Hidrovía, escenario en el que se libró uno de los grandes combates de la guerra entre el imperialismo yanqui y el imperialismo chino
La licitación por el control de la Hidrovía entró en su
etapa final y una empresa inclinada hacia el imperialismo yanqui tiene grandes
posibilidades de controlar esta ruta estratégica por los próximos 25 años.
A días de que el Gobierno defina quién se
queda con el negocio millonario del dragado y balizamiento, el consorcio
belga-argentino de Jan De Nul y Servimagnus armó una propuesta que deja afuera
a las empresas chinas y se alinea directo con Estados Unidos y Occidente.
Con los números a su favor frente a sus
competidores, el grupo detalló cómo piensa manejar la caja más grande del
comercio exterior argentino. Las empresas garantizaron que su plan no necesita
dinero prestado de gobiernos extranjeros ni acepta intromisiones de otros
Estados. Para asegurar esto, avisaron que van a contratar a proveedores
tecnológicos de Norteamérica, una jugada que calza justo con la política
exterior del actual Gobierno nacional[i].
Esto sucede en medio de reclamos públicos por pate de
Donald Trump, sobre la intromisión y el tráfico de influencias por parte del
imperialismo chino en la licitación de la Hidro vía en Argentina. La disputa es
parte del intento estadounidense de recuperar mercados y el control de los
recursos de América Latina.
En ese marco, el gobierno nacional, aunque no puede
romper los lazos comerciales con China, ya que la mayor parte de las
exportaciones de materias primas va a parar a ese país, trata de concederle a
Trump todo lo que puede en materia comercial.
Esta ruta fluvial no es un elemento menor, ya que por ahí
circula el 80% de las exportaciones locales. No solo es la ruta más barata para
el traslado de todo tipo de mercancías, sino que abarca y contiene un conjunto importante
de recursos naturales y económicos.
La concesión que planea otorgar el gobierno es, de hecho,
una privatización de esta vía, cuyo control quedará en manos de una
multinacional, que además está ligada al imperialismo yanqui, no por el origen
de su capital, pero si por intereses comerciales.
El consorcio integrado por Jan De Nul NV y
Servimagnus SA ratificó los lineamientos estratégicos, tecnológicos y
operativos incluidos en su propuesta para la concesión de la Hidrovía
Paraná-Paraguay, presentada en el marco de la licitación impulsada por el
Gobierno nacional. El documento señaló que el esquema incorpora soluciones
tecnológicas provistas por compañías occidentales y proveedores especializados
“priorizando principalmente soluciones provenientes de los Estados Unidos”[ii].
Este es un vuelco significativo por parte de estos
capitales, que, hasta hace poco tiempo mantuvieron contratos con empresas
estatales chinas. Es evidente la presión por parte del gobierno de Trump y la
colaboración del gobierno nacional para que este comercial haya tenido lugar.
En pleno mes de la revolución de mayo y sus primeros
gritos independentistas, la entrega de recursos estratégicos al imperialismo,
demuestra que este, al igual que los demás gobiernos patronales, trabajan para
que nuestro pueblo sea víctima del saqueo, de una u otra potencia imperial.
Solo un gobierno de trabajadores, impuesto por la
movilización revolucionaria de la clase trabajadora y el pueblo, podrá romper
estas cadenas, única manera de reindustrializar al país y poner los recursos
naturales al servicio de esta política y del conjunto de la población.

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