El aumento conseguido en la paritaria de la UOM, una victoria del parazo con movilización, que empuja al resto de la clase trabajadora a pelear


Por corresponsal

Dos de los principales gremios de la Argentina se sumaron a la tendencia de firmar paritarias trimestrales para no perder frente a la inflación. Por un lado, la Federación Argentina de Empleados de Comercio y Servicios (FAECYS), el sindicato más numeroso del país, cerró esta tarde un acuerdo salarial por el trimestre julio-septiembre del 27% en tres tramos, que permitirá que el salario básico llegue al piso de $286.000, con presentismo. Por otro, la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) pactó un incremento acumulado del 42,6% para el mismo período, que también se pagará en tres tramos. (Infobae 24 de Julio)

Más allá de los límites del paro con movilización, realizado por la UOM, su resultado ha sido la obtención de un aumento significativo, si se lo compara con el que consiguió, para el mismo trimestre, la burocracia del sindicato de Comercio y otros sectores, que están por debajo de estas cifras. Este es el producto directo del parazo, que fue tomado en sus manos por una gran cantidad de metalúrgicos, fundamentalmente sus jóvenes, muchos de los cuales participaron en la concentración frente a las oficinas de Techint y otras acciones que se hicieron en cada una de sus fábricas, como chorizeadas, partidos de fútbol, asambleas, etc.

Para considerarlo un triunfó del conjunto del gremio, aún falta esperar que cierre el auerdo con los siderúrgicos, que se reúnen mañana. Más allá de esto, el paro, con este logro positivo, es un “antes y un después” en el gremio, ya que, a partir de ahora,  miles de pibes que no tenían prácticamente ninguna experiencia sindical, o muy pocas, han sacado la conclusión de que se puede pelear y ganar, pero, principalmente, de que, para ganar, lo mejor no es hacerlo aisladamente, sino en conjunto con otros obreros de otras empresas. 

Eso, para la burocracia, que saca pecho momentáneamente, es un gran problema, porque, cuando la bronca presione para salir a pelear, sino se pone al frente, va a ser desbordada más fácilmente, ya que la mayoría querrá seguir este camino, que es el de unirse con otros sectores en lucha, aunque, a diferencia de ahora, coordinando por abajo.

Este proceso, que recién ha comenzado y tendrá sus idas y vueltas, empalmará con el que están haciendo otros batallones de la clase trabajadora, no sólo la industrial, sino aquella que trabaja en las escuelas, la docencia, que viene de dar grandes peleas autoconvocándose en varias provincias de todo el país. La izquierda y los sectores combativos tienen que intervenir en estas luchas para ayudar a construir la conducción combativa y democrática, que las lleve hasta el final, con un programa realmente consecuente, el programa del socialismo revolucionario.

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