Súper Tazón, un conejo malo le mordió el rabo a Trump
Estados Unidos y buena parte del mundo vibran anualmente con la final del “Football” yanqui, el famoso “Súper Tazón”. Tan importante es este evento, que en el entretiempo suelen participar los y las artistas más importantes del planeta, como Gloria Stefan, Madonna, Beyoncé, Bruno Mars, Coldplay y un largo etcétera de estrellas que facturan fortunas.
Para comprender el fenómeno, basta con conocer la pauta publicitaria del show, que este año estuvo cerca de los 300000 dólares por segundo... ¡Una locura total! En ese marco impresionante y multimillonario, el cantante convocado fue el reciente ganador del Grammy, Benito Antonio Martínez Ocasio, más conocido como Bad Bunny, el “Rey del Pop” portorriqueño.
La puesta en escena, que contó con la participación de grandes figuras del espectáculo, como Karol G, Pedro Pascal, Ricky Martin y Lady Gaga, tuvo un claro y potente mensaje político, que giró en torno a la defensa de los derechos de la inmigración latina en Estados Unidos, que está siendo atacada, encarcelada y deportada por las bandas de Donald Trump.
Tanto Bad Bunny -conejo malo- como la mayoría de los y las estrellas que fueron premiados/as horas antes en la entrega de los Grammy, desfilaron por la alfombra roja de este otro gran festival, munidos de pines con consignas contra ICE, la policía migratoria. Además, varios/as tomaron la palabra para cuestionar al presidente y sus políticas contra la comunidad latina.
La reacción no tardó en llegar. Trump descalificó el show por “inmoral” y por el perreo “frente a niños”, confirmando que el mensaje había molestado. La queja moralista resultó profundamente incoherente al contrastarla con videos públicos en los que el propio Trump aparecía realizando gestos sexualizados en actos y programas televisivos —incluso en contextos familiares— y con su vínculo social documentado con Jeffrey Epstein, con quien había compartido eventos y fotografías durante años. (La izquierda diario, 8 de febrero)
La parte más emotiva del show en el intermedio del Super Bowl fue el momento en que un chiquito apareció mirando la entrega de los Gammy en una tele, justo cuando Bad Bunny gritaba “ICE out”. Todo esto, en un contexto de grandes movilizaciones contra la política migratoria y nuevas derrotas electorales del Partido Republicano, la última en uno de sus bastiones, Lusiana.
En las elecciones realizadas el sábado pasado en Louisiana, la candidata del Partido Demócrata, Chasity Martinez, obtuvo 62 % de los votos contra 38% de su contrincante republicano, en un distrito donde Trump había arrasado en las elecciones presidenciales de 2024. Esta derrota oficialista, la séptima consecutiva, enciende alarmas en la Casa Blanca, que pronto deberá enfrentar los estratégicos comicios de medio término. (Clarín, 8 de febrero)
Trump suma así 9 derrotas desde que volvió a la Casa Blanca: viene de perder las elecciones de gobernador en Virginia y Nueva Jersey y las alcaldías de Miami y Nueva York. Los demócratas también ganaron elecciones especiales en Kentucky, Iowa y Texas. A esto se suman los resultados noviembre pasado en Nueva Jersey y Virginia, donde los demócratas se hicieron con 18 bancas más. (La Izquierda diario, 8 de febrero)
Una traspié en noviembre, en las elecciones de renovación de las cámaras, sería un golpe tremendo contra las políticas antiobreras y antipopulares de Donald Trump, no porque ganen los demócratas, que no tienen nada mejor para ofrecerle al pueblo que republicanos, sino porque debilitarán al oficialismo y envalentonarán al movimiento de masas, que ya está calentando motores.
La gran lucha contra ICE tuvo su repercusión “artística” en el show del Súper Tazón y la entrega de los Grammy, alentando a que la mayor parte de la comunidad artística y cultural se sume al fenomenal y combativo proceso de defensa de los derechos democráticos, una victoria decisiva de los trabajadores y las trabajadoras que ganaron las calles en Minneapolis y otros estados.
Desde las semicolonias, como Argentina, debemos solidarizarnos activamente con estas movilizaciones y aprovechar la coyuntura para pelear con más fuerza que nunca contra la dominación del imperialismo yanqui y las potencias que pretenden ocupar su lugar en el actual proceso de recolonización del país y todo el continente. ¡Como siempre, y ahora más que nunca, no habrá ninguna salida para los pueblos sin romper las cadenas de la dependencia!




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