Por Damián Quevedo
El
gobernador bonaerense Axel Kicillof presentará un proyecto de ley para cuando
se debata la reforma laboral promovida por el gobierno libertario. En realidad,
el dirigente peronista -opositor dentro del PJ a la fracción liderada por Cristina-
Fernandez, no quiere algo demasiado diferente a lo deseado por el oficialismo,
pretende meter gato por liebre.
A
pesar de que el peronismo bonaerense sostiene que lo que presentará su jefe es
una contrareforma, es decir un proyecto opuesto al de Milei, la normativa cuestión
tiene un objetivo tan reaccionario como el de los libertarios: impedir que
reclamos laborales lleguen al poder judicial, creando una instancia de “conciliación”
previa entre los patrones y sus empleados.
A días de un nuevo capítulo de la disputa
por la reforma laboral, la provincia de Buenos Aires volvió a sacar a la luz
una iniciativa que pretende modificar estructuralmente el modo en que se
resuelven los conflictos laborales. Se trata del proyecto de ley que crea la
Instancia de Conciliación Laboral Obligatoria Prejudicial (ICLOP), enviado por
el gobernador Axel Kicillof a la Legislatura en junio de 2025 y que fue
recientemente defendida por el ministro de Trabajo, Walter Correa, quien pidió
por avances en el tratamiento de la misma dentro de la Legislatura bonaerense.(pagina12 28/01/2026)
De
concretarse, esta instancia “conciliatoria”, sería obligatoria, impidiendo que los conflictos lleguen a los tribunales y tengan la posibilidad de que los trabajadores consigan dictámenes favorables. Esta mentada y engañosa "contrarreforma" tiene, al igua que el proyecto de Milei, el propósito de de bajar los costos laborales para los
empresarios, acabando con lo que denominan "industria" del
juicio.
Si ya
estaba claro que la burocracia de la CGT no iba a hacer nada, salvo acciones
para la tribuna, y que el peronismo iba a negociar la reforma -la mayoria de los
gobernadores ya lo reconocen- queda también claro que el sector “progre” del
PJ va para el mismo lado,
porque, en definitiva, defiende los intereses, de las grandes
patronales, que, para aumentar la “productividad” buscan la destrucción de los
derechos obreros.
Tanto el gobierno nacional como los que se pintan de
oposición están en la misma trinchera. Por eso la izquierda, si pretende
mantener su independencia politica, debe dejar de rogarle a la CGT que haga
lo que nunca hará -enfrentar a la reforma- para impulsar desde las bases una
gran campaña contra esta política antiobrera y el conjunto del ajuste, campaña que
desemboque en acciones de lucha coordinadas a nivel regional y nacional.

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