Crisis en todos los partidos capitalistas, una dinámica que la guerra interimperialista profundizará


Por Ernesto Buenaventura

El caso Adorni sigue golpeando, no solo al gobierno, sino a todos los partidos de la oposición patronal. Ahora le tocó al PRO de Mauricio Macri, que, luego de haber tomado cierta distancia del gobierno, volvió a quedar pegado a la crisis del oficialismo, luego de que sus diputados boicotearon el quorum para la interpelación del jefe de gabinete.  

Mientras el PRO se destiñe en la contradicción de cuestionar públicamente a Manuel Adorni pero protegerlo institucionalmente en el Congreso, el exministro de Educación Esteban Bullrich abrió una nueva grieta interna: presentó su “renuncia irrevocable” al partido que conduce Mauricio Macri y lo acusó de actuar con “conveniencia política” en vez de coherencia ideológica[i].

La ruptura de Esteban Bullrich dejó a Macri mucho peor de lo que ya estaba, con un partido que continúa desmembrándose. Esa es la dinámica que predomina en el PRO, que ya ha perdido a varios de sus cuadros más importantes, como el ex intendente de CABA Rodríguez Larreta, que se fue para formar su propio partido o la mismísima Patricia Bullrich, quien, junto a otros dirigentes, se pasó a La Libertad Avanza.    

Esta situación crítica se repite, aunque con un folklore propio, en el PJ, donde las peleas públicas entre kicillofistas y cristinistas se han transformado en un verdadero culebrón que amenaza con dividir al “partido del orden”. La distancia entre ambas fracciones es cada día mayor, no por una cuestión de “ideas” o programas, sino porque cada sector defiende intereses patronales diferentes.

Todos los partidos patronales están atravesados por la disputa entre las grandes potencias que se disputan el control del mercado mundial, Estados Unidos y China, empujando a los dirigentes del capitalismo vernáculo a alinearse con uno u otro imperialismo. Kicillof tiene lazos más que fuertes con Beijing, a diferencia de Cristina, que está más cerca del Partido Demócrata yanqui.

Varios gobernadores que suelen apoyar a Milei -confeso proyanqui- hacen negocios con los chinos, porque sus economías se sostienen en base a la exportación de materias primas hacia ese país. Por eso, no es casual, que un aliado de los libertarios, el gobernador de Corrientes Gustavo Valdés, días atrás se haya reunido con Kicillof para tejer ciertos acuerdos relacionados a la cercanía de ambos con la gran potencia asiática.

Los libertarios están fragmentados en por lo menos cuatro grupos: los que responden a Karina Milei, los que están con Santiago Caputo, los que se alinean con vice presidenta Villaruel y los que responden a Patricia Bullrrich. Cada fracción hace negocios con diferentes sectores de la burguesía imperialista, como ocurrió en la licitación por la Hidrovía, donde se enfrentaron la banda de Karina y la del “mago del Kremlin”, Santiago Caputo.

La profunda división entre los representantes de las grandes patronales crea condiciones más que propicias para que los trabajadores salgan a luchar por sus demandas insatisfechas y triunfen. Pero también, para que construyan una alternativa política independiente, con la izquierda revolucionaria a la cabeza, con la perspectiva de hacer una revolución social que dé lugar a un gobierno de los y las de abajo.  


[i] Pagina12 25/06/2026

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