Por Hernán Centeno,Hernán Centeno, delegado técnica 1 de Escobar
Enmascarado detrás de un
acuerdo paritario de titularización y presentado como un triunfo de los
sindicatos, se encuentra un nuevo plan de destrucción de la educación técnica,
pergeñado por el gobierno de Kicillof y el Frente Gremial de Baradel, a
espaldas de la comunidad educativa.
De esa manera, esta
gente está preparando la implementación de nuevos diseños curriculares y una
ley de Educación Técnica Provincial, que impondrá un recorte significativo de
la carga horario y los contenidos, la eliminación de los séptimos años y los
equipos de trabajo que costó tanto organizar. Además, esta normativa se
impondrá en base a una rebaja presupuestaria importante.
Esta reforma, que
significará un aumento de las complicaciones para acreditar saberes a la hora
de la matriculación, es muy parecida a la que intentó aplicar la gobernadora
Vidal en 2018, que, al igual que Kicillof, pretende llevar a las actuales
escuelas técnicas al esquema del “polimodal”, para que, después, y con el paso
del tiempo, terminen desapareciendo.
Una muestra palpable
de esta perspectiva, es el presupuesto que ya están destinando, desde la
gobernación, a la Educación Profesional Secundaria, donde utilizan los talleres
para terminar entregando el título de bachiller con orientación específica.
La idea de los “cráneos” que conducen la provincia, es que, lentamente, estos
bachilleratos vayan reemplazando a las escuelas técnicas.
Esto es así, por una
razón más que sencilla: todos los políticos patronales, los oficialistas y los
opositores, están de acuerdo en que el país, salvo en algunas ramas muy
específicas, no se industrialice, sino que se mantenga como proveedor de
materias primas o comodities, que es el status que pretenden imponer los dueños
del mundo, los grandes imperialistas, para que nuestra industria no compita con
la suya.
Para estos cipayos no
tiene ningún sentido que se destinen fondos importantes para la formación de decenas
de miles de técnicos especializados y de calidad. Los pocos que necesiten para
que trabajen, por poca plata, en las grandes multinacionales que queden, como
Ford o Techint, serán educados en las escuelas privadas que tienen estos
monopolios.
El acuerdo paritario, aunque
por un lado ayude a estabilizar el trabajo de una parte de la docencia y
permite igualar condiciones para competir por cargos jerárquicos, por el otro,
colabora con el desarme de cientos de equipos de trabajo, lo cual,
indefectiblemente, será un duro golpe a la calidad educativa.
Por estas razones,
cientos de compañeros y compañeras de las técnicas nos autoconvocamos y
movilizamos, en dos ocasiones, a La Plata, para pedirles a los funcionarios que
el proceso de titularización se lleve delante de manera paulatina y consensuada
-cinco años de duración- para que, de esa manera, la normalización estatutaria
no afecte a los planteles.
Para luchar en serio
por este objetivo y en defensa de las escuelas técnicas, la base docente debe
plantearse la necesidad de un país industrializado, que, solo se podrá
concretar a través de una nueva gesta, como la que protagonizaron nuestros
próceres, cuando liberaron a estas tierras del yugo y la opresión española.
Los y las docentes de
las técnicas tenemos que comenzar a construir un nuevo espacio gremial, que,
orientado en función de estas banderas y apoyado en un funcionamiento
democrático, se juegue a unirse con el resto de la docencia, que también está
siendo atacada por el mismo plan antieducativo y con toda la clase trabajadora,
que debe tomar como una cuestión estratégica la defensa de la educación
pública, gratuita y de calidad.

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