domingo, 19 de noviembre de 2023

Las similitudes de Javier Milei con Jair Bolsonaro y el supuesto carácter "fascista" de ambos


Por Juan Giglio 

En 2018, luego del triunfo de Jair Bolsonaro, escribimos la nota que adjuntamos a continuación, en la que tratábamos de explicar, que, este agente reaccionario de la burguesía, no expresaba el avance de ningún proyecto fascista o golpista. Allí decíamos, que Bolsonaro, al igual que el resto de los candidatos capitalistas, ejercería el poder sin modificar sustancialmente el régimen democrático burgués de ese país, algo parecido a lo que hará Milei, en caso de ganar el balotage.

Este debate es importante, porque buena parte de la izquierda apoyó al partido de Lula, con las excusa de que había que frenar a la ultraderecha carioca. Esa misma izquierda que capitula frente a los cantos de sirena del peronismo, que se presenta como defensor de los derechos democráticos que Milei cercenaría en caso de triunfar. Desde nuestro partido convocamos a rechazar a las dos opciones capitalistas, caracterizando, además, que el que gane encabezará un gobierno debilísimo.

Bolsonaro no es fascista

Nuestro maestro, el revolucionario, político, militar y teórico soviético - León Trotsky - definió al fascismo a través de una carta enviada a un camarada británico, que después publicara The Militant en enero de 1932: “¿Qué es el fascismo? El término se originó en Italia. ¿Fueron fascistas todas las formas de dictadura contrarrevolucionaria (es decir, antes del advenimiento del fascismo en Italia)? La Comintern - Stalinismo - llama dictadura fascista a la ex dictadura de Primo de Rivera en España. ¿Es correcto? Creemos que no”.

“El movimiento fascista italiano fue un movimiento espontáneo de grandes masas, con nuevos dirigentes surgidos de la base. Es de origen plebeyo y está dirigido y financiado por las grandes potencias capitalistas. Se formó en la pequeña burguesía, en el lumpen proletariado y hasta cierto punto también en las masas proletarias; Mussolini, un ex-socialista, es un self-made man producto de este movimiento”.

“Primo de Rivera era un aristócrata. Ocupaba un alto cargo militar y burocrático y fue gobernador en jefe de Cataluña. Llevó a cabo el golpe con la colaboración de fuerzas estatales y militares. Las dictaduras de España e Italia son dos formas totalmente distintas de dictadura. Hay que diferenciarlas bien. Mussolini tuvo dificultades para reconciliar a muchas viejas instituciones militares con las milicias fascistas. Este problema no existió para Primo de Rivera”.

“El movimiento alemán se parece fundamentalmente al italiano. Es un movimiento de masas, cuyos dirigentes emplean una buena cantidad de demagogia socialista, la cual es necesaria para la formación de un movimiento de masas. La base genuina es la pequeña burguesía. En Italia cuenta en gran medida con esa base: la pequeña burguesía de la ciudad y el campo y el campesinado. También en Alemania existe una buena base para el fascismo[...]"​

El triunfo electoral de Bolsonaro no se ajusta, de de manera cercana, a esta caracterización, como tampoco a una dictadura clásica del tipo de Primo de Rivera. Este misógino y xenófobo declarado no ganó para eso, sino para continuar administrando el régimen que utiliza la burguesía en todo el continente para mantener su dominio: la democracia capitalista. Por esa razón, la primera declaración del nuevo presidente tuvo el objetivo de evitar confusiones, diciéndole a todo el mundo que su "principal objetivo es el de Defender la Democracia”. 

En ese sentido, Bolsonaro no es otra cosa que un dirigente ultra reaccionario, de características similares a Donald Trump o Mauricio Macri, que ha sido elegido por el movimiento de masas - que carece de una opción por izquierda - para castigar a los viejos gobiernos populistas, que son vistos por las mayorías como “corruptos”.

De la misma manera  que este socio de las Iglesias Evangelistas no es fascista, tampoco son progresistas - ni mucho menos socialistas - aquellos que lo enfrentaron en la segunda vuelta, sino socios de la institución contrarrevolucionaria más antigua que opera en la actualidad: la Iglesia Católica, Apostólica y Romana, enemiga acérrima del aborto y cualquier avance de los derechos de las mujeres, las minorías oprimidas y la clase obrera. 

Bolsonaro no es golpista

Según uno de los diarios que mejor expresa los intereses de la burguesía brasilera - la Folha de Sao Paulo - las cúpulas militares están más que preocupadas por la posible profundización de acciones en el marco de una normativa denominada GLO o Garantia da lei e da orden. De acuerdo a esta, los uniformados pueden actuar cada vez que la policía se demuestra incapaz de responder a cierto tipo de tipo de enfrentamientos, como los que suceden a menudo en las favelas o los que podrían ocurrir en caso de grandes movilizaciones izquierdistas.

Los comandantes en jefe están totalmente en contra de continuar implementando este tipo de actividades, porque no quieren que sus fuerzas se “desprestigien” frente a la sociedad, pero también y principalmente, porque significa la erogación de una parte importante del presupuesto, que ellos pretenden utilizar para otro tipo de negocios. De acuerdo a un relevamiento oficial, desde 2010 hasta 2018 se han realizado 46 actividades de este tipo con un costo total de 1.6 billones de Reales.

Bolsonaro no inventó el involucramiento de los milicos en los asuntos internos, sino que esta opción viene de lejos, como lo demuestran las estadísticas, que indican que desde 1992 hasta la fecha han tenido lugar 133 operaciones GLO. ¡Esto quiere decir que tanto Lula como Dilma se valieron de los milicos para tareas de represión! Sin embargo, los militares no tienen ningún tipo de problemas ni prejuicios en involucrarse en otro tipo de intervenciones, como la invasión a países extranjeros: ¡Brasil encabeza la cantidad de efectivos que invadieron Haití con el pretexto de “pacificar” este país, a través de la presencia de "cascos azules"! 

Otro elemento de discordia dentro de las Fuerzas Armadas lo constituirá la designación del próximo ministro de Defensa, Augusto Heleno, quien proviene de la reserva del Ejército. Las cúpulas de la Marina y Aeronáutica ya pegaron el grito en el cielo, asumiendo que su presencia significará un “desequilibrio” en las relaciones que existen entre las distintas armas.

Queda claro que Bolsonaro no cuenta con sectores de la pequeño burguesía y lúmpenes, organizados en bandas fascistas capaces de aplastar a las organizaciones del movimiento obrero y la izquierda. Tampoco tiene una situación propicia dentro de las Fuerzas Armadas, como para imponer un “Golpe Blando” o “Bordaberrización” del régimen, convirtiéndolo desde adentro en una dictadura de características más clásicas. ¡Los gobiernos del continente y la burguesía brasilera descartaron esta posibilidad, presionando para que no exista ninguna posibilidad de avanzar en esa dirección! 

Un gobierno débil

En ese contexto, dentro del cual 10 millones rechazaron cualquiera de las dos opciones - votando en Blanco o Anulando su Voto - y casi 30 millones no concurrieron a emitirlo, no se impuso ningún cambio en la relación de fuerzas entre las clases que obligue a apoyar a un sector en contra del otro, para evitar que el régimen “democrático” fuera remplazado por otro más reaccionario. ¡Eso no es más que el relato construido por los dirigentes del PT para ganar, por izquierda, una determinada cantidad de votos, tratando de morigerar o demorar su total y absoluta crisis!

No puede haber semejante cambio, porque las masas - que continúan movilizadas - no sufrieron ninguna derrota que justifique semejante caracterización. El nuevo gobierno, como el de Macri, será muy débil, ya que se apoya en las ilusiones de los/as millones que piensan que hará algo en contra de la “corrupción” y de la vieja política. Estas ilusiones serán defraudadas rápidamente, porque Bolsonaro no piensa hacer otra cosa que no sea continuar y profundizar los planes de Temer, Dilma, Lula y compañía. 

Además de esto, el nuevo gobierno no contará con fuerza propia para gobernar, sino que tendrá que apelar a largas negociaciones con los/as bandidos/as de las diferentes fuerzas que pasaron a integrar el Congreso Federal. Tal es así, que despues de esta eleccion Bolsonaro apenas cuenta con 52 diputados propios sobre 513 y 4 Senadores sobre 81, mientras que el PT tiene 56 y 6 respectivamente.   

Esto significa que ambos, si pretenden votar alguna ley, deberán tejer alianzas con un sinnúmero de partidos con representación parlamentaria. ¡Los verdaderos dueños del poder continuará siendo las multinacionales, extranjeras y propias, que se las verán en figuritas para hacer retroceder el ascenso obrero y popular que cruza y continuará cruzando la geografía brasileña!

En este contexto, la mayoría de las fuerzas que se ubican a la izquierda del PT, levantando banderas socialistas, no han hecho otra cosa que diluirse en este partido, apareciendo fno como enemigos acérrimos de aquello que las masas pretenden enterrar - el PT y sus dirigentes - sino como parte de quienes pretendieron salvarlos. ¡Esta orientación oportunista se pagará, razón por la cual es necesario comenzar a construir una verdadera alternativa que unifique a los revolucionarios y las revolucionarias más consecuentes!

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