Unas horas antes de que la "jefa" hablara en el Estadio Único de La Plata, proponiendo llenar la provincia de Buenos Aires con gendarmes, el viceministro de economía dijo lo que Cristina no se animó a decir: Estamos previendo que se va a devaluar. La pregunta es ver de qué manera conviene hacerlo". (Clarín, 15 de noviembre) De esta manera, este personaje, que tiene la confianza del FMI y los "mercados", aclaró que la política del gobierno no es otra que la de liquidar el poder adquisitivo de los salarios, que es el resultado directo de la devaluación, que, por cierto, ya está en curso.
Parafraseando el título de un disco clásico del rock nacional, Confesiones de invierno de Sui Generis, Rubinstein hizo una confesión casi veraniega, un desliz verbal que preocupó al gobierno, más que el inicio del mundial. En otra entrevista, realizada por Radio Rivadavia el domingo pasado, la mano derecha de Sergio Massa declaró que existía el riesgo de que la economía Argentina caiga en híper inflación.
Es que, más allá de la noticia del acuerdo logrado por Alberto Fernández -en cuanto a la obtención de un nuevo Swap con China por 10.000 millones de dólares- las señales de la economía local son cada vez más preocupantes. Hace unos días el Tesoro licitó $978.000 millones de pesos en Letras de Liquidez (Lelics), pero los inversores solo le renovaron el 61% de los vencimientos. Muy mala noticia. Demasiados pesos dando vueltas[1]. Esta es una clara muestra de desconfianza hacia los bonos del Estado por parte de los "mercados" , que advierten la falta de liquidez del BCRA.
Por esta razón, los capitalistas se volcaran al dólar, haciendo, situación que hizo pegar un salto al llamado dólar informal, que superó los 300 pesos, otro paso más de la devaluación del peso y la consecuente pérdida de poder adquisitivo para la mayoría. Como es de esperar, este proceso financiero empuja más la inflación, que según los cálculos oficiales llegará al 100% a fin de año, aunque sabemos que el método que usan para medir no contempla que los alimentos, lo que más consumimos los trabajadores, subieron muy por arriba de ese porcentaje.
El viceministro de economía, Gabriel Rubinstein, es un técnico respetado entre sus colegas, para quienes no suele emitir pronósticos ni caracterizaciones "catastrofistas." Hay que tener en cuenta que estas declaraciones no provienen de la oposición patronal, que podría agitar el fantasma del 89 con fines electorales, sino del mismísimo corazón del oficialismo. Estos "exabruptos" son una expresión de la crisis política crónica que arrastra este gobierno, como así también del pavor de algunos funcionarios que saben que el país se va a pique.
En medio de las corridas cambiarias y de las corridas de los funcionarios, que abandonan el barco como "ratas", a la devaluación hay que agregarle el accionar continuo y sistemático del impuesto inflacionario. Los trabajadores deben, en ese sentido, levantar la guardia y prepararse para combates de fondo, ya que en los próximos meses las patronales y el gobierno se jugarán a rebajar el poder adquisitivo de los salarios de una manera más violenta, porque es la única herramienta que les queda para cumplir con las metas pautadas con el FMI.

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