Por Musa Ardem
Los dueños de la empresa Rönesans, los hermanos Mehmet Yaşar Coşkun y Hüseyin Yalçın Coşkun, desaparecieron, pero no bajo los escombros, como decenas de miles en Turquía y Siria. ¡Se escaparon, porque figuran en la lista de quienes, durante el “boom” inmobiliario promovido por el presidente Erdogan, pusieron en pie cientos de los edificios que se acaban de derrumbar por carecer de sistemas antisísmicos!.
Hay más ejemplos de edificios construidos en los últimos años, en fechas tan cercanas como 2018 y 2019, que también se han venido abajo en la provincia de Hatay, y también en otras regiones del país euroasiático. En una entrevista con la cadena británica BBC, la presidenta en Estambul de la Unión de Cámaras de Ingenieros y Urbanistas, Pelin Pinar Giritlioglu, estimó que hasta 75.000 edificios en la zona afectada por el terremoto habían recibido “amnistías”. (La Nación, 13 de febrero)
El gobierno semifascista de Recept Tayyip Erdogan, no solo impulsó el crecimiento de la burbuja inmobiliaria, sino que, además, perdonó varias veces a los empresarios, que, para ganar fortunas rápidamente, no cumplieron con buena parte de los requisitos necesarios para levantar paredes en una zona caracterizada por los terremotos. ¡El presidente turco es un asesino que debe ser procesado y condenado por genocidio!
A cambio de una multa, se les permitía seguir en pie pese a que las inspecciones hubieran decretado que no cumplían con los estándares de construcción o de protección antisísmica previstos por la ley. Incluso el propio Ministerio de Urbanismo reconoció en 2018 que la mitad de los edificios de toda Turquía incumplían las regulaciones. Pero estas amnistías se siguen concediendo, en especial en periodo preelectoral. De hecho, el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, anunció una de cara a los comicios del próximo mayo. (La Nación, 13 de febrero)
Allí donde se ha construido con los dispositivos correspondientes, no hubo derrumbes, como lo expresa una nota del diario turco oficialista Hurriyet, del 13 de febrero, que explica la situación de dos hospitales, que se mantuvieron en pie a pesar de la potencia del sismo. https://www.hurriyetdailynews.com/seismic-isolation-devices-prevent-damage-in-four-hospitals-180830
Cuatro hospitales, en los que se utilizaron
dispositivos de aislamiento sísmico durante la construcción, no sufrieron
ningún daño durante los devastadores terremotos en el sur de Turquía. En ambos
terremotos mortales, el Hospital Estatal de Elbistan en el distrito del
epicentro del segundo gran terremoto, el Hospital Estatal de Hatay Dörtyol, el
Hospital Estatal de Malatya Battalgazi y el Hospital Maternoinfantil de Malatya
no sufrieron ni el más mínimo daño gracias a los dispositivos de aislamiento
sísmico colocados en sus columnas y se convirtió en un refugio para las
víctimas del terremoto.
Los dispositivos de aislamiento sísmico colocados en la columna o la base de los edificios absorben la potencia de los choques de los terremotos de magnitud 5 y superiores al mismo tiempo que brindan la capacidad de cortar el contacto entre el terremoto y la estructura. Algunos hospitales estatales en Osmaniye, Adıyaman y Kahramanmaraş, cuyas construcciones están a punto de completarse, no sufrieron daños gracias al sistema que protege los edificios al reducir cinco veces la gravedad del temblor.
“Después de 2013, los dispositivos sísmicos, que son obligatorios para los hospitales en las zonas de terremotos de primer y segundo grado, sirven casi como un seguro”, afirmó el ingeniero civil Ümit Kaçmaz. “Se colocan dispositivos de aislamiento sísmico entre las columnas entre el sótano y la planta baja. Así, al separar la superestructura del suelo durante los terremotos, el dispositivo protege el edificio de la severidad del temblor”, explicó Kaçmaz.
“El coste del dispositivo aislante a colocar en una columna es de unos 4.000 euros de media. Por ejemplo, para una casa de 20 columnas, puede haber un costo adicional de 80.000 euros”, señaló Kaçmaz. Se supo que se utilizaron 580 dispositivos de aislamiento sísmico en la construcción del Hospital Estatal de Elbistan, 340 en el Hospital Estatal de Dörtyol, 222 en el Hospital Estatal de Battalgazi y 254 en el Hospital Maternoinfantil de Malatya.
Queda claro, que para ahorrarse algunos
miles de euros, los empresarios son capaces de poner en riesgo la vida de
millones y que los gobiernos capitalistas defienden sus ganancias con políticas
que atentan contra el conjunto de la población. Por eso, hoy más que nunca, el
movimiento de masas de Turquía debe organizar una gran lucha nacional para
echar a Erdogan y su banda e imponer una salida de fondo, un gobierno de la
clase trabajadora y el pueblo que inicie el camino hacia el Socialismo. ¡El
Capitalismo mata, para vivir hay que acabar con el Capitalismo!

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