El escrache a Milei-Espert en Lomas demostró que le gobierno estaba para el cachetazo



Lomas, un antes y un después 

Por Ernesto Buenaventura

La movilización del miércoles al Congreso y las sucesivas derrotas parlamentarias, acorralaron al gobierno y lo dejaron sin margen de maniobra. En ese sentido, la mayoría opositora del Senado -impulsada por los gobernadores de las provincias- dio este jueves una nueva estocada, con el rechazo al veto a la ley de aportes del tesoro nacional.

La ley, que obligará al Poder Ejecutivo a repartir los ATN con las provincias, fue sancionada en la última semana de agosto y fue vetada por Milei el jueves de la semana pasada, un día después de haber tachado también las leyes de financiamiento universitario y de apoyo al Hospital Garrahan. La señal del cambio en la situación fue el resultado electoral de Buenos Aires, una derrota aplastante para Milei, que dinamizó los sucesos posteriores. 

Sin embargo, previo al mismo, tuvo lugar otro hecho decisivo, el escrache en Lomas contra Milei, Espert y compañía, protagonizado por un sector de vanguardia que contó con la simpatía de millones. Un grupo de vecinos, sin el PJ, la CGT y la mayoría de la izquierda, echó a la banda libertaria, mostrándole al pueblo que los mileistas son cobardes y están para el cachetazo. 

Esta contundente acción acrecentó la bronca y envalentonó al pueblo, que, a posteriori, castigó a Milei en las urnas y ganó las calles en contra de los vetos. En otras circunstancias, este tipo de actividades no movían el amperímetro de la resistencia. Sin embargo, en las actuales circunstancias, ayudan a que crezca y se extienda, situación que se expresa a través de marchas, huelgas, escraches o pequeñas acciones, como la de los pasajeros que cantaban en el subte el hit del momento, “Karina coimera”. 

 La izquierda, en vez de orientar todas sus actividades en función de la agenda política que le marca el régimen -principalmente alrededor de las campañas electorales- debería alentar a su militancia, para que promueva y se ponga al frente de estas reacciones populares, una manera práctica de ganar influencia y una ubicación propicia para agitar el programa del socialismo y la revolución. 

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