El chavismo se maquilla la cara, bajo las órdenes de Trump, para garantizar el negocio de las petroleras yanquis


Por Ernesto Buenaventura 

En otro gesto hacia el régimen venezolano, Donald Trump otorgó permiso a las petroleras yanquis para operar en Venezuela, algo que, hasta ahora, solo tenía Chevron, que extrae crudo de esa región desde hace décadas. Esta resolución abre el ingreso al negocio para el resto de las multinacuonales yanquis.

La decisión fue anunciada este jueves por el Departamento del Tesoro y llega casi tres semanas después de que el presidente Donald Trump recibiera en la Casa Blanca a los líderes de más de 20 compañías petroleras estadounidenses, incluyendo ExxonMobile y ConocoPhillips, para presionarlos a invertir en Venezuela después de la captura del presidente Nicolás Maduro. (DW 30/01/2026)

En la misma línea, el presidente estadounidense abrió el espacio aereo venezolano para las empresas de su país, que también restringido. Es evidente, que la condición para el levantamiento de estas sanciones tiene que ver con la aceptación, por parte del regimen chavista, de abrirles el juego a las multinacionales yanquis.

En ese marco, y más allá de la captura hollywoodense de Nicolás Maduro, Donald Trump jamás cuestionó el carácter dictatorial del regimen encabezado actualmente por Delcy Rodríguez, más allá de reclamarle algunas modificaciones cosméticas para hacerlo más presentable y evitar la explosión del movimiento de masas.  

Para eso, Delcy Rodriguez pretende lavarse la cara liberando -según afirmaron desde el propio gobierno- a todos los presos políticos que están en las cárceles venezolanas desde 1999 en adelante. Se les borrarían, incluso, las causas judiciales que pesan sobre estos. Aunque la dictadura se pinte de amable, no reconoce lo más importante: perdió las elecciones y se negó a entregar el poder.  

En ese sentido, Donald Trump tampoco dice nada, ya que necesita al chavismo para controlar a la clase trabajadora y el pueblo venezolano. La dictadura es, para la Casa Blanca, la mayor garantía de sus negocios, para lo cual no solo cuenta con un ejército dispuesto a reprimir a mansalva, sino también con parapoliciales entrenadas en el oficio de perseguir opositores.

Este es un regalo extra para las empresas yanquis, que no solo tendrán acceso al crudo de la Cuenca del Orinoco, sino, además, mano de obra calificada que continuará estando sometida a punta de fusíl, un aspect fundamental para competir con el imperialismo chino, que súperexplota a sus trabajadores mediante la utilización de poderes dictatoriales.

Cada día queda más claro que Donald Trump no es ningún salvador del pueblo venezolano, sino el socio mayor de la dictadura. El pueblo de ese país debe tomar consciencia de esta realidad, para volver a las calles y luchar por la instauración de un régimen realmente democrático, sin el chavismo, ni los imperialistas -yanquis, rusos, chinos, europeos y demás- o sus socios menores, como María Corina Machado y compañía.

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