La movilización del miércoles al Congreso y las sucesivas
derrotas parlamentarias, acorralaron al gobierno y lo dejaron sin margen de
maniobra. En ese sentido, la mayoría opositora del Senado -impulsada por los
gobernadores de las provincias- dio este jueves una nueva estocada, con el
rechazo al veto a la ley de aportes del tesoro nacional.
La ley, que obligará al Poder Ejecutivo a repartir los ATN
con las provincias, fue sancionada en la última semana de agosto y fue vetada
por Milei el jueves de la semana pasada, un día después de haber tachado
también las leyes de financiamiento universitario y de apoyo al Hospital
Garrahan.
La señal del cambio en la situación fue el resultado
electoral de Buenos Aires, una derrota aplastante para Milei, que dinamizó los
sucesos posteriores. Sin embargo, previo al mismo, tuvo lugar otro hecho
decisivo, el escrache en Lomas contra Milei, Espert y compañía, protagonizado
por un sector de vanguardia que contó con la simpatía de millones.
Un grupo de vecinos, sin el PJ, la CGT y la mayoría de la
izquierda, echó a la banda libertaria, mostrándole al pueblo que los mileistas
son cobardes y están para el cachetazo. Esta contundente acción acrecentó la
bronca y envalentonó al pueblo, que, a posteriori, castigó a Milei en las urnas
y ganó las calles en contra de los vetos.
En otras circunstancias, este tipo de actividades no movían
el amperímetro de la resistencia. Sin embargo, en las actuales circunstancias, ayudan
a que crezca y se extienda, situación que se expresa a través de marchas, huelgas,
escraches o pequeñas acciones, como la de los pasajeros que cantaban en el
subte el hit del momento, “Karina coimera”.
La izquierda, en vez de orientar todas sus actividades en
función de la agenda política que le marca el régimen -principalmente alrededor
de las campañas electorales- debería alentar a su militancia, para que promueva
y se ponga al frente de estas reacciones populares, una manera práctica de
ganar influencia y una ubicación propicia para agitar el programa del
socialismo y la revolución.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario