sábado, 12 de abril de 2025

Milei anunció otra caída del poder adquisitivo y la profundización del plan de ajuste impuesta por los funcionarios del FMI

 

Por Damián Quevedo

Luego del acuerdo con el FMI, que significará un desembolso relativamente importante para sostener al gobierno en el período electoral que se avecina, el presidente anunció que profundizará el plan de ajuste y saqueo, que viene acompañado de condiciones leoninas para la clase obrera argentina. 

Con la salida del cepo cambiario -fin del límite a la compra de dólares en el mercado oficial- significará, en los hechos, otra gran devaluación de la moneda nacional, en principio un 30%, debido a la nueva modalidad de “bandas”. Esto, a su vez, empujará un nuevo salto en la inflación, que en marzo se acercó al 4%, según las cifras emitidas por el INDEC. 

Aunque, desde el gobierno presentaron el acuerdo como un logro de su gestión, lo firmado será un sablazo al bolsillo de sectores populares y el compromiso de avanzar con una reforma laboral de carácter esclavista. Caputo admitió que el préstamo implica la aceptación de las reformas estructurales que el FMI pretende imponer desde hace tiempo. 

Entre los ejes centrales del acuerdo figuran el "mantenimiento del equilibrio fiscal", “la transición hacia un régimen cambiario más flexible", y “la profundización de reformas estructurales" para crear una economía más abierta, competitiva y orientada al mercado[1]. 

El fin del cepo también incluye la libertad para que las empresas giren dólares al exterior sin ningún tipo de límite. Cabe aclarar que las que envían ganancias a sus casas matrices, son, principalmente, grandes multinacionales de los Estados Unidos u otra potencia imperialista. ¡Vía libre para la fuga de capitales! 

El préstamo del Fondo Monetario Internacional es significativo, porque los dueños del mundo entienden que una eventual caída de la economía argentina ocasionaría un efecto en cadena a nivel internacional tremendo, otra crisis generalizada aún peor que la que tuvo lugar a partir de la debacle del Lehman Brothers en el año 2008.   

Los jerarcas del FMI saben que Milei, luego del escándalo cripto, los reveses políticos en el parlamento y el crecimiento de la resistencia, tambalea y puede explotar por los aires, de ahí el operativo de salvataje que están llevando adelante. Sin embargo, esta política no hará más que prolongar la agonía, ya que la enfermedad de fondo, el capitalismo en su época decadente, no tiene cura.   

Aunque Milei consiga cierto aire y pueda aguantar un tiempo, sin que su gobierno colapse, con la intensificación del “plan motosierra” empujará a la lucha y radicalizará a amplios sectores de la clase trabajadora y del pueblo pobre. Un indicio de esa perspectiva es lo que viene ocurriendo cada miércoles en la movilización de jubilados y jubiladas, que cuenta con la simpatía de millones. 

La izquierda y el activismo combativo deben rodear de solidaridad a los viejos y las viejas, el emblema de la resistencia. El Primero de Mayo es una oportunidad para que se levante una tribuna independiente de la mafia cegetista y del PJ, alrededor de esta combativa vanguardia. 

1M, por un acto independiente de la CGT y del PJ con los jubilados a la cabeza

Queda claro que para derrotar al gobierno habrá que luchar y que no alcanza con los paritos de la CGT. Hace falta una gran pueblada para echarlos a todos y convertir al país en una gran asamblea, donde el pueblo decida qué modelo económico y social hace falta para salir de la crisis. 

Eso no va a ocurrir con el peronismo y los partidos tradicionales, que gobiernan para los grandes empresarios. Si se pelean entre ellos no es porque alguno defienda al pueblo, sino porque representan a distintas fracciones del capitalismo y a una u otra de las potencias que se disputan el mercado mundial. 

Para organizar un plan de lucha contundente habrá que poner en pie una gran asamblea de trabajadores y trabajadoras, que funcione de manera democrática. Los jubilados y las jubiladas, que vienen dando el ejemplo de cómo hay que luchar, deberían convocar a todos los sectores dispuestos a marchar para ese lado. 

Los viejos no se casan con nadie y no tienen drama en enfrentarse con la policía. Con semejante autoridad, ganada en las calles, ellos y ellas deberían ponerse al frente de la convocatoria de un gran acto combativo e independiente para el próximo Primero de Mayo, sin burócratas ni políticos capitalistas. 

La juventud combativa debería sumarse a esta iniciativa, promoviéndola y garantizando la seguridad del acto y de las próximas marchas al Congreso, con mecanismos de autodefensa, que, una vez consolidados, servirán para hacerles el aguante a las luchas que se aproximan. 



[1] La Nación 11/04/2025

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