Rambo Bullrich y Karina, la coimera, junto al Súper Agente 86 -Smart- y Sigfrido, el jefe de la organización maligna, Kaos
Por Musa Ardem
El escándalo de las coimas en el seno del gobierno repercutió en las elecciones correntinas, donde el candidato libertario terminó cuarto en una provincia que Milei ganó ampliamente en las presidenciales. La combinación entre los efectos de la motosierra, la crisis económica y los últimos hechos de corrupción, dio vuelta la balanza.
Lo de Corrientes es un mal preámbulo para la elección bonaerense, que por su peso demográfico es la batalla crucial, la que define a la hora de construir poder político y, por lo tanto, una zona estratégica para el peronismo, que allí conserva cierta fuerza. Los libertarios quieren ganar en la provincia, para darle un mensaje positivo a los “mercados”, que ya los miran con mucha desconfianza.
Milei gano la presidencia pegándole al PJ, pero, parece que ahora, esta táctica no le sirve, porque su gobierno tiene todos los atributos de la “casta” que él y sus secuaces denunciaron para conseguir los votos en cuestión. El tiempo transcurrido, desde que asumió hasta ahora, dejó en claro que no ha sido más que otro producto publicitario, ya que no ha dejado de repetir las viejas prácticas de los políticos tradicionales.
En ese sentido, el último de los errores
gubernamentales, es la manera en que está encarando el escándalo de los audios.
Primero, porque optó por el silencio, y, segundo, porque cambió el mutismo por
un ataque escandaloso a la prensa que los publicó. Un grupo de constitucionalistas coincidió en señalar que la decisión
del juez Civil y Comercial Federal Alejandro Patricio Maraniello de prohibir la
difusión de supuestos audios de Karina Milei es “inconstitucional”, implica un
“acto de censura” y “viola la libertad de expresión”, porque se trata de un
caso de “interés público”[1].
A este acto de censura se suman las declaraciones de “Rambo”, Patricia Bullrich, que denunció una increíble conspiración, pergeñada por el periodista Jorge Rial, junto con espías rusos y chavistas. ¡Eso, y decir que fue Kaos -la organización maligna de la serie cómica El Super Agente 86- es prácticamente lo mismo! Queda cada vez más claro, que el relato libertario se derrumba, y que, la pregunta del momento, es cuánto tiempo tardará en caer la banda de Milei.
El período que transcurrirá desde las
primarias hasta las elecciones de octubre resultará eterno para el gobierno, que
tiene muy pocas posibilidades de recomponer la economía y recuperar el capital
político perdido. La clase obrera y el pueblo pobre, deben aprovecharlo para
salir a pelear por sus reivindicaciones más sentidas, en definitiva, para
acabar con la motosierra.

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