El partido de Jorge Altamira justifica el asesinato del dirigente opositor ruso Alexei Navalny y, en los hechos, defiende a la dictadura de Putin
Por Claudio Colombo
Jorge Altamira, en una reciente editorial de su organización -Política Obrera- pone en duda el asesinato del principal dirigente de la oposición rusa, Alexei Navalny. No solo hace esto, sino que en vez de tomar el hecho para denunciar las prácticas criminales de la dictadura de Putin, ubica a la OTAN como el centro de todos los problemas.
La muerte de Alexei Navalny, el opositor más destacado
al régimen de Putin, ha desatado, sin sorpresa, una campaña uniforme de la OTAN
y sus redes mediáticas, para acusar al presidente de Rusia de otro asesinato.
El despliegue de esta campaña ocurre cuando el ejército de Ucrania y los
asesores militares de la OTAN enfrentan derrotas importantes en el frente de
guerra, en este momento en Avdivka, en el sector oriental[1].
Aunque Altamira
reconoce que Putin utiliza el asesinato político para sostener su poder, el
artículo no explica nada acerca de esta metodología, sino que insiste en hablar acerca de los conocidísimos
crímenes de la OTAN. Esta mención no es más que una maniobra, utilizando hecho cierto para ocultar el aspecto de fondo,
que es el carácter dictatorial de Rusia y el papel de Putin como jefe de ese régimen, que funciona al servicio de la expansión de sus monopolios imperialistas.
Es cierto que la OTAN busca ganar terrero gracias a la guerra de Ucrania, pero, quien invadió ese país ha sido Rusia, un acontecimiento que al no existir para Política Obrera coloca, en los hechos, a este partido en el campo militar de la potencia invasora. La caracterización correcta de un suceso tan importante en la lucha de clases, es crucial para que un partido que se pretende revolucionario, no caiga en el oportunismo o termine a la cola de alguna fracción imperialista.
La invasión
rusa en Ucrania es el resultado del carácter imperialista de Rusia, así como de
la escalada de tensiones entre las grandes potencias de Oriente y Occidente, lo
que significa que la resistencia del pueblo ucraniano es una guerra justa de
defensa contra un ataque imperialista. Al mismo tiempo, las potencias
imperialistas occidentales tratan de utilizar esta guerra para sus propios
intereses, ya que las clases dominantes en la Unión Europea y los Estados
Unidos la explotan como pretexto para acelerar el militarismo[2].
La pésima caracterización de la realidad que tiene Política Obrera hace que esta organización justifique el asesinato de un dirigente opositor, que es un crimen contra toda la oposición rusa, incluida aquella que lucha por el programa de la revolución socialista. Para la izquierda pro Putin, la invasión rusa a Ucrania y este tipo de ataques antidemocráticos, no son más que maniobras defensivas contra la OTAN y el imperialismo yanqui, una manera equivocadísima de defender dictaduras indefendibles.

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