Por Guillermo Galantini
De estas elecciones, el dato más sobresaliente es el pobrisimo desempeño del partido que representa al gobierno nacional. Los seguidores de Milei, han conocido el polvo de la derrota electoral, no solo por la desconfianza generada en sus propios candidatos, sino por la crisis política que, en el último mes, ha sacudido al Gobierno de la motosierra. Coimas, evacuaciones y escraches impactaron en la decisión electoral de la provincia de Corrientes. Y por ello su magro resultado.
Ganaron los Valdés, que no era un dato inesperado. Sin embargo, a pesar de haber alcanzado un 70% de participación electoral, esos valores se muestran como los más bajos en la historia de elecciones provinciales, por lo tanto, ahí tampoco tienen nada para alardear. La derrota de Milei, el triunfo de los Valdés y el 70% (pírrico) de participación, son los datos más singulares de esta elección.
Pero ahora, viene la explicación más fina y las perspectivas que desencadenaran estos resultados: Eran 950 mil los electores y sólo participaron un poco más de 650 mil. La fórmula ganadora llegó a 330 mil votos, y, en las oposiciones, quedaron condensados otros 300 mil votantes, que, sumados a los 300 mil que NO FUERON A VOTAR, estarían representando una mirada de reojo para los nuevos gobernantes.
Los Valdés ganaron como efecto del gran aparato desplegado en los últimos 30 días y como producto de sus funcionarios, alianzas y partidos enquistados desde hace 25 años en la provincia. Pareciera que los incendios, la pobreza y la desaparición del niño Loan no habrían afectado el desempeño electoral de esta fuerza. PERO NO FUE ASI; en el 2021 Gustavo Valdés ganó por el 76% de los votos que, como hemos visto y entre otras cosas, los usó para cubrir de impunidad la desaparición del niño LOAN.
Hoy, su hermano, asumirá una Provincia envuelta en crisis económica y política impredecibles. Con mucho menos legitimidad; rápidamente deberá afrontar la dificultad en pagar sueldos. Es que su hermano, para abonarlos, ya tomó deuda por 45 mil millones de pesos. También, los Valdes ganaron, porque impulsan un DISPOSITIVO ELECTORAL ENGAÑOSO para el votante y beneficioso para las componendas electorales.
Ese cruce de situaciones
hace de las elecciones una farsa participativa: ¡Más de 60 boletas para 7
candidatos a gobernadores! ¡Alianzas, que a nivel provincial, se constituyen
con unos partidos y, esos mismos partidos, luego constituyen otras alianzas con
otros partidos en los 73 municipios en los que se votaron!
Una crisis de
representación que se remonta a los tiempos del 99, cuando en la provincia
brotó un movimiento asambleario que derrocó gobiernos, que luego, al igual que
en el 2001, pudieron reconstituirse y seguir administrando el Estado para
beneficio de unos pocos. Esa crisis no
lo resuelven las elecciones, pero también, superarlas, es el desafío que el pueblo correntino
tiene por delante.
Este resultado
electoral no es un cheque en blanco para la familia gobernante. No solo, que no lo es por razones cuantitativas -como las que expusimos- sino
por similitudes cualitativas que la coyuntura presenta. y que, además de ser
similares a las del 99, se empareja con otra crisis en puerta del gobierno
nacional. NADA HAY DE SEGURO PARA EL FUTURO DEL GOBIERNO.
En esas circunstancias, el gobierno de los Valdés será un aliado natural de las políticas nacionales. Será un servidor del ajuste de Milei contra trabajadores y jubilados, pero también seguirá el derrotero y el destino que el pueblo movilizado aplique contra semejantes políticas.
Las mayorías, principalmente el movimiento obrero y demás desposeídos, nada tienen que esperar de las medidas que vaya a tomar Juan Pablo Valdés en su gobierno. Al contrario, hay que estar alertas y prepararse para llevar adelante la movilización y la organización desde abajo, porque no solo vendrán por todos los recursos naturales (como ya lo están haciendo), sino que las crisis económicas que empiecen a padecer los grandes monopolios las querrán pagar sobre las espaldas del pueblo pobre.
Al desarrollo de la
crisis del sistema capitalista y a las formas de atraso y explotación que pretenden para nuestra provincia, se los debe enfrentar con la movilización social y todo tipo de formas asamblearias, donde las resoluciones del pueblo resulten más efectivas y directas- La mejor manera de resolver los problemas que este farsante
sistema electoral que ellos proponen. Es por ahí donde va la salida para las
esperanzas de las y los correntinos.

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