Colombia, desorientación y crisis de la izquierda latinoamericana

 


Por Jorge Arboleda, Corriente Comunista Revolucionaria, 23 de junio de 2026, https://ccrimexico.blogspot.com/

El pasado domingo hubo segunda vuelta de elecciones en Colombia, en una contienda que marca una tendencia en América Latina: un antiguo activista, hijo de activistas y/o comunistas, convertido en político burgués, contra un derechista y apologista de la crueldad.

Iván Cepeda, senador por el partido Pacto Histórico, es filósofo y ha construido su carrera como política a través de la denuncia contra uno de los principales responsables del paramilitarismo en su país, Álvaro Uribe, quien fue presidente de Colombia entre 2002 y 2010, y bajo cuyo gobierno se dieron unos de los episodios más sangrientos de la historia de ese país, debido a su Plan Colombia, impuesto desde EE.UU.

Contra Iván, se presentó Abelardo de la Espriella -imagen de arriba- un abogado que, entre sus clientes se encuentra a Álvaro Uribe, así como varios empresarios acusados ​​de corrupción, y también miembros de grupos paramilitares; un amante de las armas, y quien confesó cometer actos de crueldad contra mascotas en su infancia.

Las plataformas electorales de cada uno de los candidatos se construyeron sobre ideologías muy diferentes. En el caso de Cepeda, prometió continuidad al gobierno de Gustavo Petro, enfocándose en la transición energética, en prolongar el programa de acuerdos de paz, en la redistribución de la riqueza y políticas ambientales.

Espriella construyó su campaña en base a un populismo punitivo, buscando acabar con la violencia en Colombia con mano dura, construyendo más cárceles y acabando con los acuerdos de paz, además de reducir los impuestos a los ricos. Sin embargo, ambos coincidieron en la necesidad de recortes presupuestales y burocráticos.

El resultado fue una victoria de de la Espriella por un margen muy reducido, menor al 1%, algo que ha sorprendido a la mayoría de la izquierda latinoamericana, especialmente al castro-chavismo, al bolivarianismo y a todas las corrientes reformistas. ¿Cómo es que un sujeto tan repulsivo como Espriella ganó la elección contra un hombre tan gentil como Cepeda?

La respuesta no está tanto en los dos contendientes, sino en los intereses de las clases en pugna. Colombia es un país que desde hace décadas mantiene una gran dependencia con el imperialismo estadounidense, y su clase dominante, así como la de muchos otros países del continente, ha demostrado que es incapaz de superar dicha dependencia.

Mientras que en Venezuela, Argentina, Ecuador, Brasil y Bolivia, el imperialismo chino llegó a representar una alternativa política para soltar ligeramente el yugo de la dominación yanqui, el caso de Colombia se parece más al de México y Perú, donde si bien China es uno de sus principales socios comerciales -que ha podido conquistar mercados muy importantes y arrebatárselos a EE.UU.- no ha logrado mover la balanza política a su favor, pues en estos tres países, quien domina la política es Washington.

¿Pero si los gringos controlan la política en México y Colombia, cómo se explican fenómenos como AMLO y Gustavo Petro? La respuesta está en el movimiento de masas. AMLO, si bien es un representante de la clase dominante, fue quien logró colocarse a la cabeza de una generación de mexicanos hartos y asqueados de los partidos políticos que habían gobernado este país por muchos años, ya falta de alternativas revolucionarias.

Él llenó el vacío político existente, además de que el movimiento de masas mexicano había sufrido numerosas derrotas desmoralizantes, desmoralización que logró ser aprovechada por MORENA, su movimiento. Al final, el obradorismo demostró que su proyecto en realidad era una continuidad al priismo disfrazada de transformación, [1] y el caso de Gustavo Petro no es muy diferente, pues fue resultado de un gran movimiento combativo que se dio en 2021 que marcó el desgaste de la política uribista.[3]

Sin embargo, por mejores intenciones de cambiar la realidad colombiana, su partido -Pacto Histórico- cometió el mismo error que la mayoría de los movimientos progresistas latinoamericanos modernos, es decir, no sostenerse sobre las demandas populares y el movimiento de masas, sino sobre los estrechos márgenes de la política burguesa nacional, navengando entre discursos soberanistas y nacionalistas, pero manteniendo los intereses de la clase dominante e nacional imperialista completamente intactos.

El gobierno de Petro tuvo la gran oportunidad de acabar de facto con uno de los peores flagelos que atacan a Colombia desde hace décadas, como lo es la “guerra contra las drogas”. Pero, su limitado entendimiento de este fenómeno, así como el estrecho lazo de varias instituciones del Estado colombiano con El Pentágono, provocó que esta guerra se agudizara en algunos sentidos.

Un ejemplo que dimos en otro espacio sobre las contradicciones del Estado colombiano y su relación con Washington, fue cuando Kristi Noem, la entonces secretaría de Seguridad Nacional de EE.UU., negoció con la ministra de Relaciones Exteriores, Laura Sarabia, la entrega de datos biométricos de los colombianos, supuestamente para ayudar a combatir el narcotráfico y el terrorismo, algo que hizo también en Guatemala, México y El Salvador. [2]

Todas estas contradicciones son algo que las masas que se movilizaron en 2021 contra el gobierno de Iván Duque han podido ver, por lo que eso podría explicar que Cepeda no ganara, pero no explica por qué una participación histórica en elecciones, con el 63% del padrón electoral, hizo ganar a un candidato tan abiertamente contrario a los intereses populares. En México tenemos un ejemplo reciente.

En 2006, mediante un fraude electoral demostrado y documentado, Felipe Calderón ganó la presidencia de México, e inmediatamente después de eso declaró una “guerra a las drogas”, que a la fecha continúa. Al final de su sexenio, Calderón era inmensamente impopular, tanto así que su partido fue el tercer lugar en la elección de 2012, lo cual marcó el regreso del PRI al poder del gobierno federal.

Este partido triunfó, bajo una plataforma centrada en tres ejes: La imagen de Enrique Peña Nieto como un “galán de telenovela”, la movilización masiva de las bases clientelares del PRI (al grado de su total agotación), y el secreto a voces de una pax narca, debido a que la mayor preocupación del pueblo mexicano en ese entonces, así como lo es ahora, era la violencia.

Otro ejemplo parecido es el del triunfo de Milei en Argentina, quien aprovechó el desgaste de las masas con el kirchnerismo y el macrismo, aunque a pocos años de haber asumido la presidencia enfrenta una terrible crisis económica y un rechazo generalizado. De igual manera se puede poner de ejemplo los resultados electorales en Chile, donde el nada destacado gobierno progresista de Boric simplemente no logró convencer a las masas chilenas, provocando la llegada de José Antonio Kast, quien es básicamente el Milei chileno.

Estos vaivenes entre gobiernos de derecha y de izquierda se están convirtiendo en una tendencia ante la necesidad de las masas de salir de las constantes crisis. El conflicto armado en Colombia es mucho más complejo que el de México, porque involucra a grupos que se autoproclaman marxistas como lo son las FARC, el ELN y sus respectivas facciones y disidencias. Sin embargo, el gobierno de Petro intentó combatir la violencia manteniendo la línea de mando con Washington, quien es el principal causante del problema.

Lo hizo, junto con el uso de novedosos e interesantes mecanismos de justicia y amnistía para tratar de reconciliar a los grupos beligerantes, pero sin ir a la raíz del problema y sin entender que la guerra contra las drogas no es otra cosa que un mecanismo complicado de intervención gringa para acelerar ciclos de acumulación capitalista a favor de sus multinacionales, bajo un negocio que favorece también a la burguesía nacional ya las fuerzas armadas. [4]

Entonces, debido a que los intentos de acuerdos de paz tienen ya muchos años y la violencia continúa, esto parece haber provocado un desgaste en las masas, que buscan alternativas para acabar con el problema, encontrando ejemplos supuestamente exitosos en otros países, como el caso de El Salvador, donde su gobierno presume una disminución drástica de la violencia mediante el populismo punitivo, la encarcelación masiva de personas, y el uso desmedido de los aparatos represivos del Estado.

De esta forma, la propaganda de Nayib Bukele ha encontrado eco en las masas latinoamericanas que buscan alternativas para salir de la vorágine de masacres constantes que sufre nuestro continente por la guerra contra las drogas. Por tanto, el triunfo de Espriella debe entenderse como resultado de un desgaste por la falta de alternativas dentro de los marcos tradicionales de la democracia burguesa colombiana, entre los cuales se encuentra el Pacto Histórico y el gobierno de Petro.

Las nuevas derechas aparecen no como un horizonte ideológico de las masas, sino como los intentos desesperados de estas para salir de los callejones sin salida que representan las democracias burguesas en el mundo, y esto es el resultado de la falta de un partido revolucionario de la clase obrera que logre canalizar y liderar el descontento de las clases oprimidas con las numerosas crisis del modo de producción capitalista.

[1] Ver sobre esto algunos artículos que hemos publicado sobre críticas al obradorismo, por ej. Jorge Arboleda: Neoliberalismo del bienestar, 16 de abril de 2026, https://ccrimexico.blogspot.com/2026/04/neoliberalismo-del-bienestar.html  ; por el mismo autor: La política laboral de la 4T. Una maravilla en el discurso, pero una engaño en la práctica, 19 de diciembre de 2025, https://ccrimexico.blogspot.com/2025/12/la-politica-laboral-de-la-4t-una.html  ; Momentos convulsos llaman a los revolucionarios a tomar acción. La debacle del obradorismo y las pugnas interburguesas abren el camino a una posible situación revolucionaria, 3 de noviembre de 2025, https://ccrimexico.blogspot.com/2025/11/momentos-convulsos-llaman-los.html ; El salario mínimo ya es letra muerta. El promedio de trabajadores mexicanos ya gana menos que el salario mínimo, 1 de agosto de 2025, https://ccrimexico.blogspot.com/2025/08/el-salario-minimo-ya-es-letra-muerta-el.html ; El aparato bonapartista de la 4T avanza. Nuevas reformas al ejército e intolerancia a la libertad de expresión, 25 de junio de 2025, https://ccrimexico.blogspot.com/2025/06/el-aparato-bonapartista-de-la-4t-avanza.html ; El Plan México: subordinación al imperialismo gringo disfrazada de soberanía, 21 de enero de 2025, https://ccrimexico.blogspot.com/2025/01/el-plan-mexico-subordinacion-al.html ; ver también Rubén Jaramillo y Héctor A. Rivera: Entre la realidad y la ficción. Una crítica a la “Cuarta Transformación” de México, 1 de octubre de 2023, https://ccrimexico.blogspot.com/2023/10/entre-la-realidad-y-la-ficcion.html

[2] Ver sobre esto por ej. Jorge Arboleda: Los gobiernos de México, El Salvador, Guatemala, Panamá y Colombia están vendiendo a sus pueblos al imperialismo yanqui, 15 de abril de 2025, https://ccrimexico.blogspot.com/2025/04/los-gobiernos-de-mexico-el-salvador.html

[3] Ver sobre esto por ej. CCRI: Fuera Duque y el régimen corrupto y criminal colombiano. Por un gobierno de los trabajadores y el pueblo, asentado en sus organismos democráticos de decisión, 11 de mayo de 2021, https://www.thecommunists.net/worldwide/latin-america/out-with-duque-and-the-corrupt-and-criminal-colombian-regime/#anker_1  ; ver también: Tito Vitali: Primero Chile, ahora Colombia, la llama de la rebelión sigue prendida, 29 de abril de 2021, https://convergenciadecombate.blogspot.com/2021/04/primero-chile-ahora-colombia-la-llama.html

[4] Sobre el tema de la guerra contra las drogas, el CCR ha elaborado numerosos documentos, y remitimos a los lectores a una sección dentro de nuestra página para conocerlos: https://ccrimexico.blogspot.com/search/label/Guerra%20vs%20las%20drogas , especialmente nuestra Tesis Sobre la Guerra Contra las Drogas en México y  las Tareas de los Revolucionarios, https://ccrimexico.blogspot.com/2024/12/tesis-sobre-la-guerra-vs-las-drogas-en.html

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