Aníbal Fernández reafirmó que, si gana el PJ, mantendria todas las reformas libertarias ¡Son lo mismo, no hay duda!
Por Damián Quevedo
Otra vez la mano invisible de Sturzenegger está detrás
del intento de darle rienda suelta a la versión más salvaje del capitalismo. Ahora,
con un proyecto enviado al Congreso, cuyo objetivo es otorgarles a las grandes empresas
la posibilidad de que se manejen por encima de la ley.
La legislación vigente permite que el Estado pueda jugar
un papel de árbitro, de manera de evitar que la competencia entre los
capitalistas convierta en una guerra -sin reglas- por el mercado. Milei
pretende eliminar esos límites a la voracidad del capital, beneficiando así a
los sectores más fuertes del capital, los monopolios.
Según fuentes oficiales, uno de los
principales cambios que introduce el proyecto libertario es que dota de más
poder al estatuto de la compañía, ya que pasa a ser el órgano que “manda” sobre
las sociedades. “Se termina la tutela del Estado sobre cómo los socios
organizan sus negocios. Las normas de la ley pasan a ser supletorias. Las
restricciones estatales serán excepcionales y de interpretación restrictiva.
Otro de los puntos -que será de los que
genere mayor polémica- es que las sociedades quedarán habilitadas para someter
sus conflictos internos al derecho extranjero. También a pactar cláusulas
arbitrales en el estatuto para resolver controversias sin depender de la
Justicia ordinaria[1].
De esta manera, una empresa que opera en Argentina podría
actuar en base a las leyes vigentes en EEUU, Corea o cualquier país del mundo,
con lo cual no deberá rendirle cuentas de sus acciones al Estado argentino. De
sancionarse, esta normativa, convertiría al país en una especie de paraíso
fiscal y comercial capitalista.
Esta política es más que coherente con la línea general
del gobierno libertario, que busca atraer inversiones ofreciendo condiciones
excepcionales, beneficios que no existen en ningún lugar del mundo. Este va de
la mano de la reforma laboral, cuya implementación significiará un avance hacia
la cuasi esclavización de millones trabajadores.
Todo esto demuestra que el capitalismo, en su época de
decadencia final, está llevando a la humanidad a la prehistoria, a la barbarie. Por otra parte, las variantes populistas no plantean nada distinto, de ahí las declaraciones de
Aníbal Fernández en el programa “Gelatina”, que, cuando le preguntaron que
haría con las reformas libertarias, contestó muy suelto de cuerpo que no las tocaría.
“El exjefe de Gabinete del kirchnerismo Aníbal Fernández
dio una sorprendente respuesta en las últimas horas al ser consultado sobre qué
medidas de la gestión de Javier Milei dejaría vigentes en el hipotético caso de
ser presidente. “Todo. No toco nada. Y empiezo a mirar pedacito por
pedacito. Porque el esfuerzo que le hicieron hacer al pueblo argentino no se
puede dilapidar ni dejar de costado”… (La Nación, 23 de mayo)
Los trabajadores debemos pelear contra estos proyectos y
la posibilidad de que continúen de la mano del PJ u otras opciones patronales, ya
que todos los representantes del capital están de acuerdo en marchar para el
mismo lado.
La actual situación, donde las encuestas muestran un
crecimiento fabuloso de la figura de Myriam Bregman, es una gran oportunidad
para poner en pie un gran movimiento que se plantee acabar con el capitalismo e
imponer el gobierno de la única clase capaz de cambiar todo al servicio de las
mayorías, la clase trabajadora.
[1] La Nación 29/05/2026

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