Por Damián Quevedo
Uno de los argumentos del PTS, a través del cual cuestiona al procesamiento contra Cristina, es la utilización, por parte de los fiscales, de la figura de "Asociación ilícita". Los compañeros dicen, que si la condenan por esa razón, los jueces sentarán un precedente que después utilizarán para perseguir y reprimir a luchadores obreros y de izquierda.
Aunque esta misma figura se usó contra Mauricio
Macri, en un juicio por corrupción en las obras públicas, el PTS no puso el
grito en el cielo como ahora. A pesar de
que en el fallo el juez reconoce que la “asociación ilícita” comenzó en 2003,
cuando Iecsa era propiedad de los Macri, incluido el presidente, tanto Franco
como sus hijos quedaron afuera[1]
Los camaradas no miden con la misma vara a los dirigentes del PJ y a los de Juntos por el Cambio. Que el reaccionario poder judicial se empodere utilizando mecanismos para la persecución política, es preparatorio para dirigirlo contra el pueblo trabajador. Un experimento que ya está haciendo Morales en Jujuy contra toda organización que sea opositora[2].
El PTS embellece, en los hechos, a los kirchneristas, usando la misma lógica que aplicaron para defender a Lula da Silva o Evo Morales, cuando dijeron, que, los procesos judiciales contra ellos, fueron golpes de Estado. La principal fuerza del FITu, se ubica a la cola de personajes que ejercieron o ejercen el poder, a quienes los marxistas denunciamos como verdugos de la clase obrera.
No rechazamos la lucha por los derechos democráticos, que son conquistas del movimiento de masas, sabemos, por la experiencia histórica, que es mucho mejor para la organización y la lucha obrera que existan esas libertades. ¡No es igual vivir en un régimen militar, que en una democracia burguesa, por más limitada que sea!
Pero hacemos esto cuando realmente está amenazada la libertad de reunión o a manifestarse, o cuando existe la posibilidad de que los de arriba impongan un régimen más reaccionario o una dictadura abierta. ¡Ninguna de estas amenazas subyace detrás del proceso a la vicepresidenta, que no irá presa, por todo lo que falta para llegar a un fallo definitivo y, además, por sus fueros!
Los compañeros se colocan frente al kirchnerismo, como si expresara a un sector o un campo burgués superior al que encarnan Macri, Larreta, Bullrich y compañía. En los hechos, y más allá de sus intenciones, están empezando a jugar un papel parecido al de de aquella izquierda que construyó los Frentes Populares, durante el siglo XX.
Los Frentes Populares fueron alianzas de gobierno
con fracciones burguesas, a las cuales, comunistas y socialistas definieron
como progresistas. Aunque no integraron esos frentes, otros sectores de
izquierda, aún más radicalizados que los partícipes directos de estos frentes, capitularon, acompañándolos desde afuera, de manera "crítica".
Esta clase de posicionamientos es producto de la presión de las capas medias dentro de los partidos revolucionarios. La historia, como dijimos muchas veces, muestra que la lucha de clases, que no es lineal, pone a los partidos revolucionarios ante presiones y pruebas, que, según cómo las enfrentan, definen sus rumbos estratégicos.
Trotsky, al ser consultado en medio de las
discusiones sobre la revolución española, por el revisionista Schachtman, si
los revolucionarios debían apoyar en las Cortes el presupuesto militar
solicitado por Negrín. Su sorpresa (según aclara él mismo) fue mayúscula, al
recibir la siguiente respuesta de Trotsky: “Si hubiésemos tenido diputados a
Cortes, hubiéramos votado contra el presupuesto de Negrín (...) Votar el
presupuesto militar de Negrín significa otorgarle apoyo político”
Aquí la política de los campos, tal como la
aplica Schachtman, tiene un aparente asidero en la realidad, puesto que los dos
campos realmente existen y están enfrentados en guerra civil. El presupuesto
que solicita Negrín es para combatir al fascismo; por ello, dice Schachtman,
deberíamos aprobarlo.
La respuesta de Trotsky, de evitar cualquier acto
de solidaridad política con el gobierno burgués, es la que se desprende de la
política bolchevique y las lecciones de la revolución rusa. Así como se derrotó
a la sublevación de Kornilov y a la contrarrevolución denunciando a Kerenski y
conquistando el poder, la única garantía para la victoria definitiva e
histórica contra el fascismo es la política de independencia de clase,
orientada hacia el derrocamiento del gobierno burgués frentepopulista de Negrín
y la conquista del poder por el proletariado[3].
Es fundamental recordar esta enseñanza de Trotsky, en cuanto a que los revolucionarios y las revolucionarias consecuentes no pueden ni deben tener ningún gesto de solidaridad para con un gobierno burgués, como es el caso de Cristina, cuyo poder real en el manejo del Estado es muy superior al del mismísimo presidente.
Consideramos de suma importancia debatir estas posiciones, con el propósito de fortalecer las filas de la izquierda revolucionaria, en un contexto en el que la clase obrera necesita contar con una dirección política consecuente, que para serlo debe ser, total y absolutamente independiente de cualquier fracción burguesa o burocrática.
[1] La izquierda Diario 18/09/2018
[2] La Izquierda Diario; Editorial 28/08/2022
[3] Nahuel Moreno; La traición de la OCI.

Cayó la industria cayó el empleo cada vez quedan menos obreros ... Y el porcentaje mayor de empleados son estatales de oficina y cuando les hablas de conciencia de clases te dicen conci... De qué? Aunque el ajuste denigra el poder adquisitivo. No asumen que pertenecen a este sector al de los trabajadores.. si no hay lectura y no hay doctrina en el pueblo entonces hay que empezar a replantear el debate. En este contexto ya el mismo acto de formar un frente electoral presentarse a elecciones y formar parte del sistema aceptar el poder ejecutivo legislativo y judicial . Ya es un acto absolutamente Anti revolucionario. Creo que cambio el paradigma muchachos..
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