas de la producción capitalista, que no podría existir sin el control y el impulso estatal, como sucede en Estados Unidos, alrededor de la DEA.
Ahora bien, este aparato de Estado, por la forma como es reclinado en las alturas, por la manera como se organiza su jerarquía, por las reglas de selección y de carrera que lo presiden, encierra una simbiosis perfecta con la media y gran burguesía. Lazos ideológicos, sociales y económicos indisolubles unen este aparato con la clase burguesa. Todos los altos funcionarios reciben sueldos tales que les permiten una acumulación privada de capital, a veces modesta, pero en cualquier caso real, lo que interesa a estas personas, incluso a nivel individual en la defensa de la propiedad privada y en la buena marcha de la economía capitalista[2].
El personal político -que se turna en administrar los recursos provenientes del aparato estatal- goza de muchos privilegios, que le permiten participar, directa o indirectamente, de los negocios que realiza la burguesía -para la cual "gestionan"- enriqueciéndose con una parte de la plusvalía que está le extrae a la clase obrera.
No existe ninguna manera práctica de terminar con este tipo corrupción sin acabar con el capitalismo, en términos nacionales e internacionales. Los socialistas luchamos por una sociedad, que ya demostró ser muy superior a este régimen decadente, la que establecieron los obreros de París, en 1871 y la clase obrera rusa en 1917.
Por eso, desde nuestra organización no defendemos ni defenderemos a ninguno de los políticos corruptos cuestionados por la justicia burguesa, ni a los oficialistas, como Cristina o Milagro Sala, ni a los opositores, como Macri, “Pepín” Fernández u otros. ¡Todos deben ir a la cárcel, no solo por sus actos de corrupción, sino, principalmente, por dedicarse a gobernar al servicio de unos pocos, que se llenan los bolsillos a costa de la súper explotación del conjunto y la depredación de los recursos!
Debe ser la clase trabajadora, a través de jurados obreros y populares, quien los juzgue, impartiendo los castigos más duros y ejemplificadores, para que, a partir de un gobierno revolucionario, quede claro que nadie, absolutamente nadie, volverá a tocar un peso o recurso que sea propiedad del pueblo organizado.
Cristina escupió para arriba y se ensució sola
Por Juan Giglio
En su “cadena” nacional, a través de las redes, Cristina salió con los “tapones de punta” a cuestionar la condena que pretenden imponerles los fiscales Mola y Luciani, acusándolos de agentes del macrismo y de pertenecer al “Partido Judicial”, que, supuestamente, estaría tratando de acabar con el Peronismo.
Sin embargo, los mensajes que leyó, de Julio López -funcionario de su gobierno- la terminaron de hundir, porque demostraron, como nunca, la existencia de relaciones o entrelazamiento entre la banda kirchnerista y la que
responde a Cambiemos. ¡Todos unidos por los negocios en torno al Estado, todos,
en definitiva, tan corruptos como ella!
Jorge Altamira explica esto en la web de su partido, Política Obrera: La vicepresidenta de la Nación hizo un uso excelente de los celulares de José López, que fueran auditados por los fiscales Luciani y Mola. Le sirvieron para demostrar el ocultamiento que hicieron esos fiscales de la asociación delictiva de José López, un funcionario de su propio gobierno, con ‘Nicki’ Caputo, el ‘hermano del alma’ del ex presidente Mauricio Macri.
Involucró, asimismo, a este último en la estafa de la licitación del soterramiento del ferrocarril Sarmiento, que habían ganado Odebrecht y el macrista Calcaterra, al modificar el contrato que comprometía un financiamiento externo de la obra, por otro a cargo de los recursos fiscales. No señaló, sin embargo, el involucramiento de su ministro ‘de vida’ Julio de Vido en esta licitación, ganada por un conglomerado brasileño de la construcción que ya contaba con una denuncia por estafa del Departamento de Justicia de los Estados Unidos.
La "corrupción” es inherente al Capitalismo, que se nutre de este accionar mafioso para concretar
el necesario proceso de “acumulación” que requiere para continuar funcionando. ¡Cristina no es capaz, por más discursos que haga, de ocultarla, ya que es tan corrupta como cualquiera de sus subordinados, o como Macri, el jefe de la otra banda!
En esta pelea por “el queso”, los socialistas no tomamos partido por ninguna de las partes, porque no están
en juego las libertades democráticas que se conquistaron derrotando a la dictadura. Cuando los de
arriba se pelean entre sí, convocamos a las masas a ganar las calles por el salario, contra la
desocupación, por los derechos elementales y para que vayan todos
presos, los de uno y los del otro lado de la “grieta”.
En ese marco, denunciamos implacablemente al PJ y sus aliados de turno, por tratar de utilizar esta situación con el propósito de ocultar lo más importante, que es el plan de ajuste que
implementa uno de los delegados de Cristina, Sergio Massa, que
actúa como representante directo de ella, el FMI y la embajada yanqui.
Mientras venden “humo”, el súper ministro impone, como segundo a cargo de su cartera, a Rubinstein, que de “nacional y popular” no tiene nada. Por eso, inmediatamente después de su asunción, Massa decretó la rebaja del presupuesto en Educación y
Salud, un “gesto” claro y contundente dirigido a los “mercados”, que no son
otra cosa que los grandes monopolios imperialistas, los verdaderos dueños del
país.
La izquierda, en vez de involucrarse en esta pelea de
palacio, como sucede con algunos grupos que se reclaman socialistas -que
tomaron partido a favor de CFK- debe denunciar las maniobras
gubernamentales, trazar rayas con todas las bandas en pugna y promover la
unidad de las luchas en la perspectiva de concretar otro Argentinazo o Huelga General, para acabar con el ajuste y todos los ajustadores.
Para eso debe impulsar la realización de asambleas en
los lugares de trabajo y en los barrios, donde se vote el plan
de lucha y la puesta en marcha de un Centro Coordinador, o Asamblea
Nacional de Trabajadores y Trabajadoras, que sirva para organizar lo que niegan y boicotean los burócratas traidores, la pelea de fondo contra el gobierno y sus
políticas de hambre.
martes, 23 de agosto de 2022
Debate con el PTS: Los revolucionarios no defendemos a CFK
Por Damián Quevedo y Juan Giglio
En el juicio a Cristina Fernández y ex funcionarios de la banda “nacional y popular”, el fiscal que lleva la causa pidió una condena de 12 años de prisión y la inhabilitación para ejercer cargos públicos. El progresismo vernáculo, la burocracia sindical y los barones del conurbano cerraron filas en defensa de la jefa, sosteniendo que se trata de una persecución política.
Lamentablemente, algunos sectores de izquierda, como los camaradas del PTS cayeron en la trampa montada por el circo político y judicial de la burguesía. En ese sentido, desde su página, La Izquierda Diario, ubicaron a Cristina como una perseguida política, convocando, en los hechos, a defenderla.
En el caso de Cristina Kirchner, el pedido
implica una clara persecución política, que incluye un antidemocrático pedido
de inhabilitación para ejercer cargos públicos. Un pedido muy a tono con lo
planteado en muchas ocasiones por sectores de la derecha y la gran corporación
mediática[1].
Cuando los burgueses se matan entre sí, para ver quien o quienes se hacen cargo del manejo del Estado -incluyendo este tipo de “persecuciones”- los revolucionarios no tomamos partido, dejamos que se debiliten, peleándose entre sí. ¡Que se revuelquen en el mismo fango apestoso del Capitalismo, que todos estos personajes defienden con uñas y dientes!
Solo reclamamos el cese de la persecución de ciertos dirigentes capitalistas, cuando las dictaduras eliminan derechos y libertades democráticas y, en ese marco, los reprimen, encarcelan, torturan y asesinan junto al activismo de izquierda y la vanguardia obrera. Cuando nos hagamos cargo del poder, a través del Estado socialista, serán juzgados por tribunales obreros por el hecho de corrupción más importante, que es el de haber gobernado al servicio de los grandes monopolios, nacionales y extranjeros.
Queda claro, que, detrás del juicio, existe una pugna electoral, como también, que, durante los anteriores gobiernos kirchneristas, hubo actos de corrupción que ahora son aprovechados por la oposición, que cuando gobernó fue tanto o más corrupta que Cristina y compañía. ¡Los actos de corrupción ligados al Estado son inherentes al Capitalismo, que, para seguir existiendo, se nutre de estos de la misma manera que lo hace mediante la súper explotación obrera y la depredación de las riquezas naturales!
Por esto, tampoco acordamos con la conclusión del artículo del PTS, que después de caracterizar la existencia de un proceso de “politización del poder judicial”, que es utilizado para “perseguir opositores políticos”, reclama, que los acusados sean juzgados por tribunales populares. ¡Esto, en los hechos, significa, que estarán libres hasta que gobiernen los trabajadores, un verdadero despropósito!
Más allá de la abstracción que significa hablar de tribunales populares -en el marco del régimen democrático burgués- el PTS no puede dejar de ver que la justicia dentro de esta sociedad tiene un carácter de clase, al igual que lo será en el Socialismo, aunque de signo opuesto. Por lo tanto, los jueces nunca serán independientes ni imparciales, ni, mucho menos, se podrán por encima de los intereses de los capitalistas.
No existiendo ninguna dictadura, o posibilidad de que se imponga un régimen de estas características, los revolucionarios debemos aprovechar estas peleas entre los partidos patronales para alentar la lucha del movimiento de masas. ¡Cuando el régimen “democrático” burgués se debilita, como sucede ahora, los y las de abajo estamos en inmejorables condiciones para pegarles con dureza!
El deber de los socialistas es avivar el fuego de las peleas burguesas, para que se cocinen todos dentro de la misma olla. Una condena a Cristina no sería un ataque en regla a las libertades democráticas, ni nada parecido, sino un misil a la línea de flotación del régimen, ya que ella es una de las cartas de recambio para el 2023, una figura de enorme gravitación dentro del PJ, que es el gran garante del ajuste.
Los camaradas del PTS y otras organizaciones de izquierda, que consideran que una condena a la jefa de la banda kirchnerista sería un precedente nefasto, se equivocan de cabo a rabo. Si ese fuera el caso, si lo que estuviera en juego fueran las conquistas democráticas y su pérdida implicaría, que, a partir del fallo, estaríamos en peores condiciones para pelear, entonces habría que rechazar este juicio, sin dejar de señalar que la corrupción de la vicepresidenta.
Sin embargo -repetimos- este
no es el caso, lo que
hay es una tremenda y sangrienta puja entre los de arriba. En ese contexto es una
inaceptable pérdida de independencia política, asumir -aunque sea de forma
indirecta- la defensa de uno de los sectores patronales que están metidos en
este combate, más aún cuando es la vicepresidenta, es decir una de los
ejecutores del ajuste.
[1] La Izquierda Diario 22/08/2022
Todos los políticos patronales son corruptos
Por Damián Quevedo y Juan Giglio (Nota publicada el 22 de agosto)
La prensa y los partidos patronales están prestando atención a varios casos de resonancia nacional, íntimamente relacionados a la corrupción y el narcotráfico en el ámbito del Estado. Estos son, entre otros, los de ciertos policías ligados al narcotráfico, Milagro Sala y la mismísima vicepresidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner.
Un caso de funcionarios judiciales y policías que se quedaban con parte de los cargamentos secuestrados a los narcotraficantes en la provincia de Buenos Aires estalló como una granada en el interior de la política argentina. No solo por las capas freáticas de protección política que emergieron alrededor del caso, que tiene al fiscal Claudio Scapolan en su epicentro[1].
En ese marco, el caso de mayor repercusión mediática, cuyo devenir podría afectar las próximas elecciones presidenciales, es el conjunto de causas que enfrenta Cristina Fernández sobre desviación de fondos públicos y lavado de dinero.
Los negocios y negociados de funcionarios de Cambiemos, o Juntos por el Cambio, podrían convertirse en otros casos emblemáticos, debido a la feroz interna que existe en esos ámbitos. Lilita Carrió acaba de “prender el ventilador”, acusando de corruptos a varios funcionarios o ex funcionarios del espacio.
Si “rascamos” bien a fondo, encontraremos infinidad de situaciones que involucran a funcionarios o personas que pretenden serlo, ya que el Estado es una “caja” que colabora, no solo con los negocios de la burguesía a la que defiende, sino con los que realizan quienes comandan sus instituciones, aún las más insignificantes.
Por esta razón, los negocios -lícitos e ilegales- que tienen lugar dentro del ámbito estatal, no constituyen una anomalía o una cuestión que tenga que ver con actos fortuitos de individuos de reprochable ética, sino más bien una parte constitutiva del funcionamiento del Estado capitalista. ¡En ese sentido, todo lo relacionado al narco tráfico no es ajeno a este "modus operandi"!
Al igual que en el proceso de la denominada “acumulación originaria”, el Estado juega un papel fundamental en el impulso de los grandes capitales que giran en torno a la producción y comercio de drogas ilegales. Esta es, no queda ninguna duda, una de las ramas de más dinámicas de la producción capitalista, que no podría existir sin el control y el impulso estatal, como sucede en Estados Unidos, alrededor de la DEA.
Ahora bien, este aparato de Estado, por la forma como es reclinado en las alturas, por la manera como se organiza su jerarquía, por las reglas de selección y de carrera que lo presiden, encierra una simbiosis perfecta con la media y gran burguesía. Lazos ideológicos, sociales y económicos indisolubles unen este aparato con la clase burguesa. Todos los altos funcionarios reciben sueldos tales que les permiten una acumulación privada de capital, a veces modesta, pero en cualquier caso real, lo que interesa a estas personas, incluso a nivel individual en la defensa de la propiedad privada y en la buena marcha de la economía capitalista[2].
El personal político -que se turna en administrar los recursos provenientes del aparato estatal- goza de muchos privilegios, que le permiten participar, directa o indirectamente, de los negocios que realiza la burguesía -para la cual "gestionan"- enriqueciéndose con una parte de la plusvalía que está le extrae a la clase obrera.
No existe ninguna manera práctica de terminar con este tipo corrupción sin acabar con el capitalismo, en términos nacionales e internacionales. Los socialistas luchamos por una sociedad, que ya demostró ser muy superior a este régimen decadente, la que establecieron los obreros de París, en 1871 y la clase obrera rusa en 1917.
Por eso, desde nuestra organización no defendemos ni defenderemos a ninguno de los políticos corruptos cuestionados por la justicia burguesa, ni a los oficialistas, como Cristina o Milagro Sala, ni a los opositores, como Macri, “Pepín” Fernández u otros. ¡Todos deben ir a la cárcel, no solo por sus actos de corrupción, sino, principalmente, por dedicarse a gobernar al servicio de unos pocos, que se llenan los bolsillos a costa de la súper explotación del conjunto y la depredación de los recursos!
Debe ser la clase trabajadora, a través de jurados obreros y populares, quien los juzgue, impartiendo los castigos más duros y ejemplificadores, para que, a partir de un gobierno revolucionario, quede claro que nadie, absolutamente nadie, volverá a tocar un peso o recurso que sea propiedad del pueblo organizado.
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