Ingreso argentino al BRICS, o el intento de cambiar a los imperialistas de ojos azules por otros de ojos rasgados



Por Damián Quevedo

Alberto Fernández apareció finalmente, ya que desde la derrota electoral no daba señales de vida. En estas últimas horas, entre saqueos y préstamos del FMI, el presidente salió a mostrar una supuesta nueva victoria de su gobierno, el ingreso de Argentina al grupo de los BRICS. 

La noticia se conoció a primera hora de hoy, cuando el presidente Alberto Fernández anunció que a partir del 1 de enero de 2024 la Argentina ingresará como socio al bloque de los BRICS conformado por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica. Desde el arco opositor en la política nacional no sólo criticaron lo comunicado, también pidieron que pase previamente por el Congreso de la Nación[1]. 

Esta es una pequeña y esperada victoria para el sector del peronismo que encabeza el presidente, quien viene intentando ubicar a nuestro país entre los aliados de Xi Jinping. Esta gente no pretende independizar a la Argentina del yugo imperial, sino cambiar el dominio de los Estados Unidos por el de otro imperialismo. 

Estar en el área de influencia china, es exactamente igual que ser sojuzgado por los yanquis, ya que ambos oprimen a los pueblos. Es que el BRICS es un bloque comercial, donde las relaciones comerciales son desiguales, ya que se producen entre potencias y semi colonias. En ese marco, Argentina tendrá que competir con países como Brasil, que ganó el mercado chino de la soja. 

Por otra parte, la ilusión de que vuelva a surgir otra locomotora asiática, que arrastre el crecimiento económico de su periferia, como en el ciclo de expansión anterior a 2008, no es más que eso, una ilusión. China, más que una locomotora es una gran zorra a motor, porque está siendo afectada por el estancamiento global. Aunque crece, ese proceso es insuficiente para el grado de acumulación de capital que necesita reproducir. 

Las tensiones crecientes con Estados Unidos hacen que sea peligroso para Argentina integrarse al bloque chino-ruso, sobre todo porque el Estado nacional aún está atado al carro del FMI, lo que significa que forma parte de lo que el imperialismo yanqui considera su patio trasero. 

Los trabajadores debemos impulsar otro tipo de política exterior, una que parta del aprovechamiento de las actuales circunstancias para independizar al país de todas las potencias. Desde esa ubicación, Argentina debe relacionarse con los pueblos en lucha e impulsar su liberación nacional y social, mediante la construcción de una Federación de Estados Independientes, que solo será posible con gobiernos revolucionarios, de carácter socialista, de la clase trabajadora. 

Todos los partidos patronales solo buscan perpetuar la dependencia y la entrega de los recursos a una u otra potencia. En las elecciones hay que trazar rayas con todos estos y votar a la izquierda, que es la única que propone la liberación nacional y social, que es, en definitiva, el Socialismo. 



[1] Infobae 24/08/2023

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