Los chanchullos del jefe de gabinete de Milei siguen
saliendo a la luz y hundiendo a Milei y toda su banda. Además de los viajes y
gastos personales pagados con dinero público, continúan apareciendo propiedades
difíciles de justificar para los ingresos y el patrimonio declarado por este
personaje nefasto.
Aunque el núcleo duro lo sigue acompañando, cada día que
pasa lo hace con más reservas. Solo la diputada Lemoine apareció en los medios
con un perfil alto que el resto, tratando de justificar lo injustificable, con
argumentos dignos de una película de ciencia ficción.
Manuel Adorni falla, una y otra vez, en las
dos áreas que –se presume– son su expertise: la comunicación y la contabilidad.
Probablemente porque su incremento patrimonial y sus exorbitantes gastos serían
imposibles de justificar en una planilla de Excel o una conferencia de prensa.
“Con mi plata hago lo que quiero”, se limitó a decir el miércoles y evitó
explicar cómo se pagó el jet privado que tomó para ir a Punta del Este.
La respuesta llegó ayer a la Justicia. El
agente que vendió el vuelo confirmó que lo abonó la productora de televisión de
Marcelo Grandio --que tiene contratos con el Estado-- y contradijo al jefe de
Gabinete, que asegura haberlo pagado él. En medio de estas versiones cruzadas,
el juez Ariel Lijo solicitó a la TV Pública que entregue los contratos
vinculados al caso[i].
La justicia, que ya venía acorralando al gobierno
nacional desde varios frentes, ahora aceleró la marcha con esta causa, que está
en manos del juez Lijo, quien, probablemente lo utilice para vengarse o
chantajear a alguna de las fracciones en pugna dentro de La Libertad Avanza.
El hecho de que avancen las causas contra el oficialismo
no se debe a la “división de poderes”, una verdadera falacia, sino a que la
mayoría de la clase dominante le soltó la mano a Milei, porque no cree que él y
su plan -que perjudica a gran parte de las patronales locales- terminen bien.
Este culebrón, que demuestra la debilidad del gobierno
libertario, golpea en la línea de flotación de todo el régimen político, que,
en ese marco crítico, aún no cuenta con una carta de recambio inmediato, lo
cual, si explota una nueva rebelión social, puede ser más que peligroso para
los de arriba.
Por esa razón, y para preservar la “institucionalidad”
burguesa, el poder judicial -última instancia o garantía de la misma- trata de
poner paños fríos. Mientras procesa funcionarios, del oficialismo y la
oposición, defiende la existencia de ciertas libertades y conquistas, como el
derecho a la protesta, para que la situación no se desmadre.
La estrategia de "orden público"
del Ejecutivo recibió un revés jurídico. El fiscal Rodrigo Cuesta dictaminó
ante la Cámara Contencioso Administrativo Federal que corresponde desestimar el
recurso de apelación del Gobierno y dejar firme la sentencia que declaró nulo
el protocolo anti piquetes. Para el funcionario, la resolución del Ministerio
de Seguridad excedió sus facultades al intentar regular derechos fundamentales
mediante una normativa administrativa que, en la práctica, anuló garantías
constitucionales básicas[ii].
Este revés judicial para el gobierno, que limita los
planes represivos de la banda libertaria, no casualmente, tuvo lugar después de
las multitudinarias marchas por el 50 aniversario del golpe de Estado del pasao
24 de marzo, que fueron, en los hechos, un toque de atención para los
capitalistas, que saben que la consciencia democrática de la mayoría del pueblo
argentino continúa estando en un nivel altísimo.
Es que el movimiento de masas demostró, de manera
contundente y efectiva, que en este país no hay lugar -por el momento- para represiones
salvajes, ni, mucho menos, para el negacionismo. La clase dominante, a través
de una de sus herramientas principales, la justicia, tomó nota y anuló el
protocolo de Bullrich, una expresión cabal del cambio en las relaciones de
fuerza que está desarrollándose en el país.
Esta realidad ocurre en un momento crucial para el
gobierno libertario, ya que su principal mentor, Donald Trump, está sufriendo
una derrota política y militar contra el país al que pretendió humillar rápida
y efectivamente, Irán. Lo que sucede con el jefe de la Casa Blanca afecta
negativamente, también de manera rápida y efectiva, a su lacayo del patio trasero.
¡Buenas noticias para los trabajadores y el pueblo, que
deben aprovechar las circunstancias para pasar a la ofensiva! Buenas nuevas, en
definitiva, para la izquierda revolucionaria, que, en este marco, cuenta con inmejorables
posibilidades de disputar la conducción, política y sindical, de los y las de
abajo.

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