Declaración política de CS: hay que construir un nuevo Argentinazo para acabar con el ajuste y los ajustadores


 ¡Hay que construir un nuevo Argentinazo!

Un plan de lucha para acabar con el gobierno de Milei y los planes del FMI

 

Por Convergencia Socialista (Sección Argentina de la CCRI), febrero de 2024, https://convergenciadecombate.blogspot.com 

 

Desde que asumió el poder, Milei ha intentado profundizar el plan de austeridad y los ataques antidemocráticos contra la clase trabajadora y las masas populares, que venían ejecutando los gobiernos anteriores, peronistas, macristas y otros. Para lograrlo enfrenta todo tipo de dificultades, ya que no tiene mayoría en el parlamento, carece del apoyo de varios sectores del aparato estatal y no cuenta con burócratas sindicales de su propio partido. Sin embargo, no hay razón para subestimar al enemigo, ya que Milei y su gobierno harán todo lo que esté a su alcance para que los y las de abajo paguen la crisis de su sistema capitalista.

 

Hay que derrotar sus planes y acabar con su gobierno. ¿Cómo se podrá lograr? Organizando una huelga general nacional activa, otro Argentinazo, que debe durar el tiempo necesario hasta lograr la victoria. Por supuesto, no hay que esperar pasivamente hasta que se produzca una huelga general nacional de este tipo, sino que se necesita preparar esa lucha. Convergencia Socialista apoya todas las formas de resistencia de las masas – desde manifestaciones, huelgas locales hasta huelgas generales por un período limitado – Sus militantes participarán en la organización de tales acciones, que aunque limitadas, pueden ser pasos previos en la preparación de la huelga general nacional para que caiga el gobierno.

 

Los trabajadores y las masas populares sólo podrán poner fin a Milei y sus políticas de ajuste si no confían en nadie más que en sí mismos. No pueden confiar en ninguna fracción del partido peronista, que gobernó en los últimos años imponiendo medidas de ajuste y entregando el país a los grandes monopolios imperialistas, tampoco en los dirigentes de las centrales obreras – CGT y CTAs – conformadas por burócratas traidores que defienden sus propios privilegios y los de las camarillas patronales que representan. Hay que construir una oposición fuerte dentro de los sindicatos que pueda destituirlos, convertir a los sindicatos en verdaderas herramientas al servicio de la lucha, para lo cual, deben funcionar de forma democrática.

 

Sólo se podrá derrotar al gobierno si las bases trabajadoras y populares se organizan de manera independiente en sus lugares de trabajo y barrios, a través de asambleas que discutan y resuelvan cómo luchar por sus demandas insatisfechas y por un plan económico alternativo. En estas asambleas habrá que elegir delegados – controlados y revocables por las bases – quienes, además, deben coordinar acciones con otras asambleas y coordinadoras a nivel regional y nacional. De esta manera se podrá comenzar a construir un verdadero y eficiente Centro de Coordinación de la Resistencia.

 

Miles de trabajadores y vecinos pobres, organizados en sus asambleas, tienen que tomar en sus manos la organización de la resistencia contra el gobierno. En estas organizaciones democráticas habrá que discutir qué tipo de país se necesita para salir de la crisis: el que proponen los capitalistas – que defienden tanto oficialistas como opositores – o el que que proponen las organizaciones socialistas, para conseguir un cambio de fondo, a través del único gobierno capaz de ir completamente en contra del capitalismo: el de la clase trabajadora.

 

Para eso, la Argentina debe convertirse en una gran asamblea popular, que tenga carácter fundacional y constituyente, donde todo el pueblo discuta y decida su futuro, que no puede quedar en manos de unos pocos mafiosos, que deciden todo entre las cuatro paredes del Congreso o la Casa Rosada (palacio de gobierno). Para imponer esta solución democrática, hay que echarlos a todos con una huelga general activa, otro Argentinazo.

 

La construcción, desarrollo y extensión de estas nuevas organizaciones ayudará, a través de la presión obrera y popular, a que ciertos sectores de la burocracia sindical se decidan a lanzar algunas medidas de lucha, que, aunque limitadas, serán importantes, porque servirán para paralizar sectores de la industria, el transporte, la educación o los servicios. En ese sentido, los luchadores tienen que promover que las bases les exijan, en asambleas y otras instancias relacionadas a sus respectivos sindicatos, que pasen de las palabras a los hechos.

 

Además, estos dirigentes burocráticos se verán obligados a ponerse al frente de la lucha, para no perder el liderazgo de sus bases frente al nuevo sindicalismo y la izquierda. Mientras tanto, en esos sindicatos, las organizaciones combativas deben organizar agrupaciones y listas que propongan reemplazar a las conducciones vendidas, de manera de recuperar los gremios para la lucha.

 

Mientras no exista una dirección alternativa apoyada por las masas, los socialistas deben intervenir con valentía dentro de los sindicatos, proponiendo a los trabajadores que exijan acciones, como manifestaciones nacionales, huelgas parciales y generales. Al mismo tiempo, hay que denunciar a las conducciones burocráticas por su inconsecuencia, explicándoles a las bases que solo organizarán luchas limitadas, tratando de defender sus intereses burocráticos, por la presión de sus trabajadores o la combinación de ambos factores. Nunca serán fieles servidores de los trabajadores, por eso la tarea de los revolucionarios es ayudar a establecer una nueva dirección obrera, ¡consecuentemente combativa y democrática!

 

* Por el aumento inmediato de salarios, para que superen el costo de la canasta familiar y se reajusten mensualmente, según el índice de inflación.

 

* Por el desconocimiento de los pagos de la fabulosa deuda, para que con estos fondos se financie un gran plan de obras al servicio de la reconstrucción de la economía nacional, que dé trabajo a los millones de desempleados y aumente la calidad de vida del conjunto, con más fábricas, escuelas, ferrocarriles, hospitales, suministro de electricidad y gas, etc.

 

* Expropiación y nacionalización, bajo control obrero, de empresas privatizadas, grandes industrias, bancos y supermercados, para que funcionen al servicio del pueblo y no de los mafiosos que se lucran con la pobreza del conjunto.

 

¡Contra cualquier intento de atacar los derechos conquistados por el movimiento de mujeres, como el del aborto gratuito y la organización de miles de comités de mujeres que enfrenten y venzan todas las manifestaciones de violencia de género!

 

*¡Por un Argentinazo para acabar con el Plan de Ajuste del FMI y el gobierno de Milei!

 

* Por la conquista de la segunda y definitiva independencia nacional, rompiendo vínculos con las grandes potencias que saquean los recursos, como Estados Unidos, China, Europa, Rusia y compañía.

 

* Que el país se convierta en una gran asamblea popular, donde todo el pueblo discuta, de manera democrática, qué modelo se necesita para salir de la crisis

 

* ¡En ese espacio democrático, los socialistas propondremos la ruptura con el sistema capitalista y la implementación de un gobierno obrero y popular basado en organizaciones democráticas y de autodefensa de las masas!

 

* Para luchar por estos objetivos y la unidad de los revolucionarios, sumate a nuestro partido, Convergencia Socialista y nuestra Corriente Comunista Revolucionaria Internacional, RCIT.

 

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