El imperialismo yanqui retrocede frente a la competencia interimperialista y se torna más guerrerista


Por Ernesto Buenaventura

La relación e Trump con Milei, o mejor dicho su simpatía por Argentina, no reside en la comunión ideológica entre ambos mandatarios, sino en el interés económico y militar del imperialismo yanqui por esta zona en particular.

Estados Unidos atraviesa un largo período de declive y pérdida e mercados por parte de otras potencias imperialistas, principalmente China, pero también de derrotas militares históricas, como acaba de suceder en la guerra contra Irán, que fue humillante.

En esta situación, la ex potencia hegemónica prácticamente abandonó la lucha por los mercados fuera de lo que considera su patio trasero. Al mismo tiempo creció su aislamiento político y militar, algo que lo demuestra su ubicación en la OTAN, que dejó de ser una prioridad.  

Las potencias europeas, aunque menores si las contamos de manera individual, son bastante importantes de conjunto, razón por la cual se han aprovechado de la debilidad yanqui para trazar rayas anteriormente impensadas, ubicándose como competidores cada vez más directos, luego de China.   

En ese marco, el continente americano ya no es el viejo territorio de caza de los estadounidenses, porque China se hizo fuerte y conquistó mercados a diestra y siniestra. Por eso, la recuperación del “patio trasero” no será una tarea fácil para Trump y su banda, que, para lograrlo, tratará de apoyarse en los nuevos mandatarios derechistas.

China, que construyó -y continúa construyendo- varios corredores bioceánicos en Latinoamérica, interconectados con sus decenas de rutas internacionales, superó a Estados Unidos en el rubro naval, donde cuenta con una flota moderna y enorme, que transporta sus mercancías rápida y eficientemente en todo el planeta.

El programa naval de los asiáticos creció exponencialmente. Según datos del Ministerio de Industria y Tecnología Informática de ese país, en 2025 su volumen de construcción representó el 55,7% del total mundial. Asimismo, recibió el 74,1 % de las nuevas órdenes y concentró el 63,1 % de los pedidos pendientes de entrega.

Si pretende competir en igualdad de condiciones con China, EEUU necesita derrotarla en ese terreno, algo difícil de concretar porque la productividad en ese rubro de su principal competidor lo superó con creces. Trump ha intentado resolver la desventaja valiéndose de su poderío militar, una dinámica que continuará con el actual gobierno republicano o con el que lo suceda.

Por esa razón, amenazó con invadir Groenlandia, hasta que logró que le habilitaran la instalación de tres bases militares en la gigantesca isla. Después presionó fuertemente a Panamá para expulsar a las empresas asiáticas de la logística del canal y lo declaró una prioridad de seguridad nacional, aunque por ese cruce sólo pueden pasar embarcaciones comerciales, no buques de guerra, que por su dimensión y calado requieren de otra profundidad.

Es allí en donde emerge la gravitación del último paso interoceánico, compuesto por el estrecho de Magallanes y el pasaje de Drake al sur de la isla de Tierra del Fuego, que no sólo es uno de los seis pases estratégicos a nivel global, sino que es uno de los mejores lugares para operar y esconder submarinos balísticos, en casos de crisis[i].

Aunque la crisis y pérdida de hegemonía estadounidenses es una buena noticia para los trabajadores y los pueblos oprimidos, no significa que las potencias rivales se conviertan en nuestros aliados, ni, mucho menos, que  el imperialismo yanqui sea menos peligroso y agresivo que antes. ¡Todo lo contrario, ya que actúa como una fiera herida a la que no le queda otra que agredir salvajemente a sus adversarios!

La lucha contra la dominación imperialista yanqui, china, europea, japonesa, rusa y demás, es, hoy por hoy, inseparable de la que llevan adelante los trabajadores contra los planes de ajuste que implementan los nuevos virreyes de la recolonización, como Milei.

Para conquistar el bienestar del conjunto no solo será necesario derrotar a los cipayos nativos, habrá que expulsar definitivamente a todos los imperialismos, de manera de conquistar la segunda y definitiva independencia nacional, única posibilidad de reindustrializar al país. Esto se podrá concretar con una revolución social que imponga un gobierno revolucionario de la clase trabajadora y el pueblo pobre.  

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