Por Damián Quevedo
En medio de
la novela judicial de Cristina Fernández y de los llamados del kirchnerismo, en
su amplio espectro, a la defensa de la “jefa”, el ministro de economía -en
función presidencial- en consonancia con los planes acordados con el FMI, avanzó
con el ajuste del gasto público.
Massa está
aprovechando el revuelo por el pedido de condena a la vicepresidenta y el apoyo
político del que todavía tiene, para acelerar la aplicación de medidas
antiobreras, en medio de una crisis que va mucho más rápido que las medidas gubernamentales.
En total,
el Ministerio de Economía redujo en $70.000 millones las partidas a la cartera
que dirige Jaime Perczyk (Educación), ya que también recortó en $5000 millones
una asignada originalmente a “infraestructura y equipamiento” para Educación.
En menor
medida, el Gobierno redujo el presupuesto para el Ministerio de Salud en
$10.000 millones, una partida que estaba destinado a la compra de productos
farmacéuticos y medicinales, bajo el programa de Prevención y Control de
Enfermedades Transmisibles e Inmunoprevenibles. En el entorno de Massa dijeron
que ese dinero estaba destinado a las vacunas COVID que iban a comprar a Rusia
(la Sputnik)[1].
Sin embargo, estos
recortes en salud y educación, que ni el propio Mauricio Macri se atrevió a
llevar adelante, son insuficientes para las exigencias de los grandes
capitalistas, que, cada vez que tienen la oportunidad, le reclaman a Massa que “pise
el acelerador”.
Junto con
liquidar el salario, mediante el ajuste inflacionario, las patronales quieren
avanzar aún más en contra de las conquistas históricas de la clase obrera argentina.
¡El ejecutor de estos ataques es, como siempre, el peronismo, que cuenta con la
complicidad de la burocracia sindical!
Pero, como recién
señalamos, la crisis va mucho más rápido que el ajuste del gobierno, situación
que es acelerada por la crisis política, lo cual llevó al superministro a pedir
auxilio nuevamente al FMI. ¡Es decir, que la salida que ofrece el gobierno, es
más y más endeudamiento!
En busca
de algo de alivio para la crisis de inflación, escasez de reservas y abultado
déficit fiscal, el Gobierno analiza solicitar un nuevo préstamo al Fondo
Monetario Internacional que está diseñado para ayudar a los países a garantizar
un crecimiento sostenible, según consignó la agencia Reuters.
Se trata
de un préstamo del Fideicomiso de Resiliencia y Sostenibilidad (RST), un fondo
especial del organismo, que podría solicitarse formalmente a partir de octubre.
El tema podría ser afilado en la gira que realizará el ministro de Economía,
Sergio Massa, a principios de septiembre, por Washington y New York[2].
Los
trabajadores no debemos dejar que nos distraigan las peleas entre los de
arriba, ya que, en el proceso judicial que involucra a la vice presidenta, no
está en juego ninguno de nuestros intereses. ¡Que se maten entre ellos, así,
cuando salgamos a pelear, será más fácil derrotarlos!
Debemos
prepararnos para enfrentar con dureza la topadora del ajuste, que aumenta tarifas,
recorta en salud y educación y aplasta el poder de compra de nuestros salarios.
Para eso, tenemos que organizar, desde abajo, asambleas, la coordinación nacional
de los conflictos y para pasar por arriba a la burocracia sindical, que está en
la misma vereda que los patrones.

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