viernes, 11 de abril de 2025

Imperialistas yanquis y chinos detrás de la interna entre CFK y Axel


Por Ernesto Buenaventura 

La decisión de Axel Kicillof de desdoblar las elecciones fue leída por el kirchnerismo como una declaración de guerra. Aunque abundan acusaciones cruzadas sobre quien empujó la ruptura, ha sido el ex ministro de economía de Cristina quien tomó la iniciativa, construyendo un espacio propio por fuera del control de la “Jefa”. 

La presidenta del Partido Justicialista y dos veces mandataria de la Nación, Cristina Kirchner, mantuvo un encuentro con un grupo de intendentes de distintos distritos del conurbano bonaerense, tras el decreto del gobernador Axel Kicillof de desdoblar la elección provincial. 

La definición del mandatario provincial fue leída por el kirchnerismo como un movimiento de ruptura dentro del espacio, toda vez que el plan que aún empuja el cristinismo es hacer una elección concurrente y en un mismo día votar diputados nacionales, legisladores provinciales y concejales en los 135 distritos bonaerenses[1]. 

La pelea comenzó luego de la reelección de Kicillof, cuando los operadores de Axel y Cristina hicieron públicas sus diferencias, como Ferraresi y Mayra Mendoza, que organizaron actos propios en los distritos de sus rivales. La provocación más grande la llevó adelante La Cámpora, con un evento que tuvo lugar en la capital provincial, donde habló Máximo Kirchner.   

Kicillof está armando campamento junto a buena parte de los “barones del conurbano”, con quienes lanzó el Movimiento por el Futuro. Esta fractura expuesta no tiene que ver sólo con los poroteos electoralistas, también expresa las peleas -por la caja y la representación de distintas fracciones capitalistas- que existe entre las bandas que integran el PJ. 

Cristina Fernández siempre tuvo línea directa con un sector del imperialismo yanqui ligado al Partido Demócrata, una relación mucho más fluida que la que Milei tiene con Donald Trump. El gobernador bonaerense, siguiendo los pasos de Lula y otros mandatarios latinoamericanos, se ha dedicado a hacer negocios con los imperialistas chinos. 

China ocupó en 2023 el primer lugar en inversión extranjera directa en el distrito más grande del país, con el 73,2% del monto total para el año. Refiere al millonario desembolso de U$S 1.250 millones de la industria química CPCG para la construcción de dos plantas -una para producción de urea y otra de fertilizantes- en el puerto de Bahía Blanca[2]. 

Es imposible analizar las alianzas y rupturas de los partidos patronales, sin tener en cuenta que acontecen dentro de un proceso general de agudización de la guerra comercial entre EE.UU. y China. Un marco en el cual, los agentes de uno y otro imperio, trabajan y hacen lobbies para lograr que los políticos locales defiendan los intereses de sus respectivas potencias. 

Estando de un lado o del otro del mostrador de esta guerra reaccionaria, que pronto se convertirá en directa, el peronismo ya ha dejado de tener el contenido contradictorio que tuvo durante la primera presidencia de su fundador. En ese momento, debido a una combinación de circunstancias excepcionales, Juan Domingo Perón le puso ciertos frenos a la penetración imperialista, gracias a los cuales la clase obrera alcanzó algunos beneficios importantes. 

En este momento, el peronismo ya no representa ninguna posibilidad de cambio en favor de los y las de abajo. Cristina, Axel y compañía se ha pasado -de manera directa y vergonzante- al campo de los enemigos fundamentales del pueblo, las grandes potencias imperialistas, que se pelean entre sí para saquear el planeta y súper explotar a sus trabajadores.    

Esta gente, más allá de las diferencias en cuanto a matices, es igual que Milei y su banda, porque, ninguno de ellos, pretende romper las cadenas de la dependencia, para que el país deje de ser una colonia al servicio de uno u otro amo. Todos y todas son agentes de la recolonización imperialista, de la mano de la cual el pueblo argentino continuará empobreciéndose.

La única alternativa para salir de esta crisis es construir una opción política independiente, un movimiento o partido de los trabajadores y las trabajadoras, que se proponga liberar al país del yugo imperialista, conquistando la segunda y definitiva independencia nacional. Eso solo será posible con una revolución social, que empalme con otras revoluciones, en todo el continente.

[1] Infobae 10/04/2025

[2] La Nación 24/11/2024

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