sábado, 6 de septiembre de 2025

A 50 años de la masacre de La Plata... camaradas del PST, presentes


Por Juan Carlos Beica

Los días 4 y 5 de setiembre de 1975 ocho militantes del Partido Socialista de los Trabajadores fueron asesinados por una banda fascista defensora del gobierno de Isabel Perón, organizada por su ministro de “Bienestar Social”, José López Rega, quien comandaba la Alianza Anticomunista Argentina, o Triple A.  Durante la noche del 4 de setiembre, cinco compañeros/as terminaban de cenar y se preparaban para ir a una fábrica cercana llamada Petroquímica Sudamericana -hoy Mafissa- ya que se encontraba tomada por sus trabajadores.

Los/as militantes, que llevaban dinero del fondo de huelga recolectado por el PST, eran: Roberto Loscertales, dirigente de ingeniería y trabajador de Astilleros Río Santiago; Ana María Guzner, no docente universitaria; Lidia Agostini, odontóloga recién incorporada al PST; Adriana Zaldúa, empleada del Ministerio de Obras públicas y dirigente de la Facultad de Arquitectura; Hugo Frigerio, delegado del Ministerio de Obras públicas.  El auto en que viajaban fue interceptado por una patota de la Triple A, que dejó sus cuerpos en La Balandra -Berisso- a 26 kilómetros de la La Plata, con marcas de tortura, desfigurados por los golpes y acribillados con itakas. El cuerpo de Adriana tenía 79 balazos.

La indignación invadió a la militancia partidaria, que se reunió en el local de la calle 54, entre 7 y 8, a pocas cuadras de la plaza San Martín y de la casa de gobierno. Al promediar la tarde, tres compañeros que habían ido a denunciar la masacre también fueron secuestrados y asesinados. Apareciendo en un descampado en las afueras de la ciudad. Carlos Povedano, delegado en el Ministerio de Previsión Social; Patricia Claverie, militante de la Juventud Socialista de Avanzada del PST y OscarLucatti, trabajador del Ministerio de Obras Públicas, fueron sorprendidos por la Triple A en la calle 8, entre 54 y 55, a plena luz del día cuando viajaban en un Fiat 125.

El PST denunció con los crímenes y convocó a la movilización a todas las organizaciones, exigiendo “juicio y castigo”. Algunos/as dirigentes se acercaron a la gobernación, pero su titular -Victorio Calabró, uno de los responsables de los ataques criminales contra la izquierda- estaba ausente al igual que el resto de las autoridades. Es que la ciudad estaba prácticamente en manos de la Triple A, íntimamente ligada a la policía que comandaba Calabró, aprovechando la “zona liberada” para secuestrar y asesinar militantes, preparando el terreno para el golpe de estado, que se impuso seis meses después.

Tantos años después de estos crímenes, continúa la impunidad, ya que no existe ningún responsable procesado ni detenido. Desde 1982 en adelante, ninguno de los gobiernos de la “democracia” quiso meter mano en el asunto, porque significaría involucrar a los máximos dirigentes del Partido Justicialista. Nadie quiso investigar, porque de esa manera se habrían conocido las relaciones mafiosas entre los políticos peronistas y las bandas parapoliciales que se organizaban en la cúpula de la policía provincial, las mismas patotas que siguieron actuando en la dictadura y fueron responsables de la segunda desaparición de Julio López, acatando las órdenes del genocida Etchecolatz.  

En ese marco, los gobiernos de los “derechos humanos” de  Néstor y Cristina, o el de Kicillof en la provincia de Buenos Aires, no avanzaron ni un milímetro, sino que profundizaron la política de impunidad de todos los gobiernos anteriores. Desde Convergencia Socialista recordamos a los/as compañeros/as caídos/as en La Plata en 1975, rescatando su compromiso con la militancia revolucionaria en una época en la que solidarizarse con las las luchas obreras y populares podía significar la muerte. Homenajeamos a camaradas que aportaron en la construcción del trotskismo morenista, cuyo legado teórico, político y programático sirve para asumir las posibilidades que tienen los revolucionarios y las revolucionarias de liderar los próximos combates entre las clases en un contexto de crisis brutal del sistema capitalista.

Este bagaje proviene de la elaboración de Nahuel Moreno y la conducción del PST, que con sus aciertos y errores emprendieron un combate político tremendo contra el peronismo, el reformismo y el foquismo pequeño burgués, nutriéndose de una práctica obrera e internacionalista consecuente. A 50 años de la Masacre de La Plata, continuaremos reclamando: ¡Investigación, juicio y castigo a sus responsables, ideológicos y materiales! ¡Basta de impunidad!

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