Por Juan Giglio
La decisión
de echar a Castillo, aprovechando su fallido intento de disolver al Congreso,
les salió mal a quienes la pergeñaron, ya que una multitud ganó las calles para
exigir que sea el pueblo quien decida su gobierno, y no un pequeño grupo
de parásitos encerrado entre las cuatro paredes del parlamento.
Uno de los
reclamos más escuchados en todas las movilizaciones y bloqueos de carreteras,
es la de “elecciones inmediatas”, razón por la cual, la presidenta Boluarte,
que horas atrás había expresado su intención de gobernar hasta 2026, se vio
obligada a cambiar sus dichos, declarando que podría convocar a elecciones y atender los reclamos populares.
El régimen,
que atraviesa una crisis terminal, no ha resuelto ninguna de las demandas
elementales del movimiento de masas, que cada día vive peor, demostrando que no
es otra cosa que la dictadura del capital con formas democráticas. Por esto, les
corresponde a los trabajadores y al pueblo pobre garantizar que las mayorías decidan su futuro a través de mecanismos más democráticos que los que utilizan los de arriba.
En ese
sentido, la única manera de concretar las “elecciones” que piden millones, es
que sea la clase trabajadora, el movimiento campesino y el pueblo pobre, quienes, quienes las impongan las
organicen y controlen, organizando una huelga general activa para echarlos a todos. Para eso, las bases deben poner en pie miles de asambleas
populares en todo el país, donde se resuelva la manera de llevar adelante y
defender la voluntad del conjunto.
El pueblo
no solo tiene derecho a elegir a su gobierno, sino también el programa y los objetivos
que debe plantearse. Los socialistas estamos convencidos de que hace falta
un gobierno de la clase trabajadora, los campesinos y el pueblo pobre, que
rompa con los capitalistas y construya el Socialismo, apoyándose en los
organismos democráticos del movimiento de masas que surjan al calor de la lucha
contra el actual gobierno.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario