Santilli por Adorni, un cambio de figuritas que no resuelve la crisis del régimen, que continúa y se profundiza
Con el mismo estilo que utilizó el gobierno durante todo
el Adornigate, finalmente, y de forma tardía, eyectó al funcionario procesado
por corrupción, quien fue reemplazado por el ex macrista Diego Santilli, con el
que tratará de retomar la iniciativa parlamentaria para continuar con el plan
de ajuste y saqueo, la motosierra.
La traumática y extensa salida de Manuel
Adorni de la Jefatura de Gabinete, reconfigura el escenario en el Congreso.
Hace meses que la situación del ex vocero condicionaba la agenda parlamentaria,
y no había paso que el oficialismo pudiera dar sin encontrarse con los
cuestionamientos al funcionario acusado de enriquecimiento ilícito por parte de
aliados y opositores.
Sin Adorni, se despeja la cancha para llevar
al recinto temas que quiere empujar el gobierno nacional, como el Súper Rigi,
la reforma de la ley de Salud Mental, la reforma política, y una nueva ley de
sociedades. En la reunión de labor del Senado de este martes se definirá si
esta semana se volverá a la carga con el proyecto de Inviolabilidad de la
Propiedad Privada que quedó pendiente en la última sesión por falta de quorum.[i]
Pero, aunque se hayan liberado del chorro, el daño ya
está hecho, Milei perdió una parte fundamental del capital político que lo
llevó a la Casa Rosada y ya nadie cree sus promesas de combatir a la corrupción. Los
escándalos anteriores, como el de las criptomonedas, cuyo expediente judicial
sigue en marcha, no dañaron tanto la imagen presidencial como la obscena demostración
de choreo por parte del ex jefe de gabinete.
Milei también perdió otra parte del discurso con el
que sedujo a una gran parte de la sociedad, presentándose como un político
distinto a los de la “casta”. La victoria electoral de LLA en
dos elecciones fue, más que por capacidad propia, debido al rechazo de la mayoría a los políticos profesionales y la burocracia -sobre todo la
peronista- sobre quienes proyectó su frustración.
Con la salida de Adorni se corona un proceso que inició
el primer día del mandato de Milei, a través del cual el nuevo ejecutivo se
llenó de gente de la “casta”, proveniente del macrismo, la fracción liderada por Patricia Bullrich,
los Menem, y ahora Santilli, un ex peronista y ex macrista convertido en libertario, representante genuino del grupo de parásitos que viven del Estado.
Todo esto forma parte del proceso de
desgaste del régimen político, que está cada vez más desprestigiado, a pesar de
las encuestas que vuelven a posicionar a Milei por encima de Kiccillof y de ciertos "triunfos" económicos. Nada de
esto frenará la dinámica de ruptura del movimiento de masas, tanto con el peronismo como con el
resto de las opciones patronales.
Esto lo demuestra el crecimiento de la popularidad de Myriam Bregman, quien podría y debería convertirse en el eje alrededor del cual se construya un gran movimiento que se
juegue a liderar la resistencia e impulse el verdadero cambio, que vendrá luego de la derrota del capitalismo y sus agentes, con una
revolución social que dé lugar a un gobierno obrero y popular.



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