Argentina vs Inglaterra, una pelea simbólica entre la sumisión al imperialismo y la independencia nacional
Por Ernesto Buenaventura
El gobierno nacional, con el visto bueno de la mayoría de
los partidos patronales, demostró nuevamente que es un lacayo del imperialismo
yanqui, aceptando y apoyando la decisión de FIFA, que, con el apoyo logístico del FBI, la CIA y la policía migratoria, prohibió el ingreso de
hinchas argentinos con símbolos o imágenes de las islas Malvinas.
En el marco del partido de fútbol que
disputará este miércoles por la tarde la selección argentina contra el
combinado inglés en semifinales del Mundial 2026, la ministra de Seguridad
Alejandra Monteoliva indicó que Estados Unidos reforzó las medidas de seguridad
en el estadio de la ciudad de Atlanta y acentuó que la FIFA prohibirá el uso de
banderas, camisetas y cualquier objeto que tenga el dibujo de las islas
Malvinas o que haga alusión al histórico reclamo geopolítico por la soberanía
territorial[i].
No deja de sorprender la estupidez del gobierno libertario, que en un contexto en el que su imagen continúa cayendo -debido a las consecuencias nefastas de la motosierra sobre la mayoría del pueblo- sale con esta clase de gestos, que lejos de ayudar a Milei y los suyos, avivan la bronca y el descontento social. Con estas actitudes, los admiradores de Margaret Thatcher, politizaron aún más al partido contra los piratas, exacerbando el desarrollo de la conciencia antiimperialista de las masas.
Milei agudiza la crisis política y el descontento social,
porque además de sobre valorar su propia fuerza no termina de entender que en
este país hay determinados símbolos que no se pueden tocar, como
Malvinas. Algo parecido a lo que le pasó cuando se metió con las universidades y provocó la reacción de millones, que defienden lo que valoran como una gran conquista,
la educación pública y gratuita.
En el mundial emergió otra batalla simbólica entre dos polos irreconciliables: la sumisión al imperialismo y
el anhelo de independencia, pelea que al otro día de la semifinal se trasladará
al Congreso. Allí se discutirá la nueva ley de tierras, con la que el
gobierno pretende borrar los límites legales para que extranjeros, (personas o
empresas) se adueñen de territorios estratégicos.
Hasta ahora, la normativa vigente establece un límite del 15%
en todo el país y no más de 1000 hectáreas en la Pampa Húmeda, pero también
prohíbe la compra de terrenos en zonas limítrofes o protegidas. De aprobarse el
proyecto en cuestión, se avanzaría hacia una especie de balcanización de la Argentina.
La oposición “dialoguista” se alineó detrás del gobierno, mientras que el peronismo, que solo cuestiona la ley de palabra, no está dispuesto a frenarla con la única herramienta capaz de hacerlo, la movilización obrera y popular. Es que, unos u otros, más allá de las diferencias de formas y colores, se rinden a los pies de las grandes potencias y disputan el sillón de la Rosada no para defender los intereses nacionales, sino para ejercer como modernos virreyes de la recolonización.



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