Por Juan Giglio
Las protestas que están teniendo lugar en Misiones, tienen
que ver con el recorte de fondos del gobierno nacional, que ha significado una
caída fenomenal en los fondos que se coparticipan hacia las provincias. En esa
región del norte argentino, han confluido en el reclamo de aumento salarial,
docentes y policías, en una movilización tan radicalizada, que obligó a la
justicia a intervenir, para tratar de contenerla.
El titular del Juzgado de Instrucción Seis, Ricardo
Balor, junto con el director General de Seguridad y el fiscal Casals, se reunió
con los efectivos de la fuerza para intentar mediar en el reclamo, asegurando
que existe una orden de desalojo pero que aún no la firmó y buscará resolver la
situación con el ministro de Gobierno. Paralelamente, se oficializó un aumento
salarial para este mes, tanto en el sueldo básico de todas las jerarquías como
en las horas extras. Se espera la respuesta de los efectivos y retirados de la
fuerza que tomaron el Comando Radioeléctrico. (Misiones online 17 de mayo)
Lo que sucede en Misiones una pequeña explosión social, que,
de una u otra manera, adelanta lo que puede llegar a ocurrir en el resto del
país, si continúa ajuste del gobierno de Milei y sus secuaces. Algo parecido a
lo que pasó en 1993, cuando el Santiagueñazo inició, con mucha anticipación, el
proceso de puebladas, que, en 1996, dio lugar a los levantamientos de Cutral Co
y Plaza Huincul y en 2001 al Argentinazo de 2001.
Sin embargo, este proceso durará menos, porque se ubica en
un marco general mucho más crítico, a nivel nacional e internacional. Los
capitalistas no tienen tantos márgenes como antes para contener la rebelión,
porque el régimen que los sostiene está siendo cuestionado por la mayoría de la
población, que detesta a los políticos tradicionales y a la mayor parte de las
instituciones estatales.
Misiones muestra la dinámica general del país, que va a
parir otro Argentinazo, mucho más radicalizado que el de 2001, que se llevará
puesto a este gobierno, a la oposición patronal y a la burocracia sindical
peronista. La izquierda debe prepararse, desde ahora mismo, para liderarlo,
agitando con más fuerza que nunca las banderas del socialismo y la revolución.
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