Buena noticia: el gobierno, cada vez más débil y aislado
Por Damián Quevedo
La ausencia anunciada de gobernadores y senadores en la apertura de la asamblea legislativa este sábado, es la pintura más clara de la situación del gobierno. Aunque Milei trató de conformar una mayoría en las cámaras y alianzas para las próximas elecciones, estas iniciativas fracasaron reiteradamente.
Esto no sucedió solo porque estallaron -y siguen estallando- escándalos políticos de todo tipo, sino porque el gobierno no puede comprar voluntades fácilmente, ya que las arcas públicas no están en condiciones de sostener un reparto relativamente coherente y consecuente.
La
relación entre la Casa Rosada quedó deteriorada a partir del fracaso de la
convocatoria al Pacto de Mayo en la última apertura de sesiones ordinarias. Más
allá de la foto en Tucumán, con la ausencia de Victoria Villarruel y la
presencia de Mauricio Macri, los gobernadores nunca fueron convocados para
discutir un nuevo esquema de coparticipación en un organigrama de gobierno que
ni siquiera cuenta con Ministerio del Interior y donde Guillermo Francos no
tiene manejo de partidas presupuestarias, todo sumado a la eliminación de la
Secretaría de Vivienda, el freno a la obra pública y las deudas de Nación ante
las cajas jubilatorias no transferidas[1].
Los errores políticos y la corrupción descarada coadyuvan a este aislamiento y echan leña al fuego de la crisis política. En ese marco, los medios de todo el mundo hablan de la corrupción del presidente. Esta situación escandalosa e agravó con la filtración de las grabaciones de la entrevista encarada por el lamebotas libertario Jonatan Viale.
¿Hasta cuándo y dónde puede sostenerse un gobierno sin apoyo de ningún sector importante de la burguesía? La respuesta a esta pregunta es más que concreta: ¡Hasta que se le acabe la paciencia a la clase trabajadora! Milei lo sabe, por eso el sábado, en su discurso, evitará referirse a dos aspectos de su política que afectan a los trabajadores, jubilaciones y reforma laboral.
Esto y la apertura del diálogo con los gremios docentes, a la que la burocracia accedió echando para atrás el paro del 5, son claras señales de debilidad. El ejecutivo sabe que puede sobrevivir, un poco más, abandonado por los capitalistas, pero no podría superar a los trabajadores y las trabajadoras, si se deciden a pelear.


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