Irán: la fantástica parafernalia bélica yanqui ya no le alcanza para mantener su hegemonía... una gran noticia para los pueblos


Por Ernesto Buenaventura

La victoria de Irán en su guerra defensiva contra EEUU e Israel, tendrá consecuencias estratégicas, que se verán en el mediano y largo plazo. En primer lugar, porque quedó claro -para todo el mundo- que los yanquis ya han dejado de ser la potencia hegemónica, que, para obtener sus propósitos, le bastaba con amenazar al resto con la posibilidad de utilizar su fantástico poderío militar.

¡Con todo eso ya no le alcanza, a pesar de estar todavía por encima de los demás en términos militares! Es que, para ganar una guerra, debe conquistar el territorio enemigo desplegando tropas terrestres, algo que ya no puede hacer, porque su pueblo, de donde provienen los soldados, no quiere seguir sacrificándose "por la patria”, yendo a combatir a otros países como en otros tiempos.

En este marco, los pueblos oprimidos tampoco están dispuestos a dejarse prepotear por los yanquis, como lo demostraron los iraníes, incluso los y las que están en contra de la dictadura teocrática. La agresión imperialista los unificó, mostrándoles a sus enemigos, que, si osaban desembarcar en Irán, iban a recibir una paliza inédita, realmente catastrófica.

Eso mismo le está sucediendo a Israel, que sufriendo grandes pérdidas, materiales y humanas, en Líbano, en manos de la heroica resistencia popular, encabezada por Hezbola, que no es una “organización terrorista”, como propagandizan los grandes medios, sino un gran movimiento político, que ha hechado raices en el movimiento de masas en esa región de Medio Oriente. 

La crisis de la coalición liderada por Trump y Netanyahu terminó por romper sus alianzas con los imperialistas europeos y japoneses, que se negaron rotundamente a participar en la guerra. Estas potencias profundizaron sus enfrentamientos con Estados Unidos en el marco de la guerra comercial, que tiene a China como su gran su protagonista.  

Por todo esto, el acuerdo firmado por Trump no solo beneficiará Irán, que sale de la guerra más fuerte que antes, sino a todos los rivales comerciales de los yanquis, que aprovecharán lo sucedido para tratar de avanzar algunos casilleros en la lucha por conquistar los mercados que perdió o está a punto de perder la "gran potencia del norte". 

Las altas cúpulas del Partido Comunista Chino deben de estar analizando si este no es el momento para avanzar varios casilleros, apoderándose de Taiwan, lo que podría iniciar una guerra directa interimperialista. Todo esto ratifica lo que venimos caracterizando desde hace un tiempo: la crisis y retroceso de los EEUU, la voracidad de los chinos y la debacle general del capitalismo, consolidan y profundizan la tendencia hacia una guerra clásica.

Los períodos de grandes guerras son, desde siempre, el caldo de cultivo de las revoluciones sociales, como la que seguramente explotarán en esta nueva época que se está abriendo. Los revolucionarios y las revolucionarias debemos prepararnos para intervenir con audacia para disputar la dirección política del movimiento de masas, para lo cual debemos trazar rayas con todas las potencias y fracciones de la burguesía.

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