Por Juan Giglio
La jefa del comando sur de Estados Unidos, generala Laura
Richardson, aterrizará este martes en Buenos Aires. La visita es habitual.
Llegó al país en 2022 y se vio con Cristina Fernández de Kirchner; en 2023, con
el ministro de Defensa, Jorge Taiana. Esta vez, el anfitrión principal será el
jefe de Gabinete, Nicolás Posse, a quien el presidente Javier Milei le encargó
las nuevas relaciones carnales del gobierno con los Estados Unidos. (Página
12, 3 de abril)
Richardson arribó a Ezeiza para repetir las
“recomendaciones” que días atrás vino a cumplimentar el jefe máximo de la CIA, un
señor de nombre Burns, quien dejó en claro que Argentina debe permanecer en el
ámbito de su “patio trasero”. Los yanquis están tratando de frenar el avance de
su principal competidor, China, que ha fortalecido posiciones comerciales,
políticas y militares en Brasil, Uruguay y otros países de la región.
Entre otros temas, los yanquis están más que preocupados por
la permanencia de la base de observación espacial chino-argentina en Neuquén y la
construcción de un puerto en Río Grande, financiado con capitales asiáticos. Además,
los imperialistas del norte quieren controlar de manera efectiva el tráfico
fluvial sobre el río Paraná, que es estratégico en cuanto a la exportación de
materias primas.
Para esto cuentan con el aval peronista: Durante el
gobierno del Frente de Todos se firmó un cuestionado acuerdo que le otorga el
dragado de la vía troncal del Paraná al Cuerpo de Ingenieros del Ejército de
los Estados Unidos. El convenio fue firmado por la Administración General de
Puertos, tras una negociación casi secreta con la Embajada de Estados Unidos.
(Página 12, 3 de abril)
El kirchnerismo no solo rubricó este pacto infame, además
facilitó la apertura de una base estadounidense en Chaco, que fue disfrazada de
sitio para la ayuda “humanitaria” por el ex gobernador Capitanich. Este 25
de mayo (2012) una multitudinaria caravana recorrió nuevamente la ciudad
de Resistencia para repudiar la instalación de un edificio construido y
financiado por el Comando Sur y la Embajada de Estados Unidos a través de un
convenio con el Gobierno Provincial.
Las principales potencias pelean por el control del Paraná y
los principales puertos marítimos. Gane quien gane, ninguna beneficiará al país,
porque, como imperialistas que son, tanto China como Estados Unidos quieren hacer
exactamente lo mismo: saquear las riquezas y mantener a la Argentina como como
una semi colonia, sin ningún tipo de industrialización y desarrollo soberano.
La nota citada desnuda el carácter entreguista del partido
que lideran Cristina, Axel y compañía, que es muy parecido al de Milei: El
embajador Stanley, justamente, defendió la presencia del Cuerpo de Ingenieros.
“Nos invitó el gobierno de Alberto Fernández, no el de Milei. Y es el cuerpo de
ingenieros del ejército, pero no son soldados, sino ingenieros civiles
contratados por el Ejército. Me enorgullece que nuestro país dé este
asesoramiento gratuito para contribuir a la Hidrovía”.
La nueva enviada de Washington, Laura Richardson, hará lo
mismo que el embajador Stanley, razón por la cual, Página 12, que trata de
defender al peronismo, no hace otra cosa que mostrar la realidad: La visita de Richardson plantea,
como lo hizo en sus visitas anteriores, la importancia de lo que llama “las
bases humanitarias”. En este momento hay dos. Una en Chaco y otra en Neuquén,
cerca de Vaca Muerta.
Todos los partidos capitalistas trabajan para las grandes potencias, sean estas yanquis, chinas, rusas, japonesas o europeas. La única manera de desarrollar el país y garantizar que ese desarrollo beneficie a los y las de abajo, será liberándolo del yugo de la dependencia. Esa segunda y definitiva independencia nacional, sólo se podrá conseguir con una revolución, motorizada por la única clase social que no tiene nada que perder salvo sus cadenas, la clase obrera.

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