Donald Trump no solo tiene conflictos externos, en el corazón del imperio también se desarrolla la lucha del movimiento de masas, empujada por la crisis y la política contra los inmigrantes de la Casa Blanca.
Las protestas
contra el accionar salvaje del ICE, policía de control inmigratorio, comenzaron hace
tiempo pero escalaron en masividad y radicalización desde el fusilamiento de una mujer por
parte de un miembro de esta patota, que acaba de asesinar a otra persona en
Minnesota.
En ese marco, la
detención de un niño ecuatoriano despertó más la indignación popular y llevó que sindicatos e incluso pequeños comerciantes, organizaran un paro masivo
con grandes movilizaciones contra la presencia de ICE en la ciudad.
Miles de personas desafiaron este viernes las
bajas temperaturas en Mineápolis para
protestar contra las masivas redadas antiinmigración del gobierno de Estados Unidos, y varios
negocios cerraron sus puertas en medio de la indignación por la detención de un niño de cinco años.Restaurantes, comercios e instituciones
culturales bajaron sus persianas tras las convocatorias para desafiar las
operaciones de los agentes en esta ciudad del estado de Minnesota, en el norte
del país. (Página 12
24/01/2026)
Estas movilizaciones
democráticas ponen en evidencia que en EEUU es una
olla a presión a punto de explotar. Minneápolis, la vanguardia de la resistencia a las
políticas migratorias, tiene una riquísima historia de luchas obreras. Allí, en medio de otra gran crisis, la de los años 30, sus trabajadores protagonizaron
grandes huelgas encabezadas por los combativos camioneros, bajo la conducción del trotskismo
La política de Trump golpea a la fracción más pauperizada
de la clase obrera yanqui, los migrantes, que realizan, por lo general, las tareas
más precarias e informales, prácticamente sin ninguna clase de protección legal. La reacción de este sector es comprensible, aunque lo más importante del estallido en Minneapolis es
la solidaridad active de cientos de miles de estadounidenses que no son
perseguidos por el ICE, y que, supuestamente, serían beneficiados por estas prácticas inhumanas.
La reaparición de algunos militantes de las Panteras Negras,
exhibiendo armas y provocando de manera directa a las fuerzas paramilitares del
ICE, le otorga a las movilizaciones un condimento especial, ya que las
radicaliza mediante la agitación de la
propaganda armada, algo que en Estados Unidos ha sido, a lo largo de su
historia, moneda corriente.
Los
revolucionarios debemos solidarizarnos con esta lucha democrática que debilita aún más al
imperialismo yanqui, ya que las huelgas y protestas podrían jugar un papel similar al de las masivas
movilizaciones y el boicot a la guerra de Vietnam, en un contexto en el que las
grandes potencias imperialistas se preparan para librar una nueva Guerra mundial
por el dominio del mercado mundial.

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