martes, 2 de abril de 2024

Gran victoria de la resistencia palestina: se quebró el frente interno sionista, miles piden la renuncia de Netanyahu


Por Damián Quevedo  

La abstención de los Estados Unidos en la votación del consejo de seguridad de la ONU, representó un golpe tremendo a la política genocida del gobierno de Netanyahu. Este organismo, gracias a la no utilización del recurso del veto, por parte de los yanquis, terminó resolviendo la necesidad de imponer un alto al fuego en Gaza. 

Luego de esta derrota humillante, el gobierno sionista profundizó su escape hacia adelante, ahora, con el intento de imponer el reclutamiento de los judíos ortodoxos, que, hasta el momento y debido a su condición, podían abstenerse de formar parte del ejército israelí. Este cambio en las leyes le permitiría al gobierno implementar la incorporación de unos 66000 soldados. 

Mientras Israel se enfrenta a una prolongada guerra en Gaza, las amplias excepciones del servicio militar obligatorio de que gozan los hombres ultraortodoxos han reabierto una profunda división en el país e inquietan a la coalición de gobierno, en tanto los compañeros del primer ministro Benjamin Netanyahu en el Gabinete de Guerra se oponen firmemente a la nueva ley de reclutamiento que él propone[1]. 

Más allá de que una gran parte de la sociedad israelí aprueba y apoya las políticas colonialistas y expansionistas del Estado sionista, la última incursión de la resistencia palestina -encabezada por Hamas- provocó un quiebre profundo entre los pobladores de Israel, ya que muchos empezaron a cuestionar la política guerrerista de Netanyahu. 

Decenas de miles de israelíes se congregaron el domingo frente al edificio del Parlamento en Jerusalén en la mayor protesta antigubernamental desde que el país entró en guerra en octubre. Instaron al gobierno a llegar a un acuerdo para liberar a decenas de rehenes retenidos por Hamas en Gaza y a realizar elecciones anticipadas[2]. 

La combativa resistencia palestina, sumada al creciente aislamiento internacional del gobierno de Netanyahu -que tuvo un salto cualitativo con el distanciamiento de EEUU- debilitaron al gobierno sionista. La incapacidad de Estado sionista de someter al pueblo de Gaza y los triunfos políticos de Hamas, abrieron una crisis en el corazón del régimen de apartheid, que es, en el fondo, una victoria de los pueblos en lucha de todo el mundo. 

Esto ayudará a que los trabajadores y demás sectores oprimidos de todo el planeta se den cuenta de que es posible vencer a enemigos tan poderosos como el ejército israelí y sus aliados yanquis. Al mismo tiempo, todo lo que está sucediendo en Medio Oriente puede ser el comienzo de una gran marea revolucionaria, superior a la que explotó a partir de la “Primavera Árabe”, que también tuvo lugar en esa región tan convulsionada.



[1] Clarín 27/03/2024

[2] La Nación 30/03/2024

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