La visita de Peter Thiel y el "Talón de Hierro" imperialista
Por Jacobo Everhard
Llegó al país Peter Thiel, uno de los principales capitalistas de Silicon Valley y de las llamadas inversiones de riesgo, fundador de la billetera virtual Paypal y Palantir Tecnologies, especializada en recolección y procesamiento de datos para las agencias de inteligencia. Este contratista privilegiado del Pentágono, es la clase de piratas del capital con los que se vincula el gobierno libertario, que está desesperado por conseguir dólares para pagar la deuda y enriquecerce.
No
es casualidad que Javier Milei haya decidido ayer clausurar el acceso de la
prensa a la Casa Rosada. La medida —sin antecedentes en la historia reciente—
coincidió con la visita del magnate Peter Thiel, uno de los hombres más
influyentes del complejo tecnológico-militar global y un empresario que milita
en pos de derrotar al sistema democrático[i].
El
complejo militar industrial, núcleo vital del imperialismo yanqui, con el que realiza jugosísimos negocios Peter Thiel, privilegia el uso de la tecnología por sobre el despliegue de
tropas. Ese es el gran activo de los burgueses del Silicon Valley, que no solo
trabajan para EEUU –en función de las agresiones externas y la represión
interna- sino también para el sionismo.
En ese sentido, el objetivo del viaje de Thiel a la Argentina, es tranzar con Milei y su banda para apropiarse de una porción significativa de
los recursos naturales del país, la moneda de cambio que les ofrecen los libertarios a los
grandes capitalistas. Además, este criminal cibernético está interesado en la gestión mileista, porque es uno de los ideólogos
del anarco capitalismo.
Thiel
es parte de un grupo de líderes tecnológicos sintoniza con la denominada
"Ilustración Oscura", una corriente que tiene entre sus referentes a
Curtis Yarvin (1973), quien también pregona la eficiencia del capitalismo sin
restricciones, y ha planteado reemplazar las democracias liberales por una
tecnocracia o monarquía de CEOs[ii].
Estos
multimillonarios sostienen que el capitalismo es incompatible con
el régimen democrático. A pesar de que sus ideas, como las de Milei, son
difíciles de llevar a la práctica –por un contexto político y social adverso, al menos por el momento- sostienen sus planes en un hecho concreto, real: el capitalismo,
en su etapa más decadente, no puede seguir funcionando con la democracia representativa, necesita imponer regímenes dictatoriales,
como el que describió en 1908 el escritor Jack London en su novela “El talón de
Hierro”.
El Talón de Hierro» es el nombre del régimen que la gran Oligarquía Industrial construye en ese mundo distópico, donde las grandes corporaciones industriales han ido creando monopolios súper poderosos en las industrias estratégicas, hasta convertirse en una especie de casta social superior e impenetrable, que impone sus designios a través de un control parecido al del fascismo, del gobierno, la policía, el ejército y los tribunales de justicia.
Para evitar esa perspectiva, que Rosa Luxemburgo advirtió en su célebre frase “Socialismo o Barbarie”, hay que acabar con el capitalismo, con una poderosa revolución social encabezada por el único sector de la sociedad capaz de cambiar positivamente la realidad, la clase trabajadora. Los obreros se organizan para una vigorosa resistencia, en forma de una huelga sistemática de alcance mundial, que paralice todos los servicios, incluyendo las comunicaciones, y dejar así a los oligarcas en la indefensión... (El Talón de hierro, Jack London)


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