Introducción, por Claudio Colombo
Una gran
desconfianza hacia el gobierno, la oposición y el conjunto de las instituciones
del Estado se expresa en las fábricas, barrios y escuelas, donde buena parte
de la clase obrera, probablemente la mayoría, no tomó en serio la versión
oficial de lo sucedido en Recoleta. Los memes y chistes relacionados al hecho, son,
en ese sentido, una expresión clara del hartazgo de millones hacia los y las de
arriba.
Este proceso,
más allá de la verosimilitud o no del atentado, es muy progresivo, porque indica la existencia de un avance en la consciencia de amplios sectores del movimiento de masas, que ya no
consideran a esta “democracia” -de ricos y poderosos- como algo progresivo,
sino todo lo contrario. Las grandes luchas obreras y populares que se aproximan, estarán cruzadas por este fenómeno de cuestionamiento radical hacia todo lo que
viene de arriba.
La izquierda,
en vez de salir a defender una institucionalidad que se cae a pedazos, como hicieron los partidos que integran el FITu y otros, debe
asumir la existencia de este proceso para darle un cauce consecuente a la rebeldía obrera. Debe trazar
rayas con el régimen e impulsar nuevas formas de expresión democrática, como las asambleas populares, las coordinadoras obreras o las
auto convocatorias, que se multiplicarán, ya que la
burocracia tradicional se ha convertido en un dique de contención de sus
luchas.
Un obrero
metalúrgico, simpatizante de nuestro partido, nos envió el siguiente texto, a
través del cual no cuenta, cómo, a través de chistes, está teniendo lugar este proceso de
cuestionamientos dentro del establecimiento en el que trabaja. Para preservar su
puesto de trabajo y el de sus compañeros, frente a cualquier ataque de la
patronal o la burocracia sindical, no diremos el nombre de la fábrica, ni
daremos los nombres de los involucrados:
En una
metalúrgica, ubicada en un barrio cercano al municipio de San Martín, los
diálogos entre los obreros eran vivaces, más bien graciosos. Era viernes y,
como ocurre en otras fábricas, el clima estaba distendido, porque, saboreando
el finde, las consecuencias de la explotación semanal son soportadas con cierta
alegría.
Esto no
quiere decir, que, en los otros días, la fábrica sea una tumba. Todo lo
contrario, ya que, por lo general, el estado de ánimo es optimista, propio de jóvenes
que pertenecen a una clase que no está derrotada, sino más bien en plena
efervescencia, como sucede en las situaciones previas a los grandes combates
obreros, a esos que se están asomando en el horizonte. Con el paisaje del
franco a la vista, esta alegría combativa se potencia.
Pero ahora,
las bromas y las risas tenían una motivación más “política”, porque estaban
relacionadas a la comedia bizarra que, con sala llena, están representando los políticos,
con la “jefa” como primera estrella del elenco. Como en aquellos cines de
barrio, donde, ante una mala película, explotan las risas entre el público, los
obreros se burlaban del impresentable “terrorista” y del circo montado por el
gobierno.
En este
viernes caótico, la llegada del turno mañana, fue desordenada e impuntual,
debido al intempestivo feriado decretado por el presidente. Al inicio de las tareas,
uno de los operarios (S) salió a recorrer la planta para registrar la
producción del día anterior. Al pasar por el sector de control de calidad,
interpeló a un operario, que hasta hace poco era delegado, aunque sin haber
hecho gran cosa.
- S: ¡Che… P, viste como le erró! ¿No habrá
sido el Pipa Benedetto?- le dijo, con picardía, refiriéndose al conocido
jugador de Boca que erró un penal de manera escandalosa.
- Esta muy
mal lo que hace compañero, con esto no se jode… la democracia no se debe tomar en
broma-. le recriminó P, poniendo cara de gravedad.
- Si, es
verdad -respondió S-. ¡Sin embargo, un asesino no falla de esa manera, qué raro
todo!
Rápidamente
S se retiró de la escena, dejando al ex delegado con mucha bronca y sin
saber qué responderle. En su posterior recorrido por la planta, S le contó este
diálogo, exagerándolo, al resto de sus compañeros, que se rieron y gastaron como
nunca a P, por quien no tienen ninguna simpatía.
Casi en
simultáneo, unos metros hacia el norte de la fábrica, en el sector de tornería
automática, estaba desarrollándose un verdadero acto de dramatización. Otro
obrero, E, que es un hábil narrador, simulaba la carga de un fusil, introduciéndole
pólvora y balas por el caño. Consciente de la imprecisión histórica y subiendo
el volumen después de cada pausa, E dijo lo siguiente:
- Mil nueve
sesenta, Kennedy, un francotirador a doscientas cuadras… y, de repente, se
escuchó un estruendo… ¡Pum! (simulando un disparo, que sobresaltó a la audiencia)
¡El tirador de Texas, desde muy lejos, no falló, pero este, el de Recoleta…! ¡No,
no (cambiando el tono de la voz) … déjate de joder, déjate de joder!
Un joven matricero,
(T) en otra parte del establecimiento, les decía a sus compañeros: Yo no creo
en las noticias, porque todos mienten, no es que exageran, mienten a más no
poder, son todos unos mentirosos. ¡Si un auto se accidenta a 70 km, en la tele
dicen que iba a 200, bueno, no importa, te matas igual, pero los noticieros tienen
que mentirte, porque para eso están!
Mientras
tanto, P, -el ex delegado- entraba en el sector de centros de mecanizado, donde
estaban cumpliendo sus tareas dos operarios: - ¡Muchachos, el sindicato se
declaró en estado de alerta permanente!
Uno de los
obreros, R, le contestó: - ¡Ah, pero esta vez va en serio! ¿O es como siempre?
Porque hasta ahora son más buenos que Lassie…
- P: Compañeros
esto es muy serio, va a haber movilizaciones, si ustedes fueran realmente conscientes
de lo que está pasando, deberían ir, no ven, no se dan cuenta…
- R: Tenes
razón, ¿Cuándo serían las movilizaciones?
- P: ¡Hoy,
la semana que viene, habrá muchas marchas y en distintas plazas, por eso no
hace falta que vayan al centro, no tienen excusas, deben participar, la democracia
está en peligro, no se dan cuenta!
- R: ¡Uh, que
macana, porque hoy estoy complicado, tengo un cumpleaños y la semana que viene
no creo que pueda, porque tengo otras cosas que hacer, qué mala suerte! (se
lamentó, llevando la mano a la frente, con un gesto melodramático)
- P: ¡Y vos,
tampoco podés? - le dijo al otro
- S: Yo soy
el que cumple años… (mintió, descaradamente)
P se fue
enojando, haciendo gestos de negación con la cabeza, mientras los otros se
reían cómplices. - ¿Qué mierda me importa Cristina? - gritó R, aprovechando que
P ya estaba muy lejos de ahí.
Otro
compañero, que llego más tarde que el resto, (M) dijo, dirigiéndose a todos los
que estaban alrededor - Estoy muy angustiado por lo que pasó… ¡Pero, cuando me
enteré que por ser feriado pagaban doble, se me pasó la pena e hice un esfuerzo
para llegar a la fábrica!
Los
actuales delegados no estaban presentes en la planta, razón por la cual todos
dieron por hecho de que habían ido, con la UOM; a la movilización de apoyo a
Cristina, situación que provocó mucha bronca entre la mayoría de los
compañeros.
Estás
escenas, que seguramente se replicaron en otras fábricas, expresan la enorme
desconfianza hacia el gobierno kirchnerista por parte de los obreros, que ponen
en duda la veracidad del atentado o consideran que fue un montaje. Más allá de si fue o no real, poco les importa
a los trabajadores, que ya no están dispuestos a mover un dedo para defender a
Cristina y a su gobierno.
La clase
obrera, que ve al gobierno como responsable de sus penurias
cotidianas, tampoco cree que Macri, Vidal y compañía sean una opción. Este sentimiento se hace extensivo hacia el conjunto
del régimen, para con sus jueces, la policía, los parlamentarios y demás. Por
eso, las peleas entre los dirigentes capitalistas son vistas por los
laburantes como un espectáculo decadente, que les es total y absolutamente ajeno.
Mientras
los partidos burgueses se hunden en un barro cada vez más mugroso y pestilente,
la izquierda debe mostrarse como alternativa, denunciándolos a todos por igual,
empezando por la jefa de la mafia kirchnerista. ¡Para que las bases no tengan
dudas de que la izquierda revolucionaria es otra cosa, que realmente quiere que
se “vayan todos”, poco ayuda solidarizarse con Cristina, como hicieron los partidos del FITu y otras organizaciones que se reclaman socialistas!

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