viernes, 15 de agosto de 2025

Libertarios y peronistas, dos caras de la misma moneda antiobrera


Por Musa Ardem

Javier Milei encabezó el acto de lanzamiento de la campaña electoral bonaerense junto al “Jefe”, Karina Milei, su círculo más cercano y lo que queda del Pro en la provincia. Durante el evento, Milei estuvo acompañado por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y gran parte de su gabinete. Otros referentes claves dentro del armado, como el titular de LLA en Provincia, Sebastián Pareja, y los hermanos Martín y Eduardo “Lule” Menem, también participaron del encuentro[1]. 

El contenido del discurso del “León” fue muy parecido al de sus últimas intervenciones públicas, ya que volvió a poner al kirchnerismo -Kicillof y Cristina especialmente- en el centro de sus histéricos ataques. El presidente repitió una táctica, que, hasta ahora, le ha servido para ganar las presidenciales y mantenerse en pie. Esta insistencia tiene que ver con una cuestión concreta: la mayoría de la población está cansada del PJ.

Sin embargo, tanto Milei como sus allegados, subestiman el contexto político y social, que nada tiene que ver con el que les permitió ganar las elecciones en 2023. El gobierno ya no tiene la vitalidad y frescura de entonces, porque, debido a su desastrosa gestión y crisis internas, debe encarar la campaña con un gran desgaste e importante pérdida de la popularidad. 

Las constantes y sistemáticas rupturas, el enfrentamiento público con la vice, los hechos de corrupción que involucran a Milei y sus funcionarios, junto con las consecuencias brutales del ajuste, que golpea a la mayoría de la población, se empezaron a reflejar en las encuestas. Estas indican un cambio en el estado de ánimo de las masas, que se expresa en odio o desconfianza hacia todos los políticos y sus partidos.

Esta situación no la capitaliza la izquierda electoral, principalmente el FITu, que, en vez de trazar rayas con todos los representantes del capitalismo, la “casta”, sigue yendo a la rastra del PJ. Esto tiene que ver con que los dirigentes de los partidos que conforman esta alianza, especialmente los del PTS, consideran que Cristina y su banda no son tan malos como la que lidera Javier Milei.   

Probablemente, esta dinámica se manifieste, como viene sucediendo en las provincias del interior, a través del voto en blanco y el ausentismo, una perspectiva que no fortalecerá al gobierno, aunque gane, porque será vista por los “mercados” -los grandes monopolios imperialistas- como un síntoma elocuente de que Milei no está en condiciones de garantizarles la gobernabilidad -a mediano y largo plazo- que necesitan para mantener sus negocios. 

Por esa razón, desde las altas cumbres de la burguesía ya están trabajando en la creación de una alternativa política más “razonable”, una alianza capaz de imponer la motosierra, pero con un poco más de tacto y cautela. Este parece ser el destino del nuevo “frente de gobernadores”, que une a representantes del PRO, el radicalismo y ciertos peronistas. 

Mientras construyen este nuevo engaño, los grandes capitalistas aplican la política del “limón exprimido”, utilizando a Milei -hasta que dure- para que avance en todo lo que pueda contra los derechos obreros y la entrega del país a los grandes pulpos del exterior. Más adelante, cuando no dé para más y lo hayan exprimido lo suficiente, estos mismos burgueses, que ahora lo aplauden y se ríen con sus desplantes, lo descartarán y tirarán al basurero de la historia.  

La acumulación de causas en la justicia, por el "Criptogate" y otros chanchullos, forman parte de esta orientación. Los jueces, que, por ahora, estiran las investigaciones y el "debido proceso" contra los jefes libertarios, mañana, cuando los de arriba hagan sonar la campana de la "justicia", acelerarán las causas y no tendrán ningún problema en meter presos a Milei, Karina y compañía, como hace muy poco  hicieron con Cristina.

Como en Brasil, aquí y en todas partes, el tiempo de los jueces lo determina la situación política y social. Por eso, en el país vecino, los mismos magistrados que juzgaron y encarcelaron a Lula, despúes lo liberaron y metieron en la cárcel a su victimario, el ex presidente Jair Bolsonaro. Queda claro que, hoy por hoy, quien mejor defiende los intereses de los dueños de Brasil, es el ex metalúrgico y líder del PT.

Pero aquí, la fragilidad de la economía es tal, que el resultado electoral puede provocar una devaluación brusca que dé lugar a un nuevo y poderoso salto inflacionario. De ocurrir, este aumento fenomenal de los precios del consumo masivo, empujará a los trabajadores y al pueblo pobre a rebelarse, como en 2001, pero con un nivel de radicalización mucho más fuerte. 

La izquierda revolucionaria, si realmente quiere liderar el Argentinazo que se viene, debe delimitarse de todas las variantes del ajuste, explicándoles a los y las de abajo que hay que acabar con los libertarios, pero sin caer en la trampa populista, ya que peronistas y mileistas son las dos caras de la misma moneda.



[1] La Nación  14/08/2025 

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