miércoles, 7 de diciembre de 2022

algo más acerca de las declaraciones, lamentables, del PTS y el NMAS sobre la condena a CFK


Por Claudio Colombo

En la mayoría de las situaciones en que ciertas fracciones de la burguesía se pelean entre sí, los revolucionarios y las revolucionarias no tomamos partido por ninguna de estas, sino que hacemos todo lo posible para que estas rencillas las debiliten a todas. Esto no es otra cosa que llevar hasta las últimas consecuencias las recomendaciones de nuestros maestros, que decían que las luchas en las "alturas" facilitan el accionar de "los y las de abajo". 

Una excepción, relativa, a esta regla es cuando el régimen democrático burgués corre peligro de ser cambiado por otro de características dictatoriales o bonapartista, mediante un golpe de estado, como el del 76, o de grandes movilizaciones nazi fascistas, como las que tuvieron lugar en Alemania e Italia en la década del 30 del siglo pasado. Frente a ese tipo de circunstancias, hacemos lo que recomendaba Trotsky: impulsamos el frente único con todos los sectores -incluso burgueses- dispuestos a defender las libertades democráticas, por más limitadas que estas sean.

Sin embargo, nada de esto sucedió durante el juicio por corrupción contra Cristina Fernández y otros personajes de la banda que lidera la actual vicepresidenta. ¡Ninguna libertad democrática estuvo o está en juego debido a las consecuencias de este proceso, que no es otra cosa que la expresión judicial de las rencillas entre camarillas de representantes patronales! Lamentablemente, partidos de izquierda, como el PTS y el Nuevo MAS, entendieron todo lo contrario, alineándose en los  hechos con el kirchnerismo, en la defensa de CFK.

Algo parecido sucedió luego del atentado contra Cristina, ya que estas mismas fuerzas tuvieron posicionamientos parecidos, a tal punto que el NM llegó a movilizar junto al PJ a la Plaza de Mayo denunciando al "peligro fascista”.  Lo peor que les puede pasar organizaciones que se reivindican socialistas y revolucionarias, es perder, en este tipo de circunstancias, la independencia política de clase, que es lo que está sucediendo con el Nuevo MAS y el PTS.

De ser consecuentes con este tipo de planteos, en una eventual segunda vuelta electoral entre el Frente de Todos y Milei o Bullrich -a quienes tildan de “fascistas”- no tendrían ningún prurito en convocar a votar contra el “fascismo”, lavándole la cara a quienes, durante más de 30 años, han venido imponiendo los peores planes antiobreros y antipopulares. De hecho, y utilizando este mismo razonamiento, estos grupos vienen de llamar a votar a Lula contra Bolsonaro.

Las conducciones de estos partidos deben replantearse todo esto, que van en contra no solo de los principios revolucionarios, sino del nivel de consciencia de la clase trabajadora, que ha roto con el peronismo y se prepara para librar combates excepcionales. Para disputar la conducción de estas luchas, la izquierda tiene que delimitarse -de manera total y absoluta- de las fuerzas de la burguesía, especialmente de sus fracciones populistas o “izquierdistas”.  

 

Reproducimos a continuación las últimas notas publicadas por CS sobre la condena a CFK

Lamentables declaraciones del NMAS y el PTS sobre condena a Cristina (6 de noviembre)

Por Damián Quevedo 

Finalmente salió el fallo sobre la causa "Vialidad", con una condena simbólica a la vicepresidenta Cristina Fernández. Decimos simbólica, porque en definitiva es eso, un fallo testimonial, ya que faltan varias instancias judiciales para que quede firme y, además, porque todavía queda la posibilidad de un indulto presidencial. 

Ante este suceso, como otros vinculados a la suerte de la vicepresidenta, es realmente preocupante la posición que asumen algunos partidos de izquierda, como el nuevo Mas o el PTS, que, en los hechos, se solidarizaron con Cristina Fernández. 

La Izquierda Diario, del PTS, publicó varias notas luego de que se diera a conocer el veredicto, en las que, con mayores o menores pruritos, hace una defensa elíptica de la jefa de la banda kirchnerista, definiendo al fallo como una condena que muestra el objetivo proscriptivo de una casta judicial que no votó nadie, pero busca decidir de forma antidemocrática quién puede ser candidato y quién no; a quién se puede votar y a quién no. En este marco, Cristina Kirchner -bajo cuyos gobiernos sí hubo corrupción, al igual que bajo todos los gobiernos capitalistas-[1] 

Con estas aseveraciones, los compañeros del PTS olvidan dos cuestiones fundamentales de la sociedad en la vivimos. Una, tiene que ver con que, en este régimen, los capitalistas siempre deciden en forma antidemocrática, ya que no es otra cosa que una dictadura de clase, en la cual, por más que se alternen entre dos o más partidos patronales, todos tienen la misma política. 

La otra cuestión que olvidan, es que si bien es cierto que todos los gobiernos  capitalistas son corruptos per se, es deber de los revolucionarios denunciar -en concreto y principalmente- a quienes ejercen el gobierno en este momento, lo demás es una generalización que elude la definición necesaria, en este caso  sobre Cristina Fernández. 

Por esa razón, cuando desde el PTS dicen, que, "bajo su gobierno hubo corrupción", no dicen que Cristina es corrupta. Esta es una diferencia sustancial, un equívoco que un revolucionario no se puede permitir, porque los socialistas le hablamos a la clase obrera, que tiene absoluta claridad sobre la corrupción kirchnerista, el el papel que jugaron en ese sentido, tanto Néstor como Cristina. 

Para finales de 2003, tras el primer año en la Casa Rosada, los Kirchner informaron un patrimonio neto $7.016.544, considerando las deudas y los créditos a favor consignados en sus declaraciones juradas. Cuatro años después, en diciembre de 2007, cuando Cristina Kirchner recibió la banda presidencial de manos de su marido, los activos del matrimonio habían ascendido a $25.537.371. La cifra representaba un aumento nominal de 264%[2]

Esto, sin contar los inmuebles adquiridos durante la última dictadura, el otro período en el que el matrimonio de Río Gallegos y el Calafate acumuló su cuantiosa fortuna. Como ya señalamos en notas recientes, los revolucionarios no debemos defender a ningún representante de las patronales, en medio de las disputas entre bandas capitalistas. 

Debemos insistir en que tampoco habrá cárcel o proscripción para Cristina Fernández, porque los mejores representantes del capital y los más fieles servidores del imperialismo no van presos en esta sociedad, como sucedió con Carlos Saúl Menem. Los trabajadores y el pueblo tendrán que meterla presa, tanto a ella como a Macri y al resto de los políticos patronales que entregaron el país a los grandes monopolios. 

Los socialistas debemos dejar en claro que solo habrá justicia cuando la clase obrera dirija la sociedad, y, con sus jurados democráticos juzgue a todos los capitalistas y sus representantes por décadas de crímenes cometidos en contra de los trabajadores.




[1] La izquierda Diario, 06/12/2022

[2] Infobae 05/12/2022

 

No defendemos a Cristina, no es nuestra causa (6 de noviembre)

Por Juan Giglio

Por Juan Giglio

El encarcelamiento de testaferros de Néstor y Cristina Kirchner, durante el Macrismo, fue una “cortina de humo” montada para desviar la atención popular, mientras profundizaban la aplicación del mismo plan de ajuste y saqueo que antes impusieron con otro relato o verso. Además, esta ofensiva contra la ex presidente, fue y es la punta del iceberg de una brutal disputa entre los capitalistas, que se matan por una porción de la torta, que, debido a la crisis, es cada vez más chica.

Los revolucionarios debemos asumir que esta realidad, que seguirá dando lugar a durísimas peleas interburguesas, debe ser aprovechada por el movimiento de masas para pelear contra los de arriba, que están más débiles que antes. Por eso no reclamamos la libertad de los De Vido, Báez, Jaime, López y compañía, ni nos lamentaremos frente a un eventual encarcelamiento de la mismísima ex presidenta. ¡Que se maten entre ellos, esa no es nuestra causa!

Mientras tanto, seguiremos agitando la necesidad de crear otro tipo de justicia, que vaya a fondo contra toda la corrupción capitalista, que no perdone a ninguno de estos tránsfugas. Para eso, hacen falta tribunales obreros y populares, que impongan castigos ejemplares a Cristina, Macri y todos los que forman parte de sus “bandas”. ¡Que se pudran en la cárcel y sus bienes pasen a formar parte del patrimonio público!

Estos jurados tendrán que meter mano en una de los hechos más graves de corrupción de la historia, la creación y el posterior crecimiento de la fenomenal deuda externa, que este gobierno incrementó a partir del escandaloso acuerdo con el FMI.  Sobre esta ya existe un valiosísimo antecedente judicial, el fallo del Juez Jorge Ballestero, que en 2000 determinó su carácter fraudulento, tomando como pruebas las denuncias e investigaciones realizadas por Alejandro Olmos:

 “La deuda externa de la Nación ha resultado groseramente incrementada a partir de 1976 mediante la instrumentación de una política económica vulgar y agraviante que puso de rodillas al país a través de los diversos métodos utilizados, que tendían, entre otras cosas, a beneficiar y sostener empresas y negocios privados –nacionales y extranjeros– en desmedro de sociedades y empresas del Estado”.

Solo por esta razón -¡Existen muchas más!- todos los funcionarios cipayos que hipotecaron y siguen hipotecando el presente y futuro de nuestro país, entregándoselo a las grandes corporaciones financieras internacionales, deben ser juzgados y castigados con las penas más duras. Los próximos combates obreros tienen que incorporar, como parte de sus reclamos, esta exigencia elemental.  

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