Crisis del régimen y peleas en las alturas: "Vivimos revolcaos en un merengue y en el mismo lodo todos manoseados..." (*)
Por Damián Quevedo
Otro escándalo le estalló en la cara al gobierno nacional, luego de las escuchas ilegales y los chats filtrados que llevaron a la renuncia de Julián Leunda, jefe de asesores de Alberto Fernández. ¡Este nuevo affaire tiene un nuevo capítulo, aunque con reminiscencias de la última dictadura militar!
Tomando revancha por los ataques contra el ministro de seguridad de CABA Marcelo Dalessandro, que lo obligaron a pedir licencia, legisladores de la oposición patronal utilizaron esta movida para pedirle un informe público al ex titular del ministerio de defensa y actual responsable de los espías, Agustín Rossi.
El pedido de informes se centra en la eventual participación de cuatro coroneles retirados que habrían sido contratados como “personal civil de inteligencia” en la AFI u otro organismo del sistema de inteligencia, como la Policía Federal, Gendarmería o alguna fuerza de seguridad. Sus nombres serían Augusto Javier Cayo, Enrique Jesús Tonazzi, Leopoldo Daniel Lobo y Sergio Daniel Skobalski[1].
Esta "mesa militar" tendría como invitado de lujo al ex jefe del ejército y amigo personal de Cristina Fernández, Cesar Milani, quien tuvo que renunciar a su cargo por haber formado parte de las patotas que secuestraron y mataron luchadores durante la represión dictatorial. Como todos saben, las conversaciones filtradas también golpearon al PRO, ya que allí aparecen los chats de Dalessandro, utilizados por el Kirchnerismo para pegarle a la principal fuerza opositora.
Legisladores porteños del Frente de Todos pidieron la renuncia inmediata del ministro de Justicia y Seguridad de la Ciudad de Buenos Aires, Marcelo D’Alessandro, después del escándalo desatado por la nueva filtración de chats donde, entre otras cosas, se observa cómo el funcionario recibe información y asesoramiento de Silvio Robles, el hombre de extrema confianza del presidente de la Corte Suprema, Horacio Rosatti[2].
Esta noticia fue aprovechada por Alberto Fernández para realizar otra fantochada, tratando de recuperar algo del espacio en la interna oficialista. El presidente convocó a los gobernadores para exigir el juicio político al juez de la Corte Suprema Rosatti.
La decadencia del régimen político es tan grande, que los partidos patronales que alternaron en el gobierno en las últimas décadas, en vez de discutir planes o políticas de gobierno -con las que coinciden en el fondo- recurren al espionaje, las denuncias y los "carpetazos", para hundirse entre sí. ¡No hay diferencias entre ellos en cuanto a la ejecución del ajuste que les ordena el FMI, sólo disputan el manejo de la caja estatal!
Desde la izquierda y el movimiento obrero en lucha debemos aprovechar estas disputas en las alturas para pasar a la ofensiva, pegándole al gobierno y trazando rayas con quienes pretenden reemplazarlo. Además, tenemos que denunciar estas prácticas, porque los servicios de inteligencia que están utilizando para dirimir internas, sirven principalmente para atacar a los luchadores y las luchadoras. ¡Hay que luchar por su disolución!


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