Primero Chile, ahora Colombia, la llama de la rebelión sigue prendida
Por Tito Vitali
Las protestas de este
miércoles en Colombia, que llevaron a las calles a miles de grupos descontentos
con la reforma
fiscal presentada por el Gobierno de Iván Duque al Congreso, dejaron
al menos dos muertes, 26 personas detenidas y 44 policías con lesiones, así
como cuantiosos daños materiales por acciones vandálicas, según las
autoridades. (DW, 29 de abril)
De acuerdo a este medio y otros, que cubrieron las
movilizaciones, los episodios más tensos
se vivieron en Cali (suroeste), donde la jornada comenzó caldeada después de
que un grupo de indígenas Misak derribaran la estatua del fundador de la
ciudad, el conquistador español Sebastián de Belalcázar. El alcalde de esa
ciudad ordenó una durísima represión, que dejó el saldo de varios heridos,
detenidos y un muerto.
En este contexto, desde las marchas se implementaron combativos
sistemas de autodefensa, única manera de enfrentarse con las fuerzas represivas
colombianas, que están entrenadas para imponer los planes de los respectivos
gobiernos patronales, a sangre y fuego, de manera coordinada con los grupos
parapoliciales, que continúan matando luchadores y luchadoras a lo largo y a lo
ancho del país.
Por todo esto, el ministro de Defensa, Diego Molano, tuvo
que admitir que hubo 44 policías heridos,
30 de ellos en Cali, (DW) Con el "No
a la reforma tributaria" impregnado en los cánticos de la multitud y
en sus pancartas, camisetas y afiches, miles y miles ganaron las calles de las
principales ciudades, desacatando en los hechos las políticas de cuarentena,
utilizadas por el gobierno para desviar la atención del movimiento de masas, y
de esa forma hacer pasar el ajuste.
El Ejecutivo, como en el resto de los países, se vale del
virus para aplicar sus planes, en este caso para imponer sus impuestos. Por esa
razón alega que necesita cerrar el hueco
que ha creado la pandemia en las arcas del Estado y, con la reforma tributaria,
espera recaudar 25 billones de pesos (unos 6.850 millones de dólares). (DW)
No casualmente, esta protesta tuvo lugar en lo que desde el gobierno
caracterizan com el peor pico de la
pandemia.
Desde Convergencia Socialista enviamos un saludo solidario a los trabajadores y al pueblo de Colombia, convocando al conjunto de las masas latinoamericanas a seguir su ejemplo, que es el mismo que nos están dando los portuarios y las portuarias de Chile, que fueron a la huelga, poniendo al régimien de Piñera contra las cuerdas. ¡Este Primero de Mayo, desde la izquierda, hay que hacer actos en las calles para solidarizarnos con estas justas protestas!




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