Los revolucionarios frente y los hechos sucedidos en Recoleta


Por Comité Ejecutivo de CS

La oposición patronal, empujada por jueces y fiscales que se acomodan frente a un posible, o casi seguro, cambio de gobierno, salió a la ofensiva contra el peronismo, pegándole en su lado más visible: la corrupción de su principal figura, Cristina Kirchner, que, según sus propias palabras, no es otra cosa que una “gran burguesa”.

Maestros en el arte del engaño, los peronistas se encontraron con la posibilidad de montar un nuevo número, otro de esos, en los que el amo -como en la canción de cierto rockero- “juega al esclavo”, pero no cualquiera, sino a su líder, un reciclado y decadente Espartaco, que le dice a su tropa que “es hora de descansar, ha sido un día largo” desde su casa, ubicada en uno de los barrios más conchetos de la capital.  

La unidad peronista, montada alrededor del circo judicial, le sirve más a Massa que a la propia Cristina. Al súper ministro le importa, igual que a la columna vertebral del PJ, que no son los gobernadores ni los intendentes, sino la burocracia sindical, que pase el ajuste de la manera más disimulada posible. ¡La movilización por “la jefa”, es, en ese sentido, la cortina de humo que estos personajes necesitan, por lo menos, hasta que duren sus efectos adormecedores!

La maniobra de creación de una nueva “gesta popular”, que oculte, o disimule, esta pelea entre bandas que se disputan la caja del estado, les acaba de aportar un condimento nuevo, la represión ordenada por el jefe de gobierno capitalino, Horacio Rodríguez Larreta. ¡Vale aclarar, que, a la jefa de los reprimidos, no la protegen ni las milicias montoneras ni los piquetes obreros de autodefensa, sino efectivos de la Policía Federal!  

Esta situación terminó por unificar al peronismo y a una parte de la izquierda, que cuando Alberto y los suyos llenaron las calles de uniformados -para imponer la reaccionaria política del “quédate en casa”- no dijo ni pío, aceptando la política represiva que ordenaban desde la OMS y las cuevas del imperialismo. Ahora, esta izquierda exageró lo sucedido y puso el grito en el cielo “en defensa del derecho a protestar”.

Desde CS no avalamos el despliegue policial realizado por Larreta, ni su intento de fortalecer el aparato represivo de CABA, pero tampoco le vamos a dar más valor del que tiene, ya que la condenable represión no cambia lo central: ¡Continúa la pelea entre facinerosos, frente a la cual la izquierda debe delimitarse, diciendo que no solo Cristina debe ir presa, sino todos los que han gobernado y gobiernan al servicio de los grandes monopolios y el FMI!

Así lo entiende la clase obrera, que, mayoritariamente, mira con desconfianza o desprecio, tanto a Cristina como al resto de los políticos patronales, entendiendo que, mientras todo esto pasa, siguen aumentando los precios y las tarifas de una manera exorbitante. Que, mientras mantienen encendidas los reflectores del circo judicial, los de arriba aumentan los niveles de súper flexibilización y precarización laboral. 

Por esa razón, quienes ponen la “carne en el asador”, para garantizar las movilizaciones en defensa de la “jefa”, no son los trabajadores, sino una gran caterva de burócratas, arribistas y personas que maman de la teta del Estado nacional y de la mayoría de las provincias, que no están en manos de la oposición patronal, sino el Partido Justicialista o Frente de Todos. El movimiento obrero no cayó en la trampa, porque está sufriendo a Cristina y a su gobierno. 

Marx siempre insistió, en cuanto a que“el método de la economía política” debe ordenar siempre el pensamiento de los revolucionarios, que, para analizar la realidad, nunca podemos perder de vista la totalidad, y en ese marco, su dinámica principal, que no la marca el limitadísimo avance policial que tuvo lugar en Recoleta, sino el plan de ajuste de Massa, Cristina y el FMI y la crisis en las alturas.

No podemos apartarnos de esta premisa, razón por la cual debemos seguir proponiendo la movilización para acabar con todas las bandas que se disputan el manejo del Estado burgués. ¡Basta de ajuste y circo, construyamos -desde abajo- otro Argentinazo para echarlos -y meterlos presos- a todos! ¡Que abunden los trajes de rayas, para vestir a Cristina, Macri, Alberto, Larreta y compañía!

El gobierno nacional, a través de Página 12, quiere convertir los hechos de Recoleta en el punto de partida de su campaña electoral, con el verso de "enfrentar a la derecha". En una nota del 28 de agosto, firmada por Mario Wainfeld, titulada “A las calles contra la ofensiva de la derecha”, lanza esta consigna, que no puede engañar a los auténticos revolucionarios. ¡Hace rato que gobierna una fracción de derecha, que se llama Partido Justicialista! 

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