jueves, 17 de noviembre de 2022

LA INFLACIÓN NOS DEVORA EL SALARIO ¡Asambleas para salir a pelear y unificar las luchas por un aumento en serio, reajustable!


Por Samuel Noyola

No llego a fin de mes, esta todo re caro, aumento todo. Esta, que es una de las tantas frases que se escuchan en las oficinas, supermercados, lugares de trabajo, muestra la verdadera temperatura de la calle la calle. Es la expresión más concreta del malestar de cientos de trabajadores y trabajadoras, que día a día sobrevivimos o hacemos malabares para poder comer en Argentina.

Es que tanto el gobierno del Frente de Todos, como la oposición patronal -encarnada en Juntos por el Cambio y otras variantes parecidas, como Milei- se pueden pelear mucho para la tribuna, pero en el fondo, todos, absolutamente todos, coinciden en cumplir los compromisos financieros con el FMI. ¡Estos significa, en los hechos, que todos quieren imponernos un duro ajuste contra nuestros bolsillos y condiciones laborales!

Hace horas el INDEC –organismo que se encarga de las estadísticas- publicó los nuevos índices, ubicando a la inflación de octubre en un 6,3%, que proyectándola de manera anual implica un aumento de los precios y tarifas cercano al 90%, que ya en Diciembre superaría el 100%. Sin embargo, estos números, por altos que sean, son engañosos, porque los precios reales -los que afectan la canasta de los laburantes- están muy por encima.

La realidad, la de la calle, los supermercados y la verdulería, contrasta con la votación del presupuesto -que es lo que gastaría el estado en 2023- que estableció que la suba de la inflación durante ese año sería del 95%. ¡Mienten, porque quieren hacernos pasar el ajuste a través del impuesto inflacionario y otras políticas antiobreras y antipopulares! 

Mienten desde el gobierno, que viene de lanzar un supuesto congelamiento de precios, pero después de que los empresarios los remarcaran, ubicándolos bien por encima de la inflación. Esto ha sido un golpe durísimo al poder adquisitivo de los trabajadores y sus familias, que ya estamos haciendo números, a ver cómo logramos garantizar, más o menos dignamente, las fiestas de fin de año. 

Por estas razones, no es ninguna casualidad que el consumo masivo haya retrocedido un 4,3 % en los grandes comercios -en el mes de octubre- y se haya derrumbado un 11,1 % en los pequeños supermercados de hasta 500 metros cuadrados. En ese contexto, el gran problema es que los aumentos paritarios nunca, incluso los más “altos”, llegan a superar la galopante inflación. ¡La bronca, que crece y crece, debe ser transformada en organización y lucha, no nos queda otra!

En las escuelas, hospitales, oficinas, fábricas y barrios populares tenemos que organizar asambleas que voten como sus referentes a los mejores compañeros. Cientos de asambleas para resolver medidas de lucha, como paros parciales, huelgas generales –regionales y nacionales- piquetes y movilizaciones, para exigir aumentos que superen en serio a la inflación, que no quede ningún sueldo por debajo de la canasta familiar y cláusula gatillo, para que se reajusten mensualmente de acuerdo al índice inflacionario.

Junto con estas demandas, debemos pelear por más presupuesto para salud, educación y vivienda, porque mientras los de arriba continúan pagándole la deuda al FMI y los grandes banqueros, las escuelas y hospitales se caen a pedazos y millones carecen de vivienda, o, si la tienen, no está en condiciones de ser habitada. 

Hay que tomar el ejemplo de los trabajadores del SUTNA -neumático- los médicos concurrentes y residentes de CABA y la docencia de la provincia de Buenos Aires, que salieron a pelear decidiendo todo mediante asambleas, que votaron todo tipo de acciones. ¡Fuerzas para enfrentar al gobierno y las patronales sobran, lo que falta es una conducción combativa dispuesta a unificar las luchas, ya que los dirigentes traidores de la CGT y CTA hacen de capataces del ajuste y la precarización laboral.

La única salida a la crisis vendrá de nosotros, los trabajadores y las trabajadoras. Por eso, en las asambleas de base debemos votar un Plan Obrero alternativo, que enfrente el de los patrones y el FMI, un plan que se proponga dejar de pagar la deuda y recuperar las empresas y recursos, para que, controlados por los laburantes, se pongan a funcionar al servicio del pueblo. 

No vamos a poder derrotar la política del gobierno sino coordinamos las luchas, unificándolas a través de un gran centro coordinador, que vote estas demandas. La izquierda revolucionaria, que es la única interesada en concretar esta estratégica tarea y avanzar hacia la construcción de un gobierno obrero, debe ponerse al frente de este gran combate por nuestra dignidad.

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