Por Claudio Colombo
Sergio Massa se prepara para iniciar su gira por los Estados
Unidos, en la que rendirá cuenta frente a sus jefes, los dueños de los grandes
monopolios. Para eso, junto con la poda en el presupuesto educativo, de salud y
otras áreas, mostrará las reuniones que viene llevando adelante con los
capitalistas locales, poniéndose a disposición de los mismos.
Sin embargo, la “frutilla del postre” será -si le sale bien-
haber puesto en caja al movimiento obrero, tejiendo un acuerdo estratégico con
las cúpulas sindicales de la CGT, para lo cual acaba de “devolverles” una suma
importantísima, cerca de 21.000 millones de pesos, cuyo destino será,
supuestamente, cubrir el déficit de las obras sociales gremiales.
La decisión fue tomada por el ministro de Economía en las
últimas horas y apunta a descomprimir la tensión con el sindicalismo,
que le había advertido que “el sistema de obras sociales está al borde de
la quiebra” luego del ajuste que se instrumentó en el Ministerio de Salud, entre otros, y que iba a determinar que desde octubre no quedara dinero en
la Superintendencia de Servicios de Salud para compensar los reintegros de las
prestaciones de alta complejidad y medicamentos. (Infobae, 27 de agosto)
Por esa razón, y por lo que se viene, desde las cúpulas
gremiales, luego de amenazar con “paros” y otras medidas de lucha, están
dispuestos a apoyar la gestión que lleva adelante el ex presidente de la cámara
de diputados, convertido en “súper ministro”. Lo ven como una esperanza en
materia de gestión eficiente, en contraposición con Alberto Fernández, y como
una posibilidad de serenar las variables económicas y de que el
Frente de Todos llegue con mejores chances a las elecciones. (Infobae,
27 de agosto)
Los dirigentes que viven ejerciendo el oficio de traicionar a la clase
obrera, a cambio de este tipo de prebendas, saben que Massa se
guarda otro as en la manga para calmarlos, según indica la misma
fuente: está negociando contra reloj la prórroga del decreto 300, que vence
el 31 de agosto y que desde la pandemia estableció beneficios impositivos
y previsionales para las empresas de salud, como la reducción del 95%
de las contribuciones patronales al Sistema Integrado Previsional
Argentino (SIPA).
En ese marco, la burocracia va a seguir tratando de desviar
la atención, poniendo en el centro de su prédica al “ataque
del Partido Judicial” contra su jefa, Cristina Fernández de Kirchner, para que pase más desapercibido el ajuste. Sin embargo, como decía el ideólogo de
estos personajes, el general Perón, “la única verdad es la realidad”, y
la realidad es que crece la bronca obrera y popular por los tarifazos, el
aumento de los precios, la falta de trabajo, la súper explotación laboral, etc.
La izquierda y los sectores combativos deben hacer lo que no harán las cúpulas cegetistas, preparar la pelea de
fondo, impulsando la
construcción de una nueva conducción, sindical y política, del movimiento de
masas, que organice asambleas en los lugares de trabajo y los barrios, se juegue
a coordinar -por abajo- los conflictos y ponga en marcha otro Argentinazo.

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