domingo, 18 de febrero de 2024

Hambre, miseria y desocupación, la consecuencia de las políticas de ajuste del peronismo, el macrismo y los libertarios


Por Damián Quevedo

Se acaba de publicar un informe, que señala un récord en el índice de pobreza:

El Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina (UCA) estima que la pobreza experimentó un brusco salto del 49,5% en diciembre de 2023 al 57,4% en enero de 2024, lo que la habría llevado a sus niveles más altos en los últimos 20 años, según el informe “Argentina siglo XXI: Deudas sociales crónicas y desigualdades crecientes[1] 

Estos datos expresan una parte significativa de la catástrofe social que el gobierno y la oposición patronal pretenden consumar, con el propósito de garantizar los negocios del capitalismo más concentrado. El peronismo tiene, en ese sentido, una gran responsabilidad, porque parte de los números son consecuencia de su gestión. Milei aceleró ese proceso, mediante la profundización del impuesto inflacionario, que es la principal herramienta de ajuste de peronistas, macristas y liberales.  

Todos los partidos patronales, desde La Libertad Avanza hasta el peronismo, pasando por el PRO y la UCR, acuerdan con la necesidad de implementar estas políticas de ajuste. Difieren entre sí, no sólo por las formas, sino en cuanto a qué sector burgués -principalmente imperialista- debe ser beneficiado por estas políticas antiobreras y antipopulares. ¡Por eso, Cristina Fernández salió a justificar la necesidad de concretar una reforma laboral!  

El problema para ellos, es que, un ajuste al ritmo actual es políticamente insostenible. Es por eso que los gobernadores -por temor a una rebelión de sus electores- se han visto obligados a romper lanzas, al menos por ahora, con el gobierno nacional. El paro de la CGT y los alejamientos de ciertos funcionarios oficialistas, son el producto de esta dinámica vertiginosa, que empuja a una parte de los representantes patronales hacia las filas opositoras.  

Pero a pesar de esto, hay algo que es cierto en todo el falaz relato de Milei: su gobierno no tiene otra alternativa, porque la crisis capitalista es tan grande, que no se resuelve -al servicio de los de arriba- sin cirugía mayor. La burguesía, en medio de la debacle económica internacional, está obligada a incrementar la explotación de los trabajadores, el saqueo de los recursos y la destrucción de competidores, para evitar la caída de sus ganancias.  

En ese marco, que los condiciona a todos, ni el gobierno ni la oposición patronal tienen otro plan que no sea este, ya que defienden al capitalismo. Sólo la clase trabajadora, con una conducción revolucionaria, puede abrir el camino de una salida distinta a la crisis, una salida en beneficio de las mayorías. Para eso, la izquierda con vocación de poder debe ganar la dirección del movimiento de masas, sin lo cual no habrá revolución social.  


[1] La Nación 17/02/2024

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