La clase trabajadora y la izquierda tendrán que defenderse de los palos y las balas de Bullrich y Milei


En este contexto, el proyecto contempla un capítulo dedicado a la Seguridad Interior, cuya primera sección busca reglamentar la organización de las manifestaciones, fijando duras sanciones para los organizadores y aquella persona que impida el funcionamiento normal de los transportes. Además de la modificación propuesta al Código Penal, a través del artículo 331 del proyecto, el Gobierno define a la reunión o manifestación como una “congregación intencional y temporal de tres o más personas en un espacio público”, con el propósito de ejercer el derecho a la protesta. (Infobae 28 de diciembre)

Por Damián Quevedo y Juan Giglio

El presidente continúa con sus intentos de imponer grandes reformas económicas y políticas. Sin embargo, por ahora se tiene que resignarse a que su “mega proyecto” sea aprobado por el Congreso, en el que tiene muy pocos legisladores propios.  

En nombre del Poder Ejecutivo, el ministro del Interior, Guillermo Francos, entregó esta tarde al presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, un ambicioso proyecto de ley “ómnibus” que, en sus 664 artículos, contiene amplias delegaciones legislativas al Poder Ejecutivo nacional de emergencia pública en materia económica, financiera, fiscal, social, previsional, de seguridad, defensa, tarifaria, energética, sanitaria y social por dos años, con la posibilidad de prorrogar este plazo por otros dos años más, es decir, hasta la finalización del mandato de Javier Milei.

No solo eso: en sus disposiciones finales, el Poder Ejecutivo requiere que, además, el Congreso le apruebe el mega decreto de necesidad y urgencia 70/23 -con sus 366 artículos- que dictó la semana pasada para desregular la economía[1].

El paquetazo libertario puso en evidencia la debilidad gubernamental, ya que, luego de que Milei amenazara con ejercer el poder por decreto, se vio obligado a consensuar en el Congreso y a tender puentes hacia la CGT. Esto último es tan importante para Milei, que ordenó a sus fuerzas represivas que no “provoquen” a los burócratas en Tribunales.  

Más allá de estos retrocesos, el presidente, tratará de pasar por encima del parlamento e imponer reglas de juego mucho más duras. Esta manera de gobernar no es propia de Milei, es el producto de la crisis del régimen, que empuja a sus funcionarios a valerse de herramientas más antidemocráticas, de carácter bonapartista.

Así hicieron durante la cuarentena, cuando desde el Kirchnerismo trataron de meter al movimiento de masas en sus casas, asustándolo con los controles policiales en las avenidas o el bloqueo liso y llano de las provincias, como el que impuso Gildo Insfrán en Formosa.

Eso mismo hicieron, luego del fracaso de esta política de miedo, con el helicóptero y las fuerzas especiales del “Rambo” Berni, que, a la primera de cambio, tuvo que retroceder en chancletas frente al paro y la movilización de los colectiveros, que, para colmo, le llenaron la cara de dedos.

Eso mismo hace otro peronista, de la rama “cordobesa”, su gobernador, Llaryora, que reprimió los cacerolazos y ahora, luego de recortar los salarios de los empleados públicos, prepara nuevos operativos, que irán en consonancia con el protocolo de Bullrich y Milei.

Nada distinto hubiera hecho Massa, si hubiera ganado las elecciones, ya que él, como sus laderos más íntimos, tuvieron que admitir que no les quedaba otra que devaluar, lo que significa ajustar. ¡No existe ningún plan de estas características que no vaya de la mano de políticas represivas, es la historia del capitalismo que lo demuestra!

En ese sentido, y en muy pocos días de gobierno, Milei tuvo que enfrentarse con varias movilizaciones, frente a las que mostró los dientes, pero no mordió, ya que todavía está tanteando y se siente débil. Sin embargo, más allá de esta debilidad de origen, el gobierno irá más a fondo de lo que ha ido hasta ahora, ya que si no lo hace se caerá muy pronto. 

La izquierda y los sectores combativos deben asumir esta perspectiva y organizarse, no solo para impulsar las luchas y el centro coordinador de la resistencia, sino también para poner en pie la más que necesaria organización de la defensa de las marchas, las huelgas y del conjunto de la militancia, que será un objetivo de guerra por parte de Milei, que le ha declarado la guerra a la clase trabajadora y a su vanguardia.



[1] https://www.lanacion.com.ar/politica/javier-milei-envio-el-congreso-el-proyecto-de-ley-de-bases-y-puntos-de-partida-para-la-libertad-de-nid27122023/

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